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Lifting facial: qué es, tratamiento y riesgos


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Publicado en Medicina estética

También denominado estiramiento facial o ritidectomía, el lifting facial es un tipo de procedimiento quirúrgico orientado hacia la eliminación de las señales de envejecimiento que evidencian tanto el rostro como el cuello. Y es que lo más normal es que, con el paso del tiempo, la piel del rostro pierda, de forma natural, la tonicidad que la caracteriza. Es por ello que en el campo de la estética surgen intervenciones de este tipo, para detener este deterioro y eliminar esas señales propias del envejecimiento.

El lifting facial tiene por finalidad recuperar la juventud del rostro y lograr una piel tonificada.

El lifting facial tiene por finalidad recuperar la juventud del rostro y lograr una piel tonificada.

En concreto, mediante la realización de un lifting facial se consigue tratar las estructuras más profundas de las áreas de cara y cuello al tiempo que elimina las zonas de grasa preseleccionadas. El lifting facial puede aplicarse como técnica única o como complemento de otro tipo de intervenciones o métodos como puede ser, por ejemplo, la cirugía de párpados, estiramientos de frente, levantamiento de cejas o incluso implante de mentón.

Para someterse a una cirugía de estas características existen ciertas pautas que el paciente deberá cumplir. Al fin y al cabo será el especialista el que determine la capacidad del paciente para someterse a esta intervención basándose en el estado general de su salud, sin embargo, no está de más señalar las pautas más comunes para aplicarse este tipo de tratamientos de estética:

  • Disponer de una piel flexible. Si como principal característica la piel del paciente es naturalmente elástica durante el desarrollo de la cirugía al especialista le resultará más sencillo tensar, el proceso de recuperación será más rápido y las probabilidades de riesgos se verán reducidas.
  • Disponer de una estructura facial definida. La definición en los rasgos facilitará el alisamiento de las arrugas.
  • Centrarse en unas expectativas reales. Los nivele de estiramiento deberán adecuarse más a los consejos y profesionalidad del experto que a las expectativas del paciente.
  • Disponer de piel suelta en el rostro. En concreto, la piel más flácida será la utilizada para realizar el estiramiento durante la cirugía.
  • No fumar.
  • No tener problemas de cicatrización.

El tratamiento de lifting facial es uno de más demandados, curiosamente, ante la llegada del otoño. De hecho, según datos recopilados por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) en esta época se refleja hasta un incremento del 40% en este tipo de procedimientos quirúrgicos, en concreto, en el último cuatrimestre del año.

Asimismo, la SECPRE destaca otro tipo de datos. “Las mujeres recurren al lifting en el 83,8% de los casos, mientras que los hombres lo hacen en el 16,2% de los casos, además la edad en ambos géneros se sitúa en torno a los 45 años”.

Con respecto a la edad, los especialistas manifiestan cierta tendencia al adelanto en la edad. En este sentido, el jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética del Hospital La Zarzuela, Ángel Suárez, “no se puede hablar de la edad más adecuada, ya que cada paciente es único en sus características. Aunque si hubiera que fijar una, generalmente es a partir de los 40 años en el caso de las mujeres, y de los 50 en el de los hombres. Lo mejor es no vincular el lifting con una edad cronológica, puesto que las personas no envejecen del mismo modo, ni la calidad de la piel es igual en unos y otros”.

En cualquier caso, el objetivo principal de los pacientes es el rejuvenecimiento facial, eliminar las arrugas, la flacidez y la pérdida de volumen. Y es que el desarrollo de la tecnología está, en este sentido, muy a favor de la revolución estética. Muchas son las técnicas que han sumado al lifting facial tales como la mesoterapia, las inyecciones de ácido hialurónico o la aplicación de hilos tensores en el rostro. Un arsenal de técnicas para luchar contra el envejecimiento.

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Técnicas del lifting facial

En la actualidad, existen diversas técnicas para la aplicación del lifting facial:

Lifting de cara y cuello o cervicofacial

Existen distintas zonas sobre las cuales puede llevarse a cabo un estiramiento de este tipo.

Existen distintas zonas sobre las cuales puede llevarse a cabo un estiramiento de este tipo.

Este tipo de tratamiento de lifting facial está orientado tanto a la laxitud como a las arrugas del tercio medio e inferior de la cara y el cuello. En concreto, aquí se realizan los cortes en la zona de alrededor de las orejas con el objetivo de que las posteriores cicatrices queden ocultas a la vista. El paso siguiente consiste en extraer la grasa acumulada en la zona submandibular, es decir, la papada. Es importante mantener la naturalidad tras la aplicación de este procedimiento por lo que los especialistas se esmeran en reposicionar los tejidos y redefinir cuello y mandíbula además de potenciar el volumen en el área de los pómulos y dibujando de nuevo el óvalo de la juventud. Para conseguir esta meta, se emplea asimismo un relleno con grasa.

