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Riesgos de la operación de hernia discal


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Publicado en Traumatología

A lo largo de este artículo expondremos cuáles son los posibles riesgos de la operación de hernia discal, pero previamente hemos de comentar que estos problemas son muy comunes entre la población adulta. La hernia discal viene acompañada de dolor y diferentes síntomas capaces de causar grandes molestias en las personas que la sufren. Si bien nuestra columna vertebral está conformada por diferentes estructuras anatómicas entre músculos, huesos, ligamentos y articulaciones y, además, cada una de ellas dispone de terminaciones nerviosas capaces de apreciar cualquier problema que cause alguna molestia.

Molestias o dolores son los síntomas más característicos al padecer una hernia discal.

Molestias o dolores son los síntomas más característicos al padecer una hernia discal.

En concreto, una hernia de disco se ubica entre los discos intervertebrales, es decir, los tejidos existentes entre los huesos de la columna vertebral. Dichos discos, a su vez, están formados por una textura blanda similar al gel que se ubica justo en el centro de este y que está recubierto por una capa de gran dureza. Son los encargados de crear la articulación entre todos y cada uno de los huesos de la columna vertebral facilitándole la movilidad. Una ruptura en este revestimiento puede provocar la expulsión de su interior creando así lo que conocemos como hernia de disco.

Conforme pasa el tiempo, las personas empezamos a envejecer y en nuestro cuerpo se nota tanto de forma interna como externa. En concreto, con el paso de los años nuestra columna vertebral empieza a reducir su nivel de flexibilidad y elasticidad y sus ligamentos tornan convertirse en quebradizos y adoptan una mayor facilidad de ruptura. Lo más habitual es que la aparición de una hernia de disco nos provoque dolor de grado medio que incluso puede llegar a convertirse en bastante intenso y es que este factor es capaz de presionar los nervios espinales cercanos o la médula espinal.

En principio, el paciente aquejado de hernia discal puede empezar a sentir cierto dolor en el cuello. Una molestia que llegará a prolongarse provocando:

  • Irradiación del dolor al brazo y al hombro
  • Entumecimiento
  • Cierta sensación de hormigueo en el brazo o la mano.

Dada la localización de este pinzamiento, si bien en sus inicios podemos sentir un dolor constante aunque difícil de localizar, este se podrá llegar a transformar en una molestia aguda, ardiente y bien ubicada.

Uno de los principales síntomas que nos descubren la existencia de una hernia de disco es la permanencia de un dolor cortante y agudo que puede ubicarse en el área de la espalda y que se transfiere a la pierna con la que se conecta el nervio afectado. Además, se trata de un dolor que en la mayoría de las ocasiones no avisa de su llegada, aunque en ocasiones empieza a manifestarse con una sensación de desgarro o chasquido en la columna vertebral.

Una de las recomendaciones fundamentales es acudir con carácter urgente a su médico para realizarle un completo reconocimiento de la columna vertebral, brazos y piernas.

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Posteriormente, el especialista procederá a comprobar la flexibilidad de la columna vertebral, su capacidad de movimiento y diversas muestras de la existencia de una hernia de disco incidiendo en una raíz nerviosa o en la médula espinal.

En el caso de que el especialista llegué a confirmar el diagnóstico de presencia de hernia de disco, una de las primeras opciones del paciente puede ser apostar por la práctica de ejercicio o el consumo de medicación antes de plantearse un paso por quirófano. Si una vez aplicadas estas recomendaciones previas no encontramos el resultado previsto, será el especialista el que comente la cirugía como opción a considerar y exponga los posibles riesgos de la operación de hernia discal. A la hora de someterse a alguno de estos tratamientos, el paciente tendrá diversas opciones tales como sustitución de disco artificial, estabilización dinámica o fusión espinal.



Por lo general, muchos de los síntomas que aparecen como consecuencia de la existencia de una hernia discal tienden a mejorar o incluso desaparecer con el paso del tiempo y sin necesidad de aplicar cirugía. Lumbago o dolor de cuello, entumecimiento o incluso la aparición de una leve debilidad se tratan en una primera instancia con la aplicación de medicamentos antiinflamatorios, fisioterapia y ejercicio. En el caso de que el especialista llegue a recomendar una disectomía, será por la contemplación de otros factores que acompañan a la hernia discal, entre otros:

  • Dolor o entumecimiento muy intenso o que no tiende a desaparecer en las extremidades inferiores y que, además, no deja al paciente realizar con normalidad sus actividades diarias.
  • Intenso debilitamiento de los músculos situados en la parte inferior de la pierna o las nalgas.
  • Dolor que llega a las nalgas o a las extremidades inferiores.

Tratamientos quirúrgicos para la hernia discal

Cirugía de descompresión

Uno de los tratamientos más realizados para paliar la estenosis de columna cervical es la foraminotomía cervical. Su objetivo es simple aunque no por ello menos complejo ya que está diseñada para agrandar el espacio del canal espinal aliviando, así, la compresión de la médula espinal y sus consecuentes síntomas.

Sustitución de disco artificial

En este caso se coloca un disco artificial, creado con la finalidad de favorecer el movimiento y la flexibilidad, en el hueco dejado al extraer el disco deteriorado de la columna vertebral.

Cirugía de fusión espinal

Si bien no son frecuentes, cabe la posibilidad de que aparezcan determinados riesgos de la operación de hernia discal.

Si bien no son frecuentes, cabe la posibilidad de que aparezcan determinados riesgos de la operación de hernia discal.

Se emplea el injerto de elementos óseos así como diferentes materiales para este fin, tales como placas metálicas y tornillos, para fusionar dos o más vértebras adyacentes. De esta forma, el cirujano consigue la estabilización de la columna vertebral, además de otorgar al paciente algo de alivio en las molestias que venía padeciendo.

Discectomía

Se trata de una de las técnicas destinadas a extraer la totalidad o parte de los discos deteriorados y que ya no cumplen su función de sostener parte de la columna vertebral, por lo que generan dolor al paciente. Los procedimientos para ejecutar este tipo de tratamientos son diversos, entre ellos, destacamos los siguientes:

  • Microdiscectomía.
  • Disectomía en la parte inferior de la espalda, que también puede llegar a incluir una laminectomía, una foraminotomía o una artrodesis vertebral.
  • Disectomía en el área del cuello que se puede llegar a practicar, igualmente, acompañada de las tres técnicas citadas con anterioridad.

Microdiscectomía

Por norma general, este tipo de procedimientos se realiza en un centro hospitalario, previa aplicación de anestesia raquídea o general para evitar riesgos de la operación de hernia discal. Los pasos a seguir suelen ser los siguientes:

  • Realización de un pequeño corte en el área de la espalda. Posteriormente, el cirujano procederá a apartar los músculos de esta zona para abrir camino hacia la columna vertebral. Para facilitar este procedimiento se servirá de un microscopio especial que ofrece la visión del disco o disco así como de los nervios a tratar a lo largo del tiempo en el que se desarrolle la cirugía.
  • Una vez que el especialista llega a la raíz del nervio, este comienza a apartarla de forma gradual.
  • Acto seguido, el experto extrae por completo el tejido y los fragmentos pertenecientes al disco defectuoso.
  • Llega el momento de retirarse y, para ello, el especialista empieza a retroceder en sus pasos, es decir, ubica los músculos alterados con anterioridad en su lugar original.
  • Uno de los últimos pasos, de este procedimiento de unas dos horas de duración, suele ser el cierre de la herida con suturas o grapas.

Disectomía y laminotomía

Igualmente este tipo de procedimientos se ejecutan en el centro hospitalario elegido por el paciente aplicando antes anestesia general para evitar que este pueda llegar a sentir algún dolor a lo largo de la intervención:

  • En esta ocasión las dimensiones del corte que tiene que realizar el cirujano son algo mayores y además se ubicará en el área superior de la columna vertebral.
  • A continuación, se tratan los músculos y los tejidos para poder tener un mayor acceso a la columna vertebral.
  • Llega entonces el momento de cortar y seccionar una parte del hueso laminar, es decir, del elemento que rodea tanto la columna vertebral como los nervios. En términos de amplitud del corte, este puede ser tan amplio como el largo del ligamento que recorre la columna vertebral.
  • Particularmente, este es el punto en el que se ajusta el problema ya que el especialista se encarga de realizar un pequeño hueco en el disco defectuoso con el objetivo de extraer el material que lleva en su interior.

Riesgos de la operación de hernia discal

Este tipo de cirugías, centradas en el tratamiento de la aparición de una hernia discal, suele practicarse con bastante frecuencia en el campo de la neuroquirúrgica. Los datos arrojan elevadas cifras de éxito, sin embargo, como cualquier otro procedimiento este también puede fallar sobre todo a consecuencia de una inadecuada elección de pacientes o, igualmente, un fallo a la hora de determinar el procedimiento adecuado. Si bien durante la aplicación de la intervención pueden surgir determinados problemas y riesgos de la operación de hernia discal, también habrá que estar pendientes de las posibles complicaciones que lleguen a surgir durante el proceso postoperatorio.

