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Porcentaje de éxito de la fecundación in vitro


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Publicado en Reproducción asistida

¿Qué porcentaje de éxito tiene la fecundación in vitro?

En primer lugar, y en lo referente al índice de consecución de embarazo con bebé, señalaremos que el porcentaje de éxito de la fecundación in vitro se sitúa en torno al 60% de todos los procesos iniciados. No obstante, esta cantidad está también relacionada con el número de intentos, pues el 80% de las parejas que se someten a cuatro intentos consiguen un embarazo. El porcentaje se incrementa en el caso de mujeres que se han practicado la técnica con óvulos donados –ovodonación-, pues estos provienen de mujeres jóvenes y sanas.

Hay estudios que señalan que el éxito de la técnica radica principalmente en el uso de óvulos de mujeres jóvenes. Así, mujeres con menos de 31 años que empleaban sus ovocitos después de hacerse todos los ciclos necesarios, tenían una posibilidad de tener hijos de entre un 63,3% y un 74,6%. En cambio, las mujeres de 41 y 42 años presentaban unas tasas de éxito mucho menores, de entre un 18,6% y el 27,8% -dependiendo de la estimulación ovárica a la que hubieran sido expuestas-.

Sin embargo, si la fecundación in vitro se realiza con óvulos de donantes, estos porcentajes se pueden mejorar y la edad no influye. De esta forma nacerán más niños vivos de mujeres mayores que hayan sido fecundadas con óvulos de jóvenes.

¿Qué es la fecundación in vitro?

Se conoce como fecundación in vitro -es decir, fuera del útero materno- a aquella técnica de reproducción asistida que coloca un espermatozoide junto a un óvulo para que se produzca un embrión que después se transfiera al útero de una mujer que tiene problemas de fertilidad. De esta forma, si todo sale bien, la paciente podrá quedar embarazada y tener un hijo.

La primera fecundación in vitro que se realizó en nuestro país data de 1984. Desde entonces, la técnica no solo ha mejorado sino que se está posicionando como la primera opción para muchas parejas que tienen problemas para ser padres. De esta forma se saltan el paso previo de la inseminación artificial que, aunque es una técnica menos complicada y dolorosa, sus porcentajes de éxito no son tan elevados como los de la fecundación in vitro, lo que hace que esta segunda opción resulte más atractiva a pesar de su costoso precio.

Actualmente existe también la fecundación in vitro con microinyección intracitoplasmática (Intra Cytoplasmic Sperm Injection, ICSI), que ha supuesto una gran ayuda para el tratamiento de problemas de fertilidad en el hombre. La técnica se realiza con la microinyección de un espermatozoide en un óvulo para inseminarlo. Lo positivo de este procedimiento es que requiere de un solo espermatozoide por óvulo. Fecundado el óvulo, se convierte en preembrión y se transfiere al útero para que se desarrolle. 

Existen cuatro tipos de fecundación in vitro según se empleen óvulos y semen de la pareja o no:

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  • Fecundación in vitro con óvulos y semen de la pareja.
  • Fecundación in vitro con óvulos de la pareja y semen de donante.
  • Fecundación in vitro con óvulos de donante y semen de la pareja.
  • Fecundación in vitro con óvulos y semen de donante. 

La duración del tratamiento es de dos a tres semanas y cada intento supone un coste económico de unos 5.000 €. Si se necesitase además una donación de óvulos, el precio puede ascender hasta los 6.000 €.

Pese a que se trata de una intervención incluida en el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social, son muchas las parejas que optan por centros privados, ya que en las clínicas públicas las listas de espera son de varios años y existen más restricciones de edad y de cantidad de ciclos o intentos.

Las mujeres que deciden someterse a una fecundación in vitro tienen de media unos 38 años. Aunque no existe una edad límite establecida por las clínicas -ni tampoco por ley-, en la mayoría de ellas suele rondar los 50 años. Y, si bien es cierto que se dan casos en los que las mujeres se convierten en madres a esa edad o incluso a una bastante superior, se recomienda no esperar tanto, pues la etapa fértil de la mujer es más breve de lo deseable.

Aunque la ley tampoco obligue a nada, no deberían practicarse más de cinco ciclos, ya que puede afectar psicológicamente y su coste es bastante elevado. Asimismo, algunas féminas nunca podrán lograr la gestación por más que se empeñen en someterse a la fecundación in vitro.

Procedimiento de la fecundación in vitro

Los óvulos se obtienen mediante estimulación ovárica. Esto dura entre 8 y 10 días y los óvulos que se conseguirán serán entre 7 y 12 aproximadamente. Conseguido esto, se punzarán y extraerán con anestesia local y control ecográfico durante 15 minutos. Según se trate de fecundación in vitro tradicional o de microinyección intracitoplasmática, se realizará de uno u otro modo. En el caso de la fecundación in vitro tradicional se pondrá en contacto el óvulo con un gran número de espermatozoides -ya sean de la pareja o de donante- y se implantarán en el útero para que se produzca el embrión. En la fecundación in vitro con microinyección se elegirá el mejor espermatozoide y se inyectará directamente en el óvulo. En ambos casos se podrá realizar con óvulos de la pareja o de donante, caso en el que -como ya hemos comentado- las tasas de éxito son más altas. Cuando el óvulo se ha convertido en embrión, es decir, entre el segundo y el quinto día de haberse fecundado, se transfiere gracias a una ecografía abdominal que fijará el punto óptimo para la anidación al interior del útero. Durante este proceso, la paciente no sufrirá dolor alguno ni requerirá de anestesia. Los embriones que sobren serán vitrificados. En este sentido, la paciente y su pareja -o ella sola si no la tiene- decidirán el futuro de los embriones, bien para otros embarazos posibles, donarlos a la clínica para otras parejas, donarlos para investigación o desecharlos. La clínica o centro de reproducción asistida le preguntará por escrito cada dos años qué quiere hacer con este material genético y, en caso de que la mujer no se decida y transcurra un tiempo pertinente, será dicha institución la que les dé uso de uno u otro modo.

Después de la implantación, a la paciente se le aplicará progesterona por vía vaginal durante otros quince días. Posteriormente, esperará la ausencia de la correspondiente menstruación para realizarse el test de embarazo.

Mencionar que los embriones que se implantan suelen ser dos o tres como máximo para evitar riesgos y un embarazo múltiple.

Resumiendo, se trata de una técnica de reproducción asistida que permite conseguir cifras de embarazos similares a las de la concepción natural pero cuyo coste es caro. Para algunas parejas o mujeres solas cuyo sueño es ser padres o madres están dispuestas a pagar elevadas cifras por conseguir su ansiado bebé a toda costa, aunque cada vez seguirán apareciendo más alternativas viables en temas de reproducción asistida que ofrezcan más opciones y precios. Por ejemplo, las pacientes que utilizan óvulos y semen de donante para conseguir su embarazo se decantan por la adopción de embriones para que la fecundación in vitro les resulte algo más económica (entre 3.000 y 5.000 euros).

La fecundación in vitro y el intento de ser madre

En los últimos tiempos, el papel y el modo de vida de la mujer han experimentado una evolución importante. Cada vez resulta más habitual y comprensible que, previamente a quedarse embarazada, pretenda finalizar una carrera en la universidad, lograr una estabilidad laboral y mantener una duradera relación sentimental. Por estos motivos, la edad a la que una mujer comienza a tener hijos ha aumentado sustancialmente.

Actualmente, en España las mujeres se convierten en madres a los 29 años. No obstante, y según el Instituto Nacional de Estadística, esta media de edad continuará aumentando y hacia el año 2030 se situará por encima de los 31 años.

A pesar de que la edad no es la única razón de infertilidad (no confundir con esterilidad) en una pareja, sí que se trata de uno de los principales desencadenantes de la decisión de someterse a una fecundación in vitro. Hoy en día, se practican en nuestro país 50.000 fecundaciones in vitro y 23.000 de inseminación artificial cada año. Alrededor de un 65% se llevan a cabo en clínicas privadas.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) considera que una pareja no es fértil en el caso de que lleve manteniendo relaciones sexuales durante más de un año sin utilizar métodos anticonceptivos y no haya logrado el embarazo de la mujer.

En España, aproximadamente el 15% de las parejas en edad fértil presentan dificultades de concepción por sí solas. Todavía se desconoce el motivo de la infertilidad, aunque alrededor del 35% de los casos se deben al hombre y sobre el 45% a causa de la mujer.

Las donaciones y sus características

En el caso español, una misma persona no puede realizar otra donación de óvulos o esperma si de la misma ya hay seis nacidos vivos. Lo que sucede es que aún no existe un registro a nivel estatal sino que cada clínica lo hace de forma individual, por lo que cabe la posibilidad de que un donante pueda efectuar el máximo de donaciones (seis) en varias de ellas.

La identidad del donante siempre debe ser reservada. No se puede elegir a un conocido para ello. Además, el donante no debe tener interés alguno. Por ejemplo, en el caso de una donante de óvulos, esta recibirá unos 1.000 € pero son una cantidad en cierto modo simbólica por las pruebas analíticas, el tratamiento de hormonas al que se somete y la punción ovárica.

Existe cierta controversia en este aspecto, ya que la posibilidad de elegir donante supondría seleccionar, por ejemplo, qué características genéticas poseería el bebé si el donante fuese el hermano del futuro padre. Por otro lado, hay quienes rechazan esta opción por las cuestiones emocionales que pueden suponer al niño y a los adultos.

Las leyes sobre fertilidad son muy distintas según cada país. Por ejemplo, España cuenta con una gran flexibilidad en este aspecto y el único procedimiento que no contempla es el del útero subrrogado o madre de alquiler. Por su parte, en Italia existen numerosas limitaciones: se prohíbe la donación de óvulos y esperma, el diagnóstico genético preimplantacional (DGP), etc.

Pero existen otros países más permisivos en este tema que el nuestro. Así, Bélgica concede desde 2003 la posibilidad de elegir el sexo del bebé y en el Reino Unido sí que es posible elegir como donante a un familiar o amigo.

En la selección del donante, las clínicas de fecundación in vitro atienden a diversos criterios. Por ejemplo, la raza debe ser la misma y los rasgos físicos también serán semejantes entre donante y futuros padres. Como resulta lógico, todos los donantes deben someterse previamente a una serie de análisis médicos y hasta a un control psicológico.

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Respecto a la cantidad de embriones que normalmente se implantan, lo más habitual es hacerlo con dos. No obstante, con el fin de eludir embarazos múltiples -con las complicaciones y costes que conlleva-, cada vez es más común implantar un único embrión.

Cuando sobran embriones y la pareja no desea otro futuro embarazo, existen tres opciones según la ley:

  • Donación a otras parejas.
  • Destinar a la investigación.
  • Se destruyen -es caso exclusivo de aquellos padres que padezcan una importante patología hereditaria-.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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