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Tratamiento para la lumbalgia


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Publicado en Traumatología

La lumbalgia es la dolencia responsable de las molestias de diversa intensidad que de forma habitual sentimos en la zona inferior o más baja de la espalda. Se trata de un problema que puede llegar a incapacitar a la persona que lo sufre, por lo que los estudios al respecto se han multiplicado. Sin embargo, aunque en este sentido los estudios hayan evolucionado, aún son muchas las dudas en relación al tratamiento para la lumbalgia, sobre todo para la inespecífica. En concreto, la lumbalgia inespecífica es aquella que localiza el dolor en la parte inferior de la espalda cuyo origen proviene de los músculos, las articulaciones, discos o ligamentos pero no de lesiones graves o irreversibles. Y es que esta tipología de dolencias no tiene su origen en las fracturas, traumatismos o enfermedades sistémicas como infecciones o trastornos vasculares o incluso tumores.

El tratamiento para la lumbalgia más efectivo es la práctica de ejercicios destinados a reforzar ese área.

El tratamiento para la lumbalgia más efectivo es la práctica de ejercicios destinados a reforzar ese área.

En este sentido, el presidente de la Organización Médica Colegial, Isacio Siguero, destaca que “el número de estudios que se publican es abrumador”. De hecho, bajo la premisa de encontrar alguna respuesta expertos a nivel europeo han analizado todas las evidencias disponibles en relación a los variados tratamientos existentes, destacando las terapias lumbares que sí han demostrado ya su eficiencia.

Tratamiento para la lumbalgia

En relación al adecuado tratamiento para la lumbalgia, el primer paso para estipularlo es, sin duda, llevar a cabo un acertado diagnóstico. Lo primero es asegurar que el dolor lumbar del paciente no proviene de ninguna enfermedad sistémica o requiere cirugía ineludible como, por ejemplo, una hernia que comprima un nervio.

Señalamos a continuación tratamientos cuya eficacia sí está demostrada:

Evitar el reposo

Con el objetivo de dotar de una mayor rapidez al proceso de recuperación además de incidir en una reducción de la vuelta de la dolencia en un futuro, se aconseja no permanecer en estado de reposo y llevar a cabo el mayor grado de actividad física que el dolor nos deje. No es cuestión de llevar el ejercicio al extremo ni de dejar de descansar a toda costa. En el caso de que el dolor sea de intensidad moderada o grave se aconseja, asimismo, un reposo máximo de 48 horas. Hay que tener en cuenta que la lumbalgia de tipo aguda suele desaparecer en la mayor parte de los casos.

Actividad física

Aun estando las molestias o el dolor muy presentes, se recomienda llevar a cabo un actividad física elevada. Si bien la práctica de ejercicio no está aconsejada cuando las crisis de lumbalgias están en su máximo esplendor, sí que se debe mantener la actividad física en el caso de que el dolor se mantenga a lo largo de seis semanas.

En un principio se recomienda la práctica de actividades suaves y de carácter genérico como, por ejemplo, pasear o nadar.

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Este paso es importante ya que ayuda a que la musculatura no se debilite, algo esencial en el tratamiento para la lumbalgia. Poco a poco, comenzarán a añadirse ejercicios específicos para el área de la espalda.

Higiene postural

Pese a que el paciente se encuentre en mitad de una crisis dolorosa se debe mantener la actividad rutinaria, siempre y cuando no se produzca una sobrecarga de la espalda. Lo más conveniente, en este sentido, es poner en marcha la educación postural, es decir, adoptar una forma correcta en las posturas y realizar movimientos o esfuerzos de forma que la menor carga posible se dirija hacia la espalda. Para ello juega un papel imprescindible la musculatura de la espalda. Al fin y al cabo todo el trabajo de la higiene postural incidirá en el conocimiento del paciente de su propio cuerpo, por lo que, en el caso de tener que hacer un esfuerzo, sepa hacerlo reduciendo el riesgo de sobrepasar sus posibilidades.



