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Recuperación de la operación de juanetes


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Publicado en Traumatología

El proceso de recuperación de la operación de juanetes puede tener una duración aproximada de entre seis semanas y seis meses. Sin embargo, en algunos casos limitados, el proceso de recuperación total puede llegar al año. Todo este tiempo de curación estará directamente vinculado tanto con la extensión del hueso como del tejido blando que se haya visto alterado durante el proceso quirúrgico.

Lo más habitual es que entre los siete y los 21 días posteriores a la cirugía se proceda a quitar los puntos de sutura ubicados en la zona del piel intervenida. En el caso de que se haya colocado algún dispositivo con el objetivo de fijar el dedo en su lugar correspondiente, lo más común es que se retire entre las tres y seis semanas posteriores a la cirugía.

Una vez que el paciente esté en casa y se hayan establecido las pauta a seguir por el personal médico que le ha intervenido, lo más probable es que este tenga que usar unos zapatos especiales para facilitar el proceso de recuperación. Su uso puede estar recomendado entre cuatro y doce semanas después de que se realice la cirugía. Con respecto a la vuelta a las actividades rutinarias, se aconseja retomarlas una vez que hayan transcurrido entre seis y ocho semanas desde que se realizó la intervención. Además, sería conveniente durante este tiempo el uso de una silla de ruedas, andador, bastón o zapatos especiales.

Y es que la práctica de una cirugía para la reparación total de un juanete supone la realización de un corte en la superficie de la piel con el objetivo de mostrar la articulación del pie además de los huesos de esta zona. Posteriormente, el cirujano se encargará de devolverle al dedo del pie su forma original, ya sea mediante el uso de:

  • Tornillos.
  • Alambres.
  • Una placa que sostenga la articulación del dedo intervenido.

Según una tesis realizada por el investigador de la Universidad de Extremadura, Alfonso Martínez Nova, y publicada en la revista estadounidense “Foot and Ankle Specialist”, una alternativa a la cirugía tradicional, es decir, la cirugía percutánea llega para “desterrar viejos mitos, como que es una operación extremadamente dolorosa o que tiene una recuperación larga y tediosa. En este sentido, esta técnica es mínimamente invasiva, usa anestesia local y ofrece una recuperación indolora”.

Asimismo, las conclusiones arrojadas por esta tesis destacan que el método percutáneo reduce el período de recuperación de la operación de juanetes. “Solo se necesitan tres semanas en las que el paciente debe caminar con un zapato quirúrgico. Además, la persona debe andar desde el primer día, por lo que el proceso de recuperación es prácticamente inmediato”.

En concreto, tras la intervención quirúrgica, el pie suele ser vendado durante un mínimo de siete y un máximo de 21 días. Una de las premisas en cuanto al cuidado del vendaje es mantenerlo seco a lo largo del tiempo recomendado. Asimismo, se recomienda mantener el apósito limpio hasta que el médico tome la decisión de retirárselo de forma permanente. Si bien puede ser algo complicada la tarea de la higiene, puede bañarse mediante la utilización de una esponja o cubrirse tanto el pie como la venda con una bolsa de plástico y ducharse. Eso sí, intente comprobar que en ningún momento se filtrará el agua dentro de la bolsa.

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En cuanto a los consejos postoperatorios, a lo largo de los primeros días tras la práctica de la intervención quirúrgica se recomienda elevar el pie por encima del nivel de la cabeza. Para ello se pueden poner un par de almohadas por debajo de las piernas. Además, en el caso de que exista dolor e inflamación, se puede acudir a la aplicación de hielo alrededor de la zona. Si bien la propia inflamación del pie puede tener una duración de unos seis meses, esto no impedirá:

  • La adopción de una terapia física.
  • La realización de ejercicio.
  • El uso de una banda quirúrgica para fortalecer la musculatura del dedo tras la intervención.