Debemos distinguir entre dos formas de riesgos que derivan de la aplicación de las técnicas destinadas a paliar las molestias generadas por la aparición de una hernia discal. Por un lado, están los riesgos que pueden suceder a nivel general, es decir, con independencia del procedimiento que se aplique pueden surgir reacciones a los medicamentos, problemas respiratorios, sangrado, coágulos sanguíneos o infección. Por otro lado, en lo que concierta a este tipo de intervenciones, los riesgos de la operación de hernia discal son:

  • Deterioro de los nervios que salen de la columna vertebral y que llegan a generar debilitamiento o dolor que no tiende a desaparecer.
  • Dolor en el área de la espalda que no tiende a mejorar o reaparece de forma continua.
  • Molestias justo después de la ejecución de la cirugía debido a que no se han retirado por completo los fragmentos de disco.
  • Escape de líquido cefalorraquídeo.
  • Nuevo deslizamiento de disco.
Existe una gran variedad de tratamientos para intentar solventar este problema.

Existe una gran variedad de tratamientos para intentar solventar este problema.

Y es que el porcentaje de pacientes que no responde de la forma esperada a una cirugía de hernia discal suele ser bastante variable. En este sentido, las causas son diversas, llegando a componer lo que se conoce como síndrome de fallo de la cirugía espinal lumbar. A continuación, señalamos algunos de los principales factores que pueden ocasionar la aparición de algún fallo durante el proceso en el que está realizando la cirugía:

  • Una inadecuada elección de la persona a la que se le practica la cirugía.
  • Una inadecuada elección del procedimiento quirúrgico a ejecutar.
  • Vinculación de la hernia discal con otro tipo de lesiones de carácter degenerativo del raquis.
  • Fibrosis epidural y aracnoiditis.
  • Recidiva herniaria.

Son bastantes las consecuencias que pueden llegar a producir la aparición de complicaciones por la ejecución de la cirugía para tratar la hernia discal lumbar. Entre ellas, por ejemplo, encontramos el propio fallo del procedimiento, secuelas motoras o sensitivas o, en el menor de los casos, lesión vascular retroperitoneal que puede llegar a poner en alto riesgo la vida del paciente. Al respecto, bien es cierto que este tipo de complicaciones y riesgos de la operación de hernia discal se pueden tanto producir como diagnosticar durante el desarrollo de la intervención y realizar seguimiento a lo largo del tiempo postoperatorio.

Por su parte, las complicaciones que pueden darse durante el desarrollo de la intervención pueden ser, entre otras, las siguientes:

  • Desgarro de la duramadre lumbar.
  • Lesión de estructuras retroperitoneales.
  • Lesión de la raíz raquídea.

Análisis de las complicaciones intraoperatorias

Desgarro de la duramadre

Se trata de uno de los riesgos de la operación de hernia discal que surgen con cierta frecuencia en la cirugía espinal lumbar y que, además, se pone de manifiesto a lo largo del tiempo que dure el procedimiento. En el caso de que se dé este tipo de complicación, el especialista se verá obligado a repararla a no ser que llegue a pasar desapercibida.

Si no se trata en el momento, la leve complicación pasa a nivel de gran problema ya que a veces resulta más complicado resolverla.

En el caso de que la lesión se produzca en la área posterior del saco dural, lo más habitual es que se le ponga solución mediante la realización de una sutura; o bien si es lateral o anterior, se podrá finalizar mediante su fijación con adhesivos biológicos o, en su defecto, utilizar injertos de tejido adiposo.

Lesión de estructuras retroperitoneales

En concreto, las estructuras que pueden llegar a sufrir complicaciones son:

  • Vasos retroperitoneales.
  • Vísceras.
  • Uréter.

Comúnmente, esta lesión se origina al producirse una perforación en el área anterior del anillo fibroso y del ligamento vertebral común anterior como consecuencia de la ejecución de una maniobra no muy acertada al proceder a realizar el curetaje del espacio discal. Por su parte, unos vasos retroperitoneales lesiones constituyen una de las más graves complicaciones de la cirugía de la hernia discal lumbar puesto que su tasa de mortalidad es bastante elevada. Y es que en este procedimiento se perjudica la arteria ilíaca primitiva izquierda y, a su vez, son susceptibles de ser lesionadas la aorta, la vena cava inferior o alguna rama visceral como puede ser la arteria rectal superior.

En el caso de que se llegue a lesionar la aorta la tasa de mortalidad asciende a casi un 80%. Si bien es cierto que este tipo de riesgos de la operación de hernia discal pueden llegar a detectarse a lo largo del desarrollo de la cirugía ya sea por la aparición de una abundante hemorragia o la presencia de cierta inestabilidad hemodinámica inesperada y no explicada por algún otro motivo.

Lesión de raíz raquídea

Este tipo de complicaciones suelen aparecer con muy poca frecuencia y, a niveles generales, se puede evitar fácilmente mediante la realización de una afinada disección. Se trata de una complicación surgida tras la realización de una tracción excesiva de la raíz durante el proceso de disectomía. Sin embargo, puede ocurrir también que pase inadvertida al no ser identificada por el especialista en el momento en el que se prepara para seccionar el ligamento vertebral común posterior. En este sentido, el uso del microscopio de convierte en esencial.

