BonomédicoBlogConsejosInfección de orina: causas, síntomas y tratamiento

Infección de orina: causas, síntomas y tratamiento


Comentar
Publicado en Consejos, Enfermedades

Con motivo de la propia anatomía de nuestro aparato urinario, la orina que permanece alojada en la vejiga es estéril. Debido a ello, no alberga ningún tipo de microorganismo infecciosos como, por ejemplo, las bacterias. El conducto que transporta la orina hacia el exterior se denomina uretra y, por norma general, este transcurso es también estéril. Es decir, para que se origine una infección de orina o cistitis, debe cumplirse la condición de que el recorrido urinario se vea atacado por microorganismos.

Pese a que comúnmente son las bacterias las causantes de infecciones, pueden deberse asimismo a:

  • Virus.
  • Hongos.
  • Parásitos.

Hay una bacteria que aparece a lo largo del recorrido del intestino y que suele ser el principal motivo infeccioso -superando el 50% de los casos-. Esta bacteria no es otra que Escherichia coli (o E. Coli). En segundo lugar se sitúa el Staphylococcus saprophyticus, artífice en unos 15 de cada 100 casos. Durante la época estival, y principalmente entre las féminas jóvenes, son más habituales las conocidas como enterobacterias -Proteus, Klebsiella, etc.-. También hay que tener presente que la infección de orina puede estar originada por una única bacteria -monomicrobiana-, lo que sucede en la inmensa mayoría de las situaciones, o por más de una clase de germen -polimicrobiana-.

Son diversas las razones que pueden provocar que cualquier zona de los conductos urinarios contraiga una infección. El mayor riesgo que supone no aplicar el adecuado tratamiento para una infección de este tipo es que esta se expanda y alcance los riñones, pudiendo causar pielonefritis, una afección del riñón más severa y susceptible de provocar un daño creciente e irreparable.

Hay ciertos casos y también ciertas características personales que favorecen la aparición de cistitis o que esta vuelva a surgir:

  • Quienes manifiestan alguna anomalía que provoque que el flujo de orina se obstruya. Es el caso de cálculos renales, modificaciones en la anatomía urinaria o inflamaciones de próstata.
  • Aquellos que se sometan a algún test en el que se precise la utilización de sondas o catéteres pueden contraer infecciones provenientes de los citados utensilios.
  • Ancianos y quienes padecen alguna alteración del sistema nervioso, ya que en las dos situaciones pueden aparecer determinados problemas a la hora de controlar la vejiga de manera voluntaria.
  • Patologías que alteren el normal funcionamiento del sistema de defensa.
  • Casos en los cuales se incrementan la humedad y la temperatura en el área genital -piscinas, ropa húmeda, verano, etc.-.
  • Con motivo de la mayor relajación de los uréteres, las mujeres que se encuentren en estado de gestación tienen más probabilidades de contraer una infección de orina.

Causas de la infección de orina

Como ya hemos comentado con anterioridad, el porcentaje de las infecciones de orina monomicrobianas supera el 95%. La proporción restante responde a infecciones por varios microorganismos, es decir, polimicrobiana.

En la práctica totalidad de estas infecciones, la uretra es el conducto elegido por las bacterias para adentrarse en la vejiga, desde cual pueden alcanzar los riñones y causar la mencionada pielonefritis.

¿Sabes que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta? Sin cuotas mensuales, sólo pagas si vas al médico. Consulta aquí como funciona.

Dentro del conjunto de féminas con mayor riesgo de padecer cistitis, los microorganismos intestinales invaden el área genital y la uretra distal con anterioridad y tras los episodios infecciosos.

Esta ocupación de los genitales puede atender a la variación de la habitual microflora vaginal motivada por:

  • La toma de antibióticos.
  • Otras infecciones genitales diferentes.
  • La utilización de espermicidas u otros anticonceptivos determinados.
  • El roce en la uretra durante la actividad sexual.

Con mayor detalle, los motivos más frecuentes que causan la infección de orina serían los siguientes:

Sexo y actividad sexual

Son varias las causas que confieren a la uretra femenina la notable capacidad de recepción bacteriana:

  • Su cercanía al ano.
  • Sus escasos 4 cm de longitud.
  • Su finalización bajo los labios.

