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Paperas: Síntomas y tratamiento


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Publicado en Enfermedades

Las paperas son una infección de tipo viral, causada por un virus que pertenece a la familia paramyxoviridae, llamado paramixovirus, que incide de forma directa en la inflamación de las glándulas parótidas y que se enmarca en el género rubulavirus. También conocidas bajo el concepto de parotitis, esta enfermedad hace que se hinchen las glándulas parótidas localizadas entre la oreja y la mandíbula, es decir, las encargadas de originar la saliva, de facilitar la masticación además de la acción de tragar los alimentos.

El desarrollo de esta patología puede llegar a afectar a otros órganos de forma negativa, sin embargo, una vez superada ofrecerá al paciente inmunidad de por vida. De carácter agudo, las paperas afectan con mayor frecuencia a niños con edades comprendidas entre los 2 y los 12 años que no hayan sido vacunados contra esta enfermedad. Sin embargo, la patología puede contraerse casi a cualquier edad.

Las paperas es una enfermedad de tipo viral que afecta sobre todo a niños.

Las paperas es una enfermedad de tipo viral que afecta sobre todo a niños.

Además, se trata de una enfermedad muy contagiosa que se propaga a través del aire al toser, estornudar o hablar de forma directa con la persona infectada. Igualmente, el contacto con alguna zona u objeto infectado también conllevará al contagio, ya que las manos suelen pasar de los objetos a la cara, nariz u ojos.

Contagio de paperas

La parotiditis suele aparecer principalmente entre los más pequeños y adolescentes. Si bien, esta enfermedad solo afecta al ser humano, se caracteriza por una inflamación bastante dolorosa que puede llegar a afectar a uno o ambos lados de la cara. De forma común la glándula parótida será la dañada, sin embargo, pueden llegar a inflamarse otras glándulas salivares como las submaxilares y las sublinguales.

En otros casos, este virus puede contagiar otras partes del cuerpo como los testículos (originando una orquiepididimitis) o las meninges (originando meningitis). Por su parte, la orquiepididimitis es poco común entre los más pequeños, sin embargo, sí que se da en el 30% de los adultos que sufren de paperas y puede derivar en infertilidad. Por otro lado, la meningitis se da en el 1 o 10% de los pacientes afectados de paperas y es de menor intensidad en niños.

Debido a su alto nivel de contagio, es preciso establecer el punto álgido en el que las paperas resultan más contagiosas. En este sentido, cabe señalar que es más fácil contraer esta patología infecciosa desde uno o dos días antes de que las glándulas comiencen a inflamarse, hasta unos cinco días después. Y es que las paperas son fácilmente propagables a través de la saliva infectada, por lo que si una persona enferma de paperas estornuda cerca o toca algo igualmente infectado, y nos hemos sido vacunados de paperas, lo más probable es que desarrollemos esta patología.

Se trata de una patología muy contagiosa, que se trasmite por el aire al toser o estornudar.

Se trata de una patología muy contagiosa, que se trasmite por el aire al toser o estornudar.

Tras haber permanecido en contacto con una persona enferma de paperas, el virus se localiza en las células del epitelio del tracto respiratorio superior. Justo en este lugar se reproduce, deriva al torrente sanguíneo y se difunde desde las glándulas salivales hasta el sistema nervioso central con especial foco en las meninges. Llega el momento entonces de que el virus se disemine por la sangre hacia otros órganos como, por ejemplo, testículos, ovarios, páncreas, glándulas tiroides o riñones.

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Sin embargo, en muy raras ocasiones las paperas se llegan a propagar por el resto del cuerpo. Las paperas pueden provocar una pérdida de audición o abortos espontáneos en las mujeres embarazadas. Se recomienda avisar al médico en el caso de que se agraven determinados factores, como los siguientes:

  • Dolor de cabeza intenso.
  • Cuello rígido.
  • Somnolencia.
  • Dolor abdominal.
  • Enrojecimiento de los ojos.
  • Somnolencia.
  • Dolor abdominal.
  • Vómitos.
  • Dolor o bulto en el área de las testículos.

Síntomas de las paperas

Entre los síntomas de las paperas que se dan con más frecuencia y que son más evidentes, está la inflamación de determinadas áreas de la cara, en concreto, la inflamación de las glándulas salivales. En ocasiones se estipula como síntoma único. En determinadas ocasiones las paperas son asintomáticas, es decir, no evidencian síntomas en el 30% de los casos. Sin embargo, el hecho de no reflejar síntoma alguno no es algo que les pase a la mayoría, muy al contrario suelen evidenciar:

  • Fiebre no muy alta.
  • Malestar general. 
    Uno de los síntomas de las paperas es la fiebre, el malestar general o la inflamación de la mandíbula.

    Uno de los síntomas de las paperas es la fiebre, el malestar general o la inflamación de la mandíbula.

  • Pérdida de apetito.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor o molestias en la cara.
  • Escalofríos.
  • Dolor de garganta.
  • Inflamación de las sienes o de la mandíbula.