Lifting de tercio medio

Una de las primeras zonas que suelen mostrar las primeras señales de envejecimiento es precisamente en área periorbitaria, reduciendo tanto la proyección como el volumen de los pómulos por lo que las orejas y el surco nasogeniano comienzan a evidenciarse algo más marcados.

Se trata de una de las técnicas más poderosas y de las que mejores resultados ofrece para paliar las señales del envejecimiento ya que incide tanto en el área total del rostro como en la zona de la órbita y los párpados.



Lifting frontal

Este método tiene como meta la reducción de las arrugas de la frente, entrecejo además de la elevación de las cejas. Así, el aspecto triste, cansado o de enfado que se refleja en algunos rostros tenderá a desaparecer. En concreto, estas líneas de expresión son las responsables del continuo fruncir del ceño, es decir, la aplicación de hiperactividad en músculos frontales y corrugadores.

El procedimiento de esta técnica se corresponde con el estiramiento parcial de los músculos del área que se pretende tratar con el objetivo de eliminar de forma definitiva las arrugas ya creadas. Asimismo, se procede al estiramiento de la piel de la frente con la meta de elevar la cola de las cejas además de potenciar la juventud en el rostro.

Una de las alternativas que nos ofrece el desarrollo para la realización del lifting facial es el empleo del endoscopio. Es decir, sustituir la incisión tradicional por dos micro cortes por los cuales penetrará el endoscopio en el organismo. Un hallazgo capaz de reducir las cicatrices, potenciar el proceso de recuperación y ofrecer óptimos resultados estéticos.

“En general, los liftings han evolucionado hacia la imperceptibilidad de las cicatrices y el logro de un aspecto natural. Hemos pasado de tensar sólo la piel a tensar también el sistema profundo de los músculos, lo que ha puesto fin a aquellos liftings realmente extremos en los que la cara aparecía como planchada”, explica uno de los expertos en cirugía estética, Francisco Gómez Bravo.

Zonas a tratar

Es uno de los tratamientos estrella para luchar contra las señales del envejecimiento. De hecho, y según datos publicados en el Congreso Nacional de Cirugía Estética para Residentes de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, el lifting facial se ha visto incrementado en un 20% en los últimos 15 años.

Cada vez son más las personas que deciden someterse a un tratamiento de lifting facial para combatir el paso del tiempo.

Cada vez son más las personas que deciden someterse a un tratamiento de lifting facial para combatir el paso del tiempo.

La finalidad del lifting es devolver la tensión original a los músculos faciales o los del cuello. Las zonas concretas a tratar van a estar directamente relacionadas con las expectativas del paciente o por la misma evidencia, ya que se reflejarán a simple vista las zonas más castigadas por el paso del tiempo. Además, el lifting se suele realizar en conjunto con otro tipo de tratamientos estéticos tales como la rinoplastia o la blefaroplastia.

Aplicado a la zona de la cara y el cuello, el lifting se centrará en la eliminación de las arrugas de los tercios medio e inferior de la cara y el cuello. Aplicado en la zona periorbitaria, reduce la proyección y volumen de los pómulos.

Proceso preoperatorio

El primer paso antes de someterse a un lifting es la decisión conjunta, entre paciente y profesional, de las necesidades del paciente. Para ello se lleva a cabo un estudio preoperatorio en el que se definirán, además, las expectativas del paciente. Y es que no todos los casos van a requerir la realización de un lifting completo.

Ya decidido en conjunto el tratamiento de lifting facial a aplicar, se llevará a cabo el procedimiento propiamente dicho. En concreto, esta cirugía consiste en la realización de unas incisiones en la línea del cuero cabelludo y tras las orejas con el objetivo principal de eliminar el tejido sobrante y recolocar el resto. A continuación, se reponen las capas musculares moldeándolas según las preferencias establecida para que la piel se acople sobre ellas. En todo momento, la piel se trabaja a nivel subcutáneo para ofrecerle una mayor seguridad al paciente.

El levantamiento facial no es sólo cuestión de cortar y estirar sino de ofrecerle al paciente una piel más joven y tonificada. En este sentido, será necesario tanto cortar piel como eliminar grasa con el objetivo de que la piel quede aún más fijada a los músculos faciales lo que incide en la recuperación de la juventud.

Tras haber eliminado la flacidez por completo del rostro del paciente, el cirujano comenzará con la práctica de los puntos de sutura. Ya, como último paso, envolverá todas aquellas partes tratadas por el lifting.
Eso sí, antes se llevar a cabo algunas de estas actuaciones al paciente se le aplicará anestesia que podrá ser general o local. Esta decisión dependerá siempre de las zona a tratar entre otros factores. Para aquellas personas que se sometan a cirugías más profundas por la causa que sea sí que se les aplicará anestesia general. Los riesgos y complicaciones de la aplicación de anestesia también deberán ser informados de forma previa al paciente.

Con respectos a los cuidados, éstos se iniciarán desde la última consulta con el especialista que lo más habitual es que tenga lugar el día antes de la cirugía. Será el propio experto el que le explicará cuáles son las pautas a seguir en las horas previas a la realización del procedimiento quirúrgico. A continuación señalamos algunas de los consejos a poner en práctica:

  • Abandono del tabaco como mínimo unas dos semanas antes de la cirugía ya que podría originar determinadas complicaciones además de retrasar el proceso de recuperación.
  • No consumir medicamentos anticoagulantes.

Recuperación de la cirugía

Poniéndose en manos de especialistas adecuados, los resultados están más que garantizados.

Poniéndose en manos de especialistas adecuados, los resultados están más que garantizados.

El proceso de recuperación tras la realización de un lifting va a estar directamente relacionado con el tipo de cirugía practicada, la cantidad de procedimientos quirúrgicos aplicados y el seguimiento de los consejos del especialista por parte del paciente para de este modo evitar posibles riesgos del lifting facial. Por ejemplo, en aquellas personas en las que además se realizó, por ejemplo, un estiramiento del área del cuello, la recuperación requerirá mayor tiempo, lo mismo ocurre en aquellas personas sometidas a un lifting más profundo y definido.

Día 1 de recuperación

Una vez que haya acabado el proceso quirúrgico, lo más habitual es que la anestesia haya dejado de hacer efecto. Los síntomas más comunes que podrá sentir el paciente son mareos, náuseas o fiebre. Este conjunto de síntomas responden con normalidad a la propia expulsión de la anestesia del organismo. Lo más habitual es que además de los vendajes a los pacientes recién intervenidos se les coloque una serie de tubos de drenaje que deberán mantener al menos unas 48 horas tras la cirugía.

Las molestias de las primeras horas se enmarcan en la normalidad. Asimismo, el paciente se podrá llegar a notar bastante más inflamado como consecuencia de la práctica de la cirugía. En cualquier caso, para paliar los dolores o molestias el especialista le recomendará el consumo de medicamentos específicos.

Tras la comprobación de que todo el proceso quirúrgico se haya desarrollado conforme a lo establecido, el paciente podrá regresar a casa manteniendo el estado de reposo. Lo más habituales que justo al día siguiente de la cirugía, el especialista solicite una cita con el paciente para controlar la evolución de las incisiones realizadas.

Primera semana de recuperación

El estado de reposo es el único recomendado a lo largo de los primeros días de recuperación tras un lifting facial. En este sentido, la falta de actividad es indispensable para asegurar la sanación de las heridas quirúrgicas por lo que se aconseja evitar, entre otras actividades, aquellas acciones que nos resulten agotadoras o que requieran de fuerza.

Por otro lado, y con el objetivo de potenciar el sistema circulatorio, sí que se establece la condición de dar pequeñas caminatas dentro del hogar o en su misma habitación. Y es que ofreciéndole algo de movimiento al cuerpo favoreceremos una rápida y sana cicatrización al tiempo que evitaremos la formación de indeseados coágulos de sangre.

En torno al final de esta primera semana de recuperación, el paciente volverá a la consulta del especialista para eliminar las suturas aplicadas en el rostro tras la cirugía. A lo largo de estos días, las incisiones han tenido tiempo ya de sanar y llega el momento de que la propia piel comience también este proceso de sanación. Para ello, es de vital importancia seguir las recomendaciones del especialista:

  • Cambiar los vendajes aplicados con la frecuencia determinada por el experto.
  • Mantener limpios los tubos de drenaje tal y como se ha indicado.
  • Colocar compresas frías en el área de los ojos.
  • Asistir a todas y cada una de las revisiones establecidas por el especialista.
  • No mojar ni las vendas ni el rostro.

Desde la segunda semana de recuperación

Como en todo proceso que penetre en el organismo, hay algunos riesgos del lifting facial, pero estos son muy poco probables.

Como en todo proceso que penetre en el organismo, hay algunos riesgos del lifting facial, pero estos son muy poco probables.