Análisis de las complicaciones postoperatorias

El deterioro de los nervios de la columna constituye uno de los principales riesgos de la operación de hernia discal.

El deterioro de los nervios de la columna constituye uno de los principales riesgos de la operación de hernia discal.

Infecciones

Suelen ser los riesgos de la operación de hernia discal que con mayor frecuencia aparecen al abordar este tipo de cirugías. Los gérmenes que mayormente se ven implicados en esta complicación son el stafilococus y el gram negativos. Los medicamentos recomendados por el especialista pondrán fin a este problema.

Fístula de LCR

Lo más habitual es que estos riesgos de la operación de hernia discal se solucionen dejando al paciente en posición horizontal, realizando punciones lumbares evacuadoras o colocando un drenaje lumbar.

Pseudomeningocele

Lo más frecuente es que este problema curse por el organismo de forma asintomática por lo que para su diagnóstico se requiere la realización de controles imaginológicos puestos en marcha por otro tipo de cuestiones y no específicamente a tal efecto. En el caso de que se manifieste, el paciente se aquejará de un constante dolor en la zona de la herida y de cefalea debido a la hipotensión endocraneana.

Hematoma epidural

De primeras, es un factor que se presenta en muy pocas ocasiones. Sin embargo, existe sospecha de la aparición de esta complicación en el caso de que a lo largo de las primeras horas tras la intervención reaparezca el dolor radicular o parestesias, acompañado de déficit motor bilateral. Será entonces el momento de proceder al rápido estudio del paciente para confirmar el diagnóstico y con la finalidad de intervenirlo de nuevo pero con carácter de urgencia.

Síndrome de Ogilvie

Se trata de una gran dilatación cecal que requiere de la instantánea intervención ya que incluye un alto riesgo de perforación del ciego. Los síntomas suelen ser distensión abdominal, dolor difuso, ausencia de ruidos, hidroaéreos y detención del tránsito digestivo sin expulsión de materias ni gases.

Síndrome de cola de caballo postoperatorio

Es otra de las raros riesgos de la operación de hernia discal que pueden llegar a suceder en este procedimiento que trata el raquis lumbar. Su sintomatología se empieza a evidenciar justo tras la práctica de la cirugía, lo que repercute en la observación del paciente para valorar el estado de salud. Su tratamiento se corresponde con una laminectomía de urgencia, de hecho se suelen lograr eficaces resultados en este sentido.

¿En qué casos es recomendable la cirugía?

En lo que comprende el conjunto de dolencias ubicadas en el área de la espalda, el paso por quirófano solo está aconsejado en un 1% de los casos. Y es que estamos ante una zona de intervención bastante complicada, ya que suele entrañar como respuesta la aparición de una serie de consecuencias y comprende grandes riesgos de la operación de hernia discal. Sin embargo, sí que es cierto que los riesgos se suelen reducir en el caso de que el paciente esté correctamente derivado a la práctica de una cirugía.

Una vez realizada la operación, se suele vincular la persistencia del dolor con el surgimiento de complicaciones derivadas de esta. Sin embargo, para ello suelen existir varias causas, tales como:

  • Inestabilidad vertebral.
  • Rechazo del material que se implanta.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Fibrosis postquirúrgica.
  • Discitis.
Hay ciertos casos en los que es muy aconsejable someterse a esta clase de intervenciones.

Hay ciertos casos en los que es muy aconsejable someterse a esta clase de intervenciones.

Tras el proceso quirúrgico es de vital importancia mantener en estado de observación la espalda y tratarla con mimo ya sea mediante la práctica de ejercicio o manteniéndose activo o siguiendo las normas postural adecuadas. En el caso de que el dolor se mantenga o reaparezca será decisivo volver consultar con el especialista.

La evolución de la ciencia nos arroja el perfeccionamiento tanto de técnicas como de instrumental quirúrgico que nos facilita la reducción de complicaciones y riesgos de la operación de hernia discal. De hecho, en la actualidad las tasas de mortalidad en cirugías de espalda quedaron muy reducidas. Por ejemplo, se establece por debajo del 1% para riesgos de infección o hemorragia en aquellas personas que se someten por primera vez a una intervención de estas características.

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La mayoría de las situaciones en las que el procedimiento quirúrgico aplicado no arroja los resultados esperados suele tener su causa en la no indicación real de la intervención. En un nivel menor se sitúa la aplicación de una técnica incorrecta y, de forma más excepcional, se encuentra la aparición de un error técnica durante el proceso quirúrgico. Lo que sí hay que tener en cuenta es que con independencia de que la técnica aplicada sea la adecuada o la cirugía sea o no necesaria, el dolor puede mantenerse o incluso reaparecer tras el paso por quirófano.

  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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