El acto sexual favorece la invasión de bacterias en la vejiga y suele estar relacionado con el comienzo de una cistitis. También se debe destacar que orinar tras la actividad sexual reduce el riesgo de infección, ya que facilita la supresión de las posibles bacterias que se hayan adentrado durante el acto. Además, el empleo de espermicidas altera la común flora bacteriana del área genitourinaria y también se ha señalado como una de las causas del incremento de casos de infección de orina.

Embarazo

Entre dos y ocho mujeres de cada cien en estado de gestación presentan infecciones urinarias. Asimismo, son estas féminas las que cuentan con mayores de posibilidades de contraer infecciones, ya que -entre otras razones- los uréteres se encuentran más relajados y su movimiento se reduce. La utilización de sondas también incrementa la cantidad e infecciones, sea tras el parto o a lo largo del mismo.

Obstrucción

Son múltiples los obstáculos que pueden interponerse en el tracto urinario y propiciar infección de orina:

  • Tumores.
  • Estrechamientos.
  • Dilatación prostática.
  • Piedras en el riñón.

Alteraciones en la llegada de nervios de la vejiga

Reflujo vesicoureteral

Consiste en el tránsito urinario de la vejiga hacia los uréteres -a veces incluso hacia el riñón- y sucede durante la micción o cuando la presión de la vejiga se incrementa. Este reflujo vesicoureteral es común en aquellos pequeños con alteraciones en la anatomía de los conductos urinarios o que los tengan infectados.

Factores hereditarios

Está comprobado que aquellas féminas que han padecido infecciones de orina recurrentes poseen más casos de antecedentes maternos de la misma afección que otras que no.

Síntomas de la infección de orina

Dependiendo del área en la cual aparezca la infección de orina, su cuadro clínico puede ser diferente. Los signos más frecuentes serían:

  • Rápida y continua necesidad de miccionar.
  • Quemazón o picor uretral al orinar.
  • En el caso femenino, enrojecimiento de la vulva y picor de la vagina.
  • Dolor durante la micción y a lo largo de la actividad sexual.
  • Orina espesa o de color turbio.
  • Presencia de sangre.
  • Escalofríos e incluso fiebre.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor lumbar -síntoma de infección renal-.
  • Habitualmente, leve presión sobre el hueso del pubis en las mujeres y ensanchamiento rectal en el caso de ellos.
  • Presentar mayor irritabilidad.

En los niños pequeños, las manifestaciones de la infección de orina pueden asociarla erróneamente a otras alteraciones. Además, a esas edades es perfectamente normal que les cueste explicar con exactitud qué les ocurre. De todos modos, y en el caso de que un pequeño padezca una infección, los síntomas más frecuentes serían:



  • Irritabilidad superior.
  • Comer de modo distinto.
  • Padecer fiebre desconocida y permanente.
  • Dificultad para controlar la orina.
  • Anomalías en su crecimiento.

Tratamiento

El tratamiento idóneo para luchar contra la infección de orina está basado en:

  • Antibióticos, cuando está originada por bacterias.
  • Antivirales, si es un virus es que la causa.

Para decantarse por uno u otro medicamento, el profesional cuenta con la opción de efectuar un antibiograma o prueba de sensibilidad, muy útil a la hora de seleccionar aquel tratamiento de mayor efectividad para combatir aquella clase de microorganismo que está causando la infección.

Previamente a comenzar el tratamiento mediante antibióticos, el especialista detecta si la persona posee alguna anomalía susceptible de empeorar la infección. Entre ellas:

  • Alteración de la actividad nerviosa.
  • Diabetes.
  • Reducción inmunitaria del organismo.

Quienes padecen infecciones por Chlamydia o Micoplasma precisan un tratamiento más duradero con tetraciclina o una mezcla de trimetoprim y sulfametoxazol. Una prueba posterior verifica que el flujo de la orina carece de gérmenes. Además, aquellas personas que posean severas infecciones renales, deberán permanecer ingresados hasta que puedan ingerir líquidos y medicamentos por sí mismos.

Los facultativos estiman que ingerir agua en notables proporciones facilita la limpieza de bacterias en el tránsito urinario y que resulta aconsejable dejar de fumar -causa primordial del cáncer de vejiga-, no tomar café, bebidas alcohólicas y comidas picantes mientras exista infección. En el caso de que esta responda a un obstáculo físico -como puede ser una piedra-, no es descabellado requerir una intervención quirúrgica para suprimirlo.