Muy al contrario, desde la Fundación Kovacs demuestran su desaprobación al respecto. “Los estudios realizados han demostrado que enseñar la higiene postural tiene un efecto inexistente, ya sea porque reducir la carga resulta de escasa relevancia clínica o porque resulta imposible cumplir las normas de higiene postural 24 horas al día, 7 días a la semana. Sea cual fuere el motivo, los estudios coinciden en señalar la educación centrada en el manejo activo (evitar el reposo y mantener el mayor grado de actividad que el dolor permite) y el ejercicio (interrumpiéndolo solo en la fase más aguda de dolor y reiniciándolo progresivamente en cuanto sea posible) tiene un efecto de una magnitud clínicamente relevante y mucho mayor que la higiene postural. De hecho, resulta imposible cumplir constantemente las normas de higiene postural, pero cuando la musculatura está entrenada y bien desarrollada, sí ejerce su función protectora automática y constantemente”.

Aplicar calor o frío

En el caso de que le resulte un alivio para el dolor o las posibles molestias en la zona lumbar, el paciente podrá aplicarse calor o frío en aquella zona responsable del dolor. No existen estudios que determinen la eficacia de la aplicación de frío o calor. En cualquier caso, se recomienda la aplicación de frío justo tras el origen de la lesión y el calor en las crisis de las dolencias crónicas.

Medicamentos

Adoptar determinadas posturas mientras se está sentado o en el trabajo puede favorecer la aparición de estas molestias.

Adoptar determinadas posturas mientras se está sentado o en el trabajo puede favorecer la aparición de estas molestias.

Con el objetivo de paliar las numerosas molestias o incluso dolor intenso que pueden llegar a producir las lumbalgias se aconseja el consumo de paracetamol o antiinflamatorios durante un periodo máximo de tres meses. Estos fármacos se pueden tomar tanto si se trata de una lumbalgia aguda como los episodios intermitentes de una lumbalgia crónica.

Respecto al tratamiento para la lumbalgia en el caso de aquellas personas que la sufren de manera crónica, los especialistas también pueden prescribir antidepresivos clásicos, además de parches de capsaicina.

Con respecto a la aplicación de tratamiento farmacológico se establecen tres etapas:

Etapa 1

En el caso de que el dolor no sea muy intenso y no irradie dolor hacia el brazo o la pierna, es decir, se localice de forma exclusiva en el área de la espalda baja, se aconseja el uso de analgésicos.

Etapa 2

Si la aplicación de estos analgésicos no ha resultado lo suficientemente eficaz habrá que acudir al especialista para que valore el cambio de éstos por antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, y de forma generalizada, estos fármacos no se suelen aconsejar por más de dos semanas

Etapa 3

Si ninguna de las dos opciones anteriores alivia el dolor del paciente, el experto deberá valorar la introducción de relajantes musculares durante al menos una semana.

Grapas

Si transcurridas más de dos semanas bajo tratamiento para la lumbalgia de tipo farmacéutico el paciente sigue padeciendo intensas molestias, el experto podría aconsejar la neurorreflejoterapia.

En concreto, esta técnica consiste en la colocación de forma temporal y a nivel superficial de una serie de grapas quirúrgicas.

El principal objetivo de la ubicación de estas grapas es la estimulación de las fibras nerviosas de la piel relacionadas con los nervios que verdaderamente sean los responsables de este dolor además de la inflamación y la contractura muscular.

Escuelas de la espalda

Existen centros especializados en los que se pretende enseñar a la persona que padece de lumbalgias a sobrellevar de forma activa el dolor o las molestias. Para ello, incitan a los pacientes a la práctica de actividad física ya que puede resultar bastante eficaz para mejorar el dolor de lumbalgias cuyas molestias superan ya las seis semanas.

Tratamiento psicológico

Determinadas personas que padecen lumbalgia intensa crónica responden a esta enfermedad con un comportamiento derivado del mal pronóstico de esta patología. De forma habitual, a este tipo de pacientes les suele paralizar el miedo al dolor por lo que tienden a estar en reposo a no moverse. Esto, sin duda, los introduce en un círculo vicioso que lo único que hace es agravar aún más su estado. Bajo estas condiciones los expertos recomiendan la derivación de estos pacientes a un programa cognitivo-conductual. Este tipo de terapia o tratamiento para la lumbalgia tiene como finalidad la de modificar la actitud ante el dolor, además de reconstruir la confianza del paciente en su propia capacidad física.

Programas multidisciplinares

Es muy recomendable conocer el origen del dolor a la hora de establecer un adecuado tratamiento para la lumbalgia.

Es muy recomendable conocer el origen del dolor a la hora de establecer un adecuado tratamiento para la lumbalgia.

En el caso de que ninguna de las alternativas dispuestas con anterioridad hayan surtido el efecto deseado, se recomienda al paciente la combinación de algunas de estas terapias, es decir, una eficaz mezcla entre medicación, ejercicio y terapia.

Cirugía

Este paso no está tan generalizado. En concreto, el especialista valorará la práctica de una cirugía en casos de hernia discal, estenosis espinal o espondilolistesis o escoliosis progresiva en niños o adolescentes. Por otro lado, la rizolisis puede llegar a plantearse en un subgrupo de pacientes crónicos en el caso de que se determinen criterios más específicos.

Ejercicios para la lumbalgia

Si tenemos en cuenta los datos, es decir, que el 80% de la población padecerá dolor de espalda, y los efectos positivos del ejercicio físico en el lumbago, no cabe duda de que precisamente el ejercicio tanto en la rehabilitación como en la readaptación nos ayudará a crear una estabilidad global y articular de la columna al tiempo que trabajaremos nuestra resistencia y fuerza.

Señalamos a continuación algunos de los ejercicios destinados a aliviar las molestias de la lumbalgia.

Ejercicio 1: “Cat-camel”

Facilita la reducción de la viscosidad espinal, la rigidez raquídea y el estrés pasivo al tiempo que facilita la movilidad intervertebral al tiempo que origina poca presión en las articulaciones intervertebrales.

Ejercicio 2: Planchas frontales

Eficaz para la activación de los músculos del abdomen y el cuadro lumbar. Igualmente, es considerado un excelente tratamiento para la lumbalgia, pues tiene la capacidad de originar una actividad mioeléctrica baja del psoas y del resto de flexores como femorales, además de un bajo estrés de cizallamiento en el raquis lumbar.

Ejercicio 3: Extensiones de tronco

Evitar las rotaciones de tronco con el objetivo de disminuir las lesiones en la unidad funcional y estructural de la espalda.

Ejercicio 4: Elevación de la pelvis

Se trata de uno de los ejercicios más eficaces para el trabajo inicial de la musculatura lumbar en el caso de que no disponga de condición física desarrollada.

Ejercicio 5: “Roll out”

Para empezar, se ejercitará un solo brazo, manteniendo el brazo de ejecución extendido y la espalda recta a lo largo del ejercicio. De forma gradual comenzaremos a usar una pelota al tiempo que incrementaremos la intensidad al levantar las rodillas del suelo.

Ejercicio 6: Mahoma

También conocida como la postura de El niño en la práctica de yoga, se trata del ejercicio idóneo para trabajar la flexibilidad de la zona lumbar. De esta forma, se mantendrá los más alineada posible la columna al tiempo que se evitan los arqueos de la región cervical.

Ejercicio 7: Estiramiento de las masa dorso lumbares

Con la espalda tumbada en el suelo, levantamos las rodillas y las pegamos a nuestro pecho abrazándolas a continuación. Se trata de una posición bastante simple que habrá que mantener alrededor de unos diez o 15 segundos.

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Gracias a los ejercicios anteriormente comentados se fortalecerá la zona inferior de la espalda y se aminorará esta dolencia.

Gracias a los ejercicios anteriormente comentados se fortalecerá la zona inferior de la espalda y se aminorará esta dolencia.

Los problemas de espalda son cada vez más frecuente entre una población que tiende al sedentarismo impuesto por la actividad profesional. Es por ello por lo que se recomienda el movimiento. La práctica de ejercicio físico, por mínimo que sea, dotará de salud a nuestra musculatura, algo esencial para conseguir no sobrecargar la zona de las lumbares. Intentar, en la medida de lo posible, mantener unas posturas adecuadas es el mejor tratamiento para la lumbalgia y puede paliar las terribles molestias que nos origina el dolor en esa zona.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes

  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico
 
 

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