Al principio se aconseja caminar poco a poco, es decir, comenzando con paseos cortos hasta lograr recorrer largas distancias. Y es que la rehabilitación requiere la práctica de ejercicios determinados que faciliten el fortalecimiento de los músculos ubicados en el entorno del tobillo. O bien su propio médico o bien un fisioterapeuta especializado se encargarán de recomendarle el programa de ejercicios apropiado.



En el momento en el que el especialista le dé vía libre para calzar zapatos de nuevo, se recomienda comenzar por el uso de zapatillas o zapatos de cuero blando durante un período mínimo de unos tres meses. Es importante que el calzado que elija tenga espacio suficiente para que se acomoden los dedos. Y en cuanto a las limitaciones, se aconseja no usar zapatos estrechos ni tacones altos en unos seis meses aproximadamente.

Puede darse el caso de que la hinchazón venga acompañada de molestias o dolor. En este sentido, para paliarlos será el propio especialista el que le recete:

  • Determinados analgésicos.
  • Ibuprofeno.
  • Otro fármaco antiinflamatorio.

Si ha seguido las instrucciones de su especialista de forma correcta y, sin embargo, aparecen efectos secundarios no deseados durante la recuperación de la operación de juanetes, se recomienda ponerse en contacto con el profesional. Al respecto, preste especial atención a los siguientes factores y no dude en acudir a consulta en el caso de que los identifique:

  • Aflojamiento de la venda, desprendimiento o humedad.
  • Presencia de fiebre o escalofríos.
  • Enrojecimiento y calentamiento del pie por la zona en la que se ha realizado el corte quirúrgico.
  • Sangrado de la herida quirúrgica.
  • No desaparición del dolor tras la toma de analgésicos.
  • Molestias, dolor, enrojecimiento e hinchazón en el músculo de la pantorrilla.

Complicaciones a largo plazo

Aunque se trata de una cirugía bastante sencilla, también debemos tener en cuenta los riesgos que comprende este tipo de procedimiento quirúrgico a largo plazo. A continuación señalamos algunos de ellos:

  • Disminución de la flexibilidad del tendón.
  • Daño de algún nervio de la zona del pie que origina un dolor que no cesa en el dedo.
  • Pérdida de algún porcentaje de la movilidad del dedo.
  • Posibilidad de que el paciente no pueda usar más zapatos de tacón alto, entre otro tipo de zapatos.

Cirugía para intervenir juanetes

Antes de explicar los diferentes métodos que nos ha dejado la ciencia hoy en día para erradicar las molestias que nos generan los juanetes, pasamos a definir qué es exactamente un juanete. Conocemos como juanete aquella deformidad del pie que afecta, en concreto, al dedo gordo del paciente. Se suele formar en el momento en el que el hueso que se une al metatarso y el dedo gordo inicia a girarse hacia el exterior. Esta es una de las principales razones por las que el hueso se sale y el dedo gordo comienza a desplazarse hacia los otros dedos. El resultado visualmente es una forma de bulto que se origina en el dedo gordo hecho de hueso y tejido blando.

En la actualidad conocemos los siguientes métodos quirúrgicos distintos para eliminar el juanete:

  • Exostectomía
    Consiste en la eliminación del bulto o juanete que se ha originado en el entorno de la articulación del dedo gordo del paciente. No suele emplearse de forma general, ya que no supone una solución para la corrección del desvío del dedo.
  • Artrodesis
    Consiste en la eliminación de la articulación dañada del dedo. Posteriormente se procede a introducir tornillos, plantillas o cables que la sustituyan. Es decir, se trata de una cirugía que consigue eliminar las partes más afectadas del dedo y volver a alinearlas.
  • Cirugía simple
    Consiste en la reparación del tejido que se ha estirado y ajustado en uno de los extremos, además de aflojar para acomodar el juanete.

Antes de pasar por el período de recuperación de la operación de juanetes, determinados estudios afirman que entre el 85 y el 90% de los pacientes que se someten a esta cirugía se muestran satisfechos con la disminución del dolor que les ha aportado el procedimiento practicado. De hecho, el cirujano solo recomendará la intervención quirúrgica en el caso de que los juanetes no hayan mostrado mejoría tras la aplicación de otros tratamientos como, por ejemplo, el uso de zapatos con puntera más ancha.

Para poner en marcha el método quirúrgico elegido, el especialista le aplicará anestesia con el objetivo de que el paciente no llegue a sentir dolor alguno. En cuanto a la anestesia, dependerá del procedimiento:

  • Anestesia local
    El paciente se mantendrá despierto a lo largo de todo el procedimiento, ya que la única zona que permanecerá insensible será el pie. El profesional puede administrarle otros medicamentos con el objetivo de que esté tranquilo durante la cirugía.
  • Anestesia raquídea o anestesia regional
    Se aplica directamente sobre la médula espinal. El paciente estará despierto pero no sentirá la parte de sus piernas hacia abajo.
  • Anestesia general
    El paciente permanecerá dormido a lo largo de todo el procedimiento.

Llegado el momento de proceder a la reparación del juanete, el cirujano podrá aplicar los siguientes procedimientos:

  • Acortamiento o alargamiento de determinados tendones o ligamentos.
  • Extracción de la parte de las articulaciones que se encuentra perjudicada. Uso de tornillos, alambres o placas para fusionar articulaciones.
  • Recorte de la protuberancia que se encuentra en la articulación del dedo del pie.
  • Corte de determinadas partes de los huesos a cada lado de la articulación del dedo del pie.

Con respecto a los riesgos, hay que tener en cuenta que cualquier tipo de intervención que implique la penetración en el organismo, por mínima que sea, hace que el paciente se exponga a determinados riesgos como:

  • Reacciones alérgicas a los medicamentos.
  • Problemas respiratorios.
  • Sangrados.
  • Coágulos de sangre.
  • Infecciones.

En concreto, y antes de experimentar la recuperación de la operación de juanetes, los riesgos que implica la ejecución de una cirugía para eliminar estas molestias son:

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  • Insensibilidad en el dedo gordo.
  • Recuperación indebida de la herida quirúrgica.
  • El problema permanece pese a la realización de la cirugía.
  • Daño a determinados nervios de la zona.
  • Persistencia de las molestias y el dolor.
  • Rigidez en el dedo del pie.
  • Artritis en el dedo del pie.

Pautas a seguir antes de la cirugía

Antes de someterse a un procedimiento quirúrgico de estas características es importante que mantenga informado a su médico en relación a los medicamentos, suplementos o hierbas que en la actualidad esté consumiendo. Por su parte, el especialista le recomendará el seguimiento de algunos consejos:

  • Recomendación de no consumir determinados medicamentos que dificulten la coagulación de la sangre, como pueden ser el ácido acetilsalicílico, el ibuprofeno o el naxopreno.
  • El cirujano le informará sobre los medicamentos que sí deberá ingerir antes y el mismo día de la cirugía.
  • En el caso de que el paciente sea diabético o padezca de cardiopatías, este podría ser derivado a otros especialistas para tratar estas enfermedades.
  • Informe a su médico en relación al alcohol diario que consume.
  • Intente dejar el mal hábito del tabaco. Y es que el consumo del cigarrillo interfiere en la adecuada consolidación de los huesos además de en la correcta evolución de las heridas.
  • Informe a su cirujano sobre las enfermedades más simples que esté padeciendo, ya sea un simple resfriado.

Al cabo de unas horas tras la realización con éxito de la cirugía de juanetes, el paciente podrá irse a casa. Una vez allí, se recomienda que ponga en práctica los consejos descritos por el cirujano y que hemos mencionado con anterioridad en el artículo con el objetivo de que el proceso de recuperación sea lo más rápido posible.

Una vez que todo esté adecuadamente sanado, el paciente tendrá mucho menos dolor, podrá caminar cómodamente y usar zapatos nuevos. Lo habitual es que este tipo de procedimiento quirúrgico elimine la deformidad del pie del paciente. Sin embargo, no logrará devolverle la forma original. La total recuperación de la operación de juanetes total tendrá una duración aproximada de entre tres y cinco meses.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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