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Gastroenteritis vírica: principales síntomas


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¿Qué es la gastroenteritis vírica?

La gastroenteritis vírica es una inflamación aguda, generalmente autolimitada del conducto gastrointestinal, que se manifiesta por la aparición brusca de vómitos y diarrea. Algunos de los agentes causantes de la gastroenteritis vírica son el reovirus, virus ECHO, virus Coxsackie, adenovirus, poliovirus y los parvovirus.

Es una patología que se observa esporádicamente en escuelas y comunidades en brotes epidémicos y es común en todos los grupos de edad, y más frecuente en invierno. Su periodo de incubación es de 24 a 48 horas. Su contagio se produce durante la fase aguda.

Principales causas de la gastroenteritis vírica

Una gastroenteritis vírica puede atender a causas de muy diversa naturaleza. Por ejemplo, puede estar originada por multitud de bacterias, ciertos parásitos y otros motivos ajenos a la infección. No obstante, en la mayoría de los casos se debe a la infección por parte de un virus gastrointestinal. En este sentido, como principales desencadenantes de una gastroenteritis vírica, nos encontramos con los siguientes tipos de virus: Norovirus, Rotavirus, Astrovirus, Coronavirus y Adenovirus.

Los rotavirus -y los norovirus tras ellos- constituyen el principal motivo de gastroenteritis vírica en lactantes y niños pequeños. Los norovirus lo son en alrededor del 50% de los adultos. A pesar de que las gastroenteritis causadas por norovirus se originan durante todo el año, éstas son especialmente habituales durante las estaciones de otoño e invierno.

En otro lado se encuentran las bacterias, causantes asimismo de enfermedades diarreicas mediante tres tipos de mecanismo distintos:

  • De tipo secretor: Las bacterias afectan a las células de la mucosa intestinal y causan la secreción o liberación del electrolitos hacia el lumen intestinal -interior del intestino-. Con la finalidad de compensar esta mayor acumulación de electrolitos, las células expulsan agua hacia la luz del intestino, iniciándose así el proceso diarreico. Los agentes bacterianos más comunes en este caso son: Vibrio cholerae (enfermedad: cólera), ECEP (Escherichia colienteropatógena) y ECET (Escherichia coli enterotoxigénica).
  • De tipo invasivo: A través de esta clase de mecanismo, las bacterias se adentran en las células intestinales. Allí se multiplican y las destruyen, por lo que se produce una infección purulenta. Las diarreas aparecen junto a dolores abdominales espasmódicos y son de tipo mucosanguinolento. Aquí destacamos a: Shigella (enfermedad: disentería o shigellosis), CampylobacterClostridium difficile, ECEI (Escherichia coli enteroinvasiva) y ECEH (Escherichia coli enterohemorrágica).
  • De tipo penetrante: Se denomina también mecanismo mixto o mecanismo no preciso y consiste en la inflamación causada por las bacterias en las células -no hay destrucción como en el caso invasivo-. Tanto los motivos como el proceso no están determinados en este caso, aunque resulta probable que se origine por el incremento en la secreción de moco una vez adheridas las bacterias a las células. Es el caso de, por ejemplo: la salmonella -causante de enfermedades como la salmonelosis o la enteritis por Salmonella- y la Yersinia.
gastroenteritis vírica

Entre los causantes de la gastroenteritis vírica se encuentran determinados virus y bacterias.

Sin embargo, las infecciones gastrointestinales pueden estar causadas –aparte de por los virus y por las bacterias- por otra categoría de parásitos, los protozoos, entre los cuales reseñamos:

  • La Giardia intestinalis o Giardia lamblia, causante de la giardiasis o lambliasis.
  • La Entamoeba histolytica, que provoca amebiasis.

¿Cómo se contagia la gastroenteritis vírica?

Por lo general, una gastroenteritis vírica se contagia de forma directa desde una persona a otra, es decir, los agentes patógenos de la persona enferma se liberan a través de sus deposiciones o vómitos y se dispersan alrededor de su entorno -objetos, superficies, etc.-.

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Si, por el contrario, sucede una infección por contacto mediante las manos, los patógenos acceden a la boca de otra persona y, posteriormente, a su estómago e intestino. Es decir, se produce una transmisión fecal-oral. Se trata de virus muy contagiosos, y un reducido número –menos de un centenar- de los mismos puede resultar suficiente para causar la infección. 

También puede originarse la denominada infección por gotitas de flugge. En esta situación, en el momento del vómito, es posible que pequeñas gotas con virus lleguen de forma directa -y a través del aire- a otras personas. Es por este motivo por el que estas infecciones suelen extenderse de una manera tan veloz en guarderías, hospitales, centros asistenciales, residencias para la tercera edad, etc.

Otra vía de infección puede aparecer mediante alimentos o bebidas contaminadas -marisco, pescado, agua, etc.-, especialmente en aquellos territorios situados en zonas tropicales o subtropicales. Por ejemplo, la amebiasis se propaga mediante el agua potable contaminada.

Síntomas de la gastroenteritis vírica

  • Vómitos: con diversa duración, frecuencia, carácter y cantidad.
  • Diarrea: con diversa duración, frecuencia, consistencia de las heces y presencia de sangre o moco en ellas.
  • Antecedentes de contagio con personas con síntomas similares.
  • Antecedentes de esta afección en la comunidad.
  • Excreción urinaria: frecuencia y volumen de las micciones.
  • Temperatura elevada.
  • Dolor abdominal.
  • Pérdida de peso.
  • Tipo y cantidad de alimentos ingeridos antes del inicio de la enfermedad y desde entonces.
gastroenteritis vírica

Conocer los síntomas de la gastroenteritis vírica ayuda a combatirla.

El pediatra normalmente explora el abdomen analizando