A partir de aproximadamente los primeros diez días comenzarán a desaparecer tanto los hematomas como la inflamación en el rostro por lo que el paciente podrá apreciar los primeros resultados de la cirugía de lifting facial. Si bien, este tiempo es estimado ya que cada paciente responde de una forma distinta a este proceso quirúrgico. Sin embargo, lo más habitual es que transcurridas las dos primeras semanas del proceso de recuperación, el paciente empiece a salir de casa. Aunque el hecho de que el paciente se sienta más recuperado no influirá en el seguimiento de las siguientes recomendaciones:

  • Evitar el uso de maquillaje.
  • Evitar el uso de piscinas, jacuzzis o baños a vapor.
  • No consumir alcohol.
  • No consumir medicamentos anticoagulantes ni aquellos no recetados por el especialista.
  • Evitar acudir al gimnasio y toda actividad física que implique demasiado esfuerzo físico.

El seguimiento de estas pautas compaginadas con las visitas rutinarias favorecerá el óptimo desarrollo de las heridas quirúrgicas además de un rápido proceso de recuperación. En caso contrario, cabe la posibilidad de que surjan determinadas anomalías, infecciones o formación de coágulos que incidirán en un retraso en la recuperación del paciente.

Además, cabe destacar que en los días consecutivos, el paciente deberá mantener otro tipo de cuidados postoperatorios con el objetivo de maximizar los resultados obtenidos tras la intervención quirúrgica como, por ejemplo:

  • La posición de la cabeza, cuando se esté en estado de reposo, deberá ser erguida con una variación con respecto al resto del cuerpo de unos 30 grados.
  • El consumo de fármacos se limita a la necesidad, es decir, tanto los medicamentos destinados a paliar el dolor como los antibióticos se destinarán a casos extremos.
  • El vendaje debe mantenerse el tiempo estimado por el especialista.
  • Durante el período estimado de un mes no se recomienda la realización de ejercicio físico.
  • No tomar el sol ni bañarse con agua muy caliente ya que ambos procedimientos afectan de manera negativa al proceso de cicatrización.

Ya se han comentado con antelación. Sin embargo, antes de pasar a detallar los riesgos del lifting facial, estas son de forma resumida las molestias derivadas de su realización:

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  • Inflamación.
  • Tirantez facial.
  • Adormecimiento.
  • Picor y molestias en las áreas tratadas.
  • Hematomas.
  • Reacciones a la medicación.
  • Infecciones.
  • Problemas respiratorios leves.
  • Lesiones en los nervios faciales.

En torno al mes o mes y medio tras la realización de la cirugía  los efectos de ésta comenzarán a evidenciarse. Para algunos pacientes puede que les parezca mucho tiempo pero hay que tener en cuenta que se trata de un procedimiento en el que el tejido subcutáneo se ha visto sometido a una potente recolocación que requiere tiempo para acomodarse al resultado.

Riesgos del lifting facial

La piel recupera gran parte de su tersura eliminando la inevitable flacidez como consecuencia del paso del tiempo.

La piel recupera gran parte de su tersura eliminando la inevitable flacidez como consecuencia del paso del tiempo.

Como cualquier proceso quirúrgico que implique la penetración en el organismo, también es importante estar informados acerca de las complicaciones, riesgos y efectos secundarios de esta cirugía estética. Los índices relacionados con la aparición de este tipo de complicaciones se sitúan en torno al 1%, sin embargo, no está de más conocerlos. A continuación señalamos los riesgos más comunes:

  • Cicatrización anormal. Cabe la posibilidad de que surjan marcas visibles como consecuencia de las suturas, bien porque sean de color diferente a la piel que la rodea bien porque son simplemente antiestéticas. Para paliar este efecto secundario se puede acudir a otro tipo de tratamientos estéticos.
  • Lesión nerviosa. Como consecuencia puede surgir debilidad o pérdida de movimientos faciales además de falta de sensibilidad o adormecimiento de la zona. Factores o anomalías que tienden a mejorar con el paso del tiempo.
  • Pérdida de vello facial.
  • Retraso en la cicatrización. La apertura inesperada de las heridas quirúrgicas o la muerte de determinadas áreas de la piel retrasan el proceso normal de cicatrización.
  • Reacciones negativas a la anestesia. Más común en personas con problemas cardíacos o nerviosos.
  • Infecciones.

En cualquier caso, con el objetivo de evitar innecesarios riesgos del lifting facial, se recomienda a la persona que quiera someterse a él que acuda a un profesional con experiencia, cualificación y formación adecuada, además de practicarse la cirugía en un centro de estética que cumpla con las garantías de calidad. Y es que un lifting facial nos ofrecerá muchas ventajas, conseguiremos frenar esas marcas faciales de envejecimiento, siempre y cuando nos pongamos en las manos adecuadas.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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