De este modo, la litotricia extracorpórea, a través de un dispositivo denominado litotritor, facilita la desintegración del cálculo gracias a sus ondas de choque. Estas piedras del riñón también pueden removerse con la nefrolitotomía percutánea, la cual se basa en un diminuto corte dorsal para elaborar un conducto que se dirija directamente al riñón y al cual accede una herramienta denominada nefroscopio, que se utiliza para detectar y eliminar la piedra. Para calmar los síntomas que conlleva la infección de orina -repentina necesidad de micción, dolor al orinar o espasmos, entre otros- se emplean distintas clases de medicamentos, como por ejemplo la atropina y la fenazopiridina.

Remedios naturales para la infección de orina

La infección de orina es el segundo de los motivos más habituales por los cuales cada año las personas realizan un mayor número de consultas al médico. Aunque también existen casos masculinos, es bastante más común que sean las mujeres quienes padezcan este tipo de infecciones. Así, se estima que alrededor de ocho millones de ellas son las que acuden al especialista en busca de un adecuado tratamiento. Además, una de cada cinco de estas féminas volverá a contraer la infección en un futuro. Por fortuna, existen múltiples remedios caseros a emplear para combatir la infección del tracto urinario. A continuación comentaremos brevemente algunos de ellos:

Bicarbonato de sodio

Aquella infección de orina cuya duración se prolongue más allá de 48 horas precisará intervención médica. En el caso de que no se trate, puede extender su infección hasta los riñones y conllevar complicaciones bastante más graves. Con el objetivo de favorecer la prevención de la aparición de una infección urinaria o para evitar que esta progresa, puede optarse por añadir una cucharada pequeña de bicarbonato de sodio en un vaso con agua. De este modo puede reducirse la infección, ya que el bicarbonato contrarresta la acidez presente en la orina y agiliza el proceso de recuperación.

Arándanos

Tanto los arándanos como las moras azules pertenecen a la misma categoría de plantas y poseen similares propiedades en lo referente a la anulación de bacterias. Ciertos estudios afirman que ingerir estas piezas de fruta íntegras impide la aparición de infecciones del tracto urinario. También su zumo presenta idénticas bondades.

Zumo de arándano

Gran parte de las investigaciones han confirmado que la ingesta de zumo de arándano previene la infección de orina. Según parece, este zumo rechaza las bacterias que la provocan y, además, cuenta con moderadas propiedades antibióticas. Consumir unos 100 ml diarios de zumo de arándano favorece la limpieza de gérmenes en la vejiga. En el caso de ser propenso a padecer infecciones de este tipo o encontrarse ante una en ese momento, se intentará ingerir unos 3 vasos al día como mínimo.

Piña

En la composición de la piña encontramos una enzima denominada bromelina. En una determinada investigación, a aquellos pacientes con infección de orina se les administró, en combinación con su puntual toma de antibióticos, bromelina y así pudieron eliminar dicha infección.

Vitamina C

Son varios los especialistas que vienen recetando -como mínimo- 5 gr diarios de vitamina C a aquellas personas que de forma habitual presentan infecciones urinarias. La vitamina C conserva la vejiga libre de gérmenes gracias a la acidez de la orina, sobre todo porque impide la inserción que bacterias que pueden ser perjudiciales.

Si tienes algún problema de salud, recuerda que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta. Consulta aquí como funciona.

Agua

En el caso de que una persona sea propensa a contraer infecciones urinarias, deberá cerciorarse de ingerir la suficiente cantidad de agua -aproximadamente unos dos litros diarios-. Como mínimo, deberá orinar cada 4 o 5 horas. Si ya padece tal infección, siempre se recomienda beber una mayor cantidad de agua para combatir y deshacerse de las bacterias.

Conclusiones

Las infecciones del tracto urinario son más habituales entre el sector de población femenino. De este modo, aproximadamente 4 de cada 10 contraerá alguna de ellas a lo largo de su vida. Esta proporción asciende en el caso de las mujeres en estado de gestación. Por otro lado, en el caso de ellos es bastante menos común, pero sí que se va incrementando la probabilidad conforme se van cumpliendo años y aparecen alteraciones relativas a la próstata.

Por lo general, una infección de orina puede eliminarse siguiendo el tratamiento idóneo tras uno o dos días. Si es renal, puede requerir algunos días más -unos siete- para su total recuperación.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *