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Niveles normales de triglicéridos


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Publicado en Enfermedades

El colesterol forma parte del vocabulario popular de términos sanitarios, y prácticamente todo el mundo conoce sus implicaciones y riesgos, además de sus orígenes. No sucede lo mismo con los triglicéridos, otro tipo de grasa presente en el tejido adiposo, que circula por la sangre, y que pese a sus similitudes con el colesterol, son aún grandes desconocidos para muchas personas. Desde el punto de vista bioquímico, son resultado de la unión de tres ácidos grados a una molécula de glicerina y tienen importantes beneficios para la salud y el bienestar general, pues son una de las principales fuentes de energía de las personas. Normalmente proceden de los alimentos que se toman, pero también pueden ser fabricados por el hígado. Así, es fundamental ser consciente de la importancia de vigilar los valores de triglicéridos, como se hace habitualmente con los del colesterol o el azúcar desde hace décadas, sabiendo que hay unos niveles normales de triglicéridos a los que toda persona debe tratar de ajustarse.

El proceso por el cual se crean podría simplificarse de la siguiente manera: al comer, el organismo digiere las grasas y libera triglicéridos a la sangre para que recorran el cuerpo y aporten energía; los sobrantes son almacenados como reserva de energía. Es en esos triglicéridos restantes donde puede estar el problema, ya que un acopio excesivo de estos se convierte en un factor de riesgo cardiovascular. Por ello, los médicos de cabecera llevan años llevando a cabo una importante labor de pedagogía con sus pacientes, para tratar de inculcarles la idea de que los triglicéridos son un indicador de salud que se debe controlar, casi con el mismo celo que lo hacen con el colesterol.

El nivel normal de triglicéridos se sitúa en los 150 mg/dL como máximo.

El nivel normal de triglicéridos se sitúa en los 150 mg/dL como máximo.

Niveles recomendados de triglicéridos

En esta función didáctica se enmarca la difusión de unos rangos aproximados en los que se suelen situar los niveles normales de triglicéridos en sangre. Los valores pueden variar  ligeramente de un laboratorio a otro, pero servirían como referencia los siguientes:

  • Nivel normal de triglicéridos: menos de 150 mg/dL
  • Moderado – Limítrofe alto: de 150 a 199 mg/dL
  • Alto: de 200 a 499  mg/dL
  • Muy alto: 500  mg/dL o superior

Por tanto, toda persona debe procurar tener 150  mg/dL o menos, ya que este está considerado el valor recomendable de triglicéridos en sangre. Del mismo modo, a partir de los 200  mg/dL se deberá acudir al centro de salud para que el médico pueda examinar las causas del desajuste y su relación con otras pagologías. Se suele decir que cuando una persona acumula grasa en algunas zonas del cuerpo, como el abdomen o la papada, lo que está haciendo el organismo es almacenar energía en forma de triglicéridos. En cualquier caso, será el facultativo el encargado de hacer el diagnóstico y de evaluar el riesgo que tener los triglicéridos altos supone en cada caso, así como prescribir el tratamiento más adecuado. 

Es probable que, en muchos casos, el médico decida no recetar medicamentos al paciente para bajar los triglicéridos, sino que, simplemente le recomiende cambiar los hábitos de vida y la alimentación. Más adelante se entrará un poco más en profundidad en cómo se puede volver a unos niveles normales de triglicéridos, pero, en principio, tener una rutina de ejercicio físico y una dieta baja en grasas ayuda en la mayoría de las ocasiones, cuando el estado de salud del paciente no presenta mayores complicaciones. Por contra, una dieta rica en grasas favorecerá la hipertrigliceridemia (niveles de triglicéridos altos).

¿Cómo se estudia el nivel de triglicéridos?

El nivel de triglicéridos se observa con un simple análisis de sangre, lo mismo que el colesterol o el ácido úrido, otra sustancia presente en la sangre que también puede suponer riesgos para la salud si se descontrola. La muestra de sangre se puede tomar en el centro de salud, teniendo en cuenta que -como para el resto de casos- el paciente tendrá que acudir en ayunas, sin haber ingerido alimentos entre 8 y 12 horas antes.

Los resultados de este examen establecerán cuál es el nivel de triglicéridos en sangre que tiene la persona, con lo que se ayudará a determinar el riesgo de cardiopatía. Hay que tener en cuenta que una situación en la que se tiene los triglicéridos altos, conduce a la arteroesclerosis, lo cual incrementa las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular o cardíaco. Asimismo, si se está por encima del nivel normal de triglicéridos también se está induciendo a una posible pancreatitis -enfermedad en la que se produce la inflamación del páncreas-.

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El nivel de triglicéridos se puede saber mediante un análisis de sangre rutinario.

Con la edad, los niveles de triglicéridos varían, del mismo modo que también afecta lo que la persona haya comido en las 12 horas previas al examen. Los especialistas aconsejan empezar a hacerse análisis rutinarios -cada cinco años o cada 12 meses en algunos casos- a partir de los 20 años, a fin de controlar los niveles de triglicéridos y, también, de colesterol. Porque no se debe olvidar la estrecha relación que existe entre estos dos indicadores. Para empezar, tanto el colesterol como los triglicéridos son dos tipos de grasas; además, el colesterol se forma a partir de unas partículas llamadas lipoproteínas de alta y baja densidad, que proceden de la unión de los triglicéridos y una proteína en la sangre. Por su parte, los triglicéridos se generan en el hígado, cuando este órgano toma las proteínas y carbohidratos de la comida que el cuerpo no ha utilizado, y los convierte en grasa (triglicéridos), que acumula como reserva de energía.

Hipertrigliceridemia

La hipertrigliceridemia no es más que la enfermedad producida por unos niveles de triglicéridos altos, normalmente por encima de los 200 mg/dL o superiores a 500 mg/dL. En muchas personas, esta patología se asocia con otros problemas de salud como la obesidad o la diabetes. Una cantidad excesiva de este tipo de grasa conduce a un endurecimiento de las arterias y a que estas se estrechen, lo que aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral o un infarto. En este sentido, se convierten en uno de los agentes causantes de la arterioesclerosis y de enfermedades en el páncreas. Como ya se ha dicho, por lo general, se considera que el valor normal de triglicéridos está en los 150 mg/dL, si bien, para aquellas personas que sufren problemas cardíacos, lo recomendable es que estén por debajo de los 100 mg/dL.

Entre quienes deben vigilar con mayor empeño sus triglicéridos se encuentran los diabéticos y las mujeres después de la menopausia, pues, según los datos disponibles, el 75% de las personas con diabetes sufren también este problema, y más del 30% de las mujeres que han pasado por la menopausia los tienen altos.

Es imprescindible vigilar el nivel de triglicéridos por dos motivos fundamentales:

  • Por el riesgo de sufrir una pancreatitis aguda, es decir, una inflamación severa del páncreas. Se trata de una enfermedad grave que supone un riesgo considerable de muerte en poco tiempo si se produce alguna complicación, lo que ocurre en uno de cada 10 casos.
  • Son un factor independiente de riesgo cardiovascular, aunque en un grado menor que el colesterol. Hay que insistir en que asociado con otras enfermedades como la diabetes o la pancreatitis, un nivel desmesurado de triglicéridos da lugar a problemas de corazón.

Causas de los triglicéridos altos

Estar por encima de los niveles normales de triglicéridos puede ser debido a múltiples factores. En primer lugar, hay que hablar de la alimentación y los hábitos de vida. En este punto, un consumo desmesurado de calorías es una de las causas más frecuentes de los triglicéridos altos, especialmente si estas proceden del azúcar y del alcohol puesto que esto aumenta la producción de triglicéridos del hígado. Aquí puede servir de ayuda seguir una dieta baja en calorías. Al mismo tiempo, hay que advertir de que aquellas personas asentadas en el sedentarismo corren un mayor riesgo de tener los triglicéridos altos, pues la actividad física contribuye a quemar grasas y proteínas y, por tanto, a eliminar los triglicéridos sobrantes.

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Son muchos los factores que pueden provocar una alteración en los niveles normales de triglicéridos.

Por otra parte, otro de los motivos por los que los triglicéridos se salen de los niveles recomendados se encuentra en un exceso de peso, de hecho, es frecuente que una persona con obesidad tenga este indicador alto. Asimismo, el factor genético/hereditario también influye, pues se han encontrado algunas alteraciones genéticas que dan lugar a niveles incluso por encima de los 1.000 mg/dL en algunos casos concretos, independientemente de la dieta.

Otros de los factores que hay que tener en cuenta son:

  • La edad: es otro de los factores de riesgo de los triglicéridos, ya que normalmente esta enfermedad se da con mayor incidencia entre las personas de más edad.
  • Cirrosis: una enfermedad que afecta al hígado y que altera su funcionamiento. Suele estar provocada por el consumo excesivo de alcohol.
  • Otras patologías relacionadas: las enfermedades renales y hepáticas, así como la diabetes y el hipotiroidismo, son algunas de las patologías comúnmente asociadas. 
  • La toma de algunos medicamentos: asociado con el punto anterior, los anticonceptivos, los diuréticos, los esteroides, entre otros medicamentos, aumentan los niveles de triglicéridos.

Bajar los triglicéridos: tratamientos y dietas

Para bajar los triglicéridos los médicos suelen recomendar al paciente aumentar la actividad física y hacer ciertos cambios en la dieta. Cuando los niveles están muy por encima de lo aconsejable y se combinan con otros problemas de salud, entonces se puede proceder a prescribir algunos fármacos, como la niacina, los ácidos grasos omega 3 o fibratos. Estos medicamentos coadyuvan a disminuir moderadamente los triglicéridos en sangre, aunque no aportan beneficios destacables a la hora de reducir el riesgo cardiovascular y no tienen el mismo efecto si no se cambian los hábitos de alimentación.

La dieta mediterránea es una de las mejores para hacer frente a los triglicéridos. Además de la mediterránea, también puede ayudar otras que ayuden a  controlar el colesterol o una dieta para bajar la diabetes para, a su vez, vigilar los triglicéridos. 

Hay algunas dietas, como la mediterránea, que ayudan a controlar el nivel de triglicéridos.

Hay algunas dietas, como la mediterránea, que ayudan a controlar el nivel de triglicéridos.

En general, quienes tengan tendencia a la hipertrigliceridemia deben evitar las grasas saturadas y los carbohidratos. Los refrescos con azúcares, los dulces, el alcohol, el chocolate, la pasta, la comida precocinada, las frituras, las patatas o los quesos grasos… deben ser sustituidos en la dieta por otros alimentos ricos en fibra y grasas no saturadas. Se recomienda tomar pan integral, cereales que contengan avena, cebada, maíz, arroz o trigo integral como principal ingrediente. En las bebidas, se aconseja la leche desnatada. Lo ideal es acudir a un especialista en nutrición para que de entre todos los tipos de dietas que existen, este pueda recomendar una ajustada a la persona.

En general, los consejos habituales que ayudan a prevenir el colesterol o a cómo bajar o controlar el colesterol, sirven también para conseguir unos niveles normales de triglicéridos se pueden resumir en los siguientes:



  • Realizar ejercicio físico al menos tres veces a la semana. Esto servirá para mejorar la salud y el bienestar general del paciente, además de para perder peso.
  • Mantenerse en un peso adecuado, ya que el sobrepeso es una de las circunstancias de mayor riesgo para desarrollar este problema. Si una persona está intentando por su cuenta bajar de peso y no lo consigue, lo que debe hacer es acudir a un nutricionista que le ayude; la mejor dieta y más efectiva es siempre es contar con un especialista en endocrinología y nutrición.
  • No fumar ni beber alcohol.
  • Limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol.
  • Evitar los carbohidratos, especialmente el azúcar, la miel, mermeladas, dulces y refrescos. No tomar comida precocinada y la bollería.
  • Aumentar la cantidad de pescado que se come.
  • Intentar hacer comidas pequeñas, cada día, en las que se tomen alimentos ricos en fibra, como frutas y verduras o cereales integrales.

Avances en nuevos tratamientos

Todavía no se tienen evidencias suficientes para afirmar que una reducción en los valores de triglicéridos por si solo factor suficiente para reducir el riesgo de accidente cardiovascular, sin embargo, hay investigaciones que han avanzado en este sentido, para tratar de mejorar los tratamientos que se emplean en la actualidad para tratar las enfermedades del corazón. Se sabe que los estos son lípidos grasos que son generados por el hígado y que proceden de la comida, y se ha comprobado que su acumulación en la sangre por encima de lo que está considerado un nivel normal de triglicéridos, se vincula con las patologías que afectan al corazón o al páncreas, entre otras. 

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La alimentación es fundamental para controlar el nivel de triglicéridos.

La alimentación es fundamental para controlar el nivel de triglicéridos.

En condiciones normales, en el proceso mediante el cual el hígado desplaza los triglicéridos hasta los tejidos para almacenarlos como fuente de energía, participa una enzima cuya función es ayudar a que el organismo metabolice adecuadamente los triglicéridos. Pero cuando la apolipoproteína abunda, esta anula la actividad de dicha enzima y la metabolización no es correcta, por lo que se corre el serio riesgo de que los triglicéridos se acumulen en la sangre y se lesionen las arterias. En esta línea, los últimos estudios han puesto su atención sobre el gen APOC3, un gen que se localiza en el hígado y que participa en este proceso de producción y gestión de los triglicéridos.

Hace poco, numerosos medios de comunicación y revistas científicas publicaron los estudios llevados a cabo por investigadores de la Universidad de Pensilvania y del Hospital General de Massachusetts, quienes descubrieron una serie de mutaciones en el gen APOC3. No todas las alteraciones observadas eran perjudiciales para el organismo, sino que también pudieron encontrar algunas beneficiosas aporta una ayuda para regular de forma natural la tasa de triglicéridos en sangre. Así, averiguaron que las personas con poca apolipoproteína tenían unos niveles bajos de triglicéridos, incluso menores de 150 mg/dL, y que había una relación entre esto y un menor riesgo de tener un infarto, un ictus, una isquemia crónica u otras lesiones coronarias.

Según explicaron estos científicos, la importancia del descubrimiento radicaba en varios aspectos. Además de permitir desarrollar tratamientos más personalizados, también se abría una posibilidad para avanzar en el futuro nuevos fármacos con los que se intentara inhibir la acción del gen APOC3, con la finalidad de bajar los triglicéridos y el riesgo cardiovascular. De otro lado, los resultados suponían un hilo del que tirar para seguir investigando sobre la función protectora que es capaz de ejercer el propio gen APOC3, de manera que se traten de potenciar esos efectos naturales. En este sentido, ya hay ensayos clínicos en fases iniciales relacionados con la apolipoproteína C3, aunque los expertos inciden en que habrá que esperar para obtener resultados.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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