De forma gradual, esos síntomas de las paperas, más bien leves, se irán desarrollando transcurridas tan solo 24 horas. Así, el paciente presentará dolor en el oído además de algunas molestias al palpar la parótida del mismo lado del oído que refleja dolor. Más o menos al tercer día la glándula afectada llega a su nivel máximo de inflamación y, de forma habitual, iniciará un dolor de nivel fuerte.

Ambas glándulas suelen ser las afectadas por la inflamación, sin embargo, en el 25% de los casos las paperas afecta tan sólo a una de ellas. Entre las dificultades que encontrará el paciente para llevar a cabo sus prácticas rutinarias, destacamos:

  • Dificultad para pronunciar al hablar.
  • Dificultad para masticar.
  • Dolor o molestias que se ven incrementadas ante el consumo de cítricos.
  • Fiebre que oscila entre los 37 y los 40 grados durante los tres primeros días.

Prevención ante las paperas

La única forma de mantener a raya las paperas es mediante una adecuada vacunación. En los últimos años, sin embargo, se han multiplicado nuevos brotes en diferentes países afectando mayoritariamente a adultos jóvenes. Las paperas afectaban principalmente a niños, antes de que se impusiera la vacunación en contra de este virus.

Lo más habitual es que una persona sufra paperas cuando es niño, entre los 2 y los 12 años, y una vez que se han superado el paciente ya tiene inmunidad de por vida.

Una vez introducida en el calendario de vacunación infantil, las paperas se vieron notablemente reducidas. Merece la pena destacar que tan solo una dosis de esta vacuna ofrece al paciente una eficiencia del 80%. Es por ello, que lo más habitual es la administración de una segunda dosis de vacuna para establecer en el paciente una completa inmunización ante el virus de las paperas. De esta forma, en la actualidad, la mayor parte de las personas que acaban por contagiarse de paperas son aquellas que se sitúan en el rango de no vacunadas o vacunadas con tan sólo una dosis.

En resumen, gracias a los calendarios de vacunación bien establecidos ya en los países desarrollados el hecho de que una persona sufra de paperas es bastante poco frecuente. En concreto, la vacuna triple viral, es decir, aquella destinada a la lucha contra el sarampión, paperas y rubeola, se suele aplicar a los bebés entre los 12 y los 15 meses de edad. Por su parte, los niños suelen recibir la vacuna entre los 4 y los 6 años o entre los 11 y los 12 años si aún no la han recibido.

Diagnóstico de las paperas

El conjunto de síntomas que surgen como consecuencia de la aparición de paperas representan un cuadro médico que suele estar caracterizado por una evidente inflamación de las glándulas parótidas.

Para establecer un diagnóstico correcto, el especialista comenzará a hacerle pruebas. En un primer momento, lo más habitual es que proceda a la recogida de una muestra de la mucosa existente en la faringe con el objetivo de establecer la presencia de este virus, ya sea mediante cultivo o a través de de la detección de su material genético con la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

En el caso de los adultos, las paperas son más peligrosas, pudiendo derivar en infertilidad en los hombres.

En el caso de los adultos, las paperas son más peligrosas, pudiendo derivar en infertilidad en los hombres.

Las pruebas mencionadas con antelación tienen la capacidad de detectar la presencia del virus de las paperas varios días antes de que se manifieste físicamente y hasta cinco días tras su desaparición. Sin embargo, tanto el cultivo como la PCR mostrarán su máxima eficacia en el caso de aquellos pacientes que hayan desarrollado la infección como consecuencia de la aplicación de vacunas defectuosas.



La evolución de un cuadro de paperas puede derivar en un contagio del sistema nervioso en forma de meningoencefalitis. Para la detección de esta anomalía el especialista requerirá la realización de una punción lumbar. De esta forma se conseguirá determinar una posible inflamación de las meninges.

Asimismo, el experto mandará a analizar el líquido extraído de esta zona para analizarlo mediante una PCR. Por otro lado, en aquellas personas que no hayan sido vacunadas de paperas un simple análisis de sangre puede servir de bastante ayuda como rápida medida de análisis.

Tratamiento de las paperas

En el caso de que una persona se haya visto contagiada de este virus, debe tener en cuenta que no existe un tratamiento de las paperas específico. En tal caso la única forma de aliviar las molestias de esta patología es dejar que siga su curso hasta que finalice de forma natural. Aunque, no está de más poner en marcha determinadas medidas para sentirse mejor en el transcurso de esta enfermedad:

  • Utilice compresas de hielo o de calor y aplíquelas de forma directa en las mejillas que se mantienen inflamadas. 
  • Se recomienda el consumo de acetaminofén para el dolor o ibuprofeno tanto para el dolor como para la inflamación. Queda prohibida la administración de aspirina tanto para niños como para adolescentes por riesgo de desarrollo del síndrome de Reye, una patología bastante grave que incluso puede derivar en el fallecimiento del paciente.
  • Manténgase hidratado mediante el abundante consumo de agua u otros líquidos.
  • Ingiera productos más blandos con el objetivo de tener un proceso de masticación complicado.
  • Evite el consumo de los alimentos ácidos o aquellos que origine la segregación de una mayor cantidad de saliva como, por ejemplo, los cítricos.
  • Se aconseja realizar gárgaras con agua tibia y saladas varias veces al día.
  • Los helados de hielo pueden llegar a aliviar el dolor o molestias de garganta.

No existe un tratamiento específico para la curación de esta enfermedad, lo único que se puede hacer es guardar reposo y dar al paciente una serie de cuidados para aliviar los síntomas de las paperas.

Cuidados en niños

En el caso en el que sea uno de nuestros hijos el que se haya visto afectado de paperas, lo normal es hacerle lo más cómodo posible este tránsito hasta que la enfermedad haya sido superada por completo. Con el fin de facilitar los cuidados en casa, os dejamos, a continuación algunos consejos a poner en práctica:

  • Control de la fiebre y tratamiento en el caso de que sea más alta de lo habitual. El tratamiento tanto para la fiebre como para la aparición de dolor puede paliarse mediante la aplicación de acetaminofeno o ibuprofeno. No se aconseja administrar al pequeño ácido acetilsalicílico bajo ningún concepto.
  • Es muy importante que el pequeño se mantenga bien hidratado por lo que será tarea de los padres ofrecerle de forma bastante frecuente agua u otros líquidos que sean de su interés para facilitar este cometido. 
    No existe un tratamiento de las paperas específico, sino algunos consejos para aliviar los síntomas.

    No existe un tratamiento de las paperas específico, sino algunos consejos para aliviar los síntomas.

  • El pequeño no podrá volver al colegio o guardería hasta que no hayan transcurrido unos cinco días desde que se evidenció la inflamación de las glándulas. Lo más conveniente para el pequeño durante este transcurso de tiempo es permanecer en reposo, tumbado en la cama o en el sofá y asegurando su descanso.

Habrá que prestar especial atención al desarrollo de la enfermedad de las paperas entre los más pequeños, ya que podrían evidenciarse señales de una evolución. En cualquier caso, se recomienda ponerse en contacto con el pediatra en los siguientes casos, para que pueda prescribir un tratamiento de las paperas:

  • La fiebre del pequeño tiene una duración de más de tres días.
  • La inflamación de las glándulas afectadas por el virus de las paperas persiste durante más de siete días. En la mayoría de los casos el otro lado de la cara se inflama a los pocos días de inflamarse el primer lado.
  • La inflamación de las glándulas afectadas por el virus de las paperas se vuelve cada vez más dolorosa o molesta para el pequeño.

Igualmente, se aconseja acudir al servicio de urgencias en los siguientes casos:

  • Cambios en el comportamiento o en las capacidades motoras del pequeño o padecimiento de alguna convulsión.
  • Persistencia de las molestias o el dolor pese a la administración de acetaminofeno o ibuprofeno.
  • Persistencia de una inflamación muy dolorosa.

Otros datos de interés sobre las paperas

Pese a la existencia de una vacuna muy eficaz contra el virus de las paperas que, asimismo, está incluida en el calendario de vacunas establecido por la sanidad pública en nuestro país, la parotiditis surge de forma cíclica cada tres o cuatro años. En este sentido, y según los datos arrojados por el Centro Nacional de Epidemiología, “desde 1994 se han producido cuatro ondas epidémicas, la última comenzó en 2010 y alcanzó su pico máximo en 2013 con un total de 13880 casos. Fue el brote más intenso de los últimos veinte años y obligó a vacunar de nuevo a miles de niños y adolescentes porque habían sido inmunizados con una cepa llamada Rubini que no fue todo lo eficaz que se esperaba que fuese”.

El dolor o la inflamación de las mandíbulas es un síntoma de la paperas muy común.

El dolor o la inflamación de las mandíbulas es un síntoma de la paperas muy común.

Como hemos ido explicando a lo largo de este artículo, la vacuna de las paperas está integrada en la triple vírica, es decir, esta vacuna además nos protege frente al sarampión y la rubéola, además de frente a las paperas. Según nos confirma el jefe de Servicio de Infecciosas de la Fundación Jiménez Díaz y miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), Manuel Fernández Guerrero, “la eficacia de estas vacunas es del 88% y la protección se diluye con el paso del tiempo, lo que significa que anualmente se genera una pequeña bolsa de personas que queda sin protección, pese a estar vacunados. Y es ésta la razón de que algunos adultos se contagien a pesar de estar inmunizados desde su infancia”.

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Así, a modo de resumen, esto es lo que hay que saber de las paperas:

  • Síntomas. Inflamación facial, a veces dolorosa, fiebre, dolor de cabeza y cansancio generalizado son los síntomas más comunes.
  • Cuándo acudir al médico. Ante la aparición de estos síntomas se aconseja acudir al especialista además de permanecer en estado de reposo y sin entrar en contacto con otras personas por lo menos durante unos diez días para evitar el contagio.
  • Más vale prevenir. Para ello se recomienda estar al día en el calendario de vacunación.
  • Medidas generales. Lavarse con frecuencia las manos, no compartir cubiertos, limpiar con frecuencia superficies.
  • El enfermo está en casa. En este caso, mantener al enfermo de paperas lo más aislado posible, separar sus utensilios personales y separar las camas en el caso de que comparta habitación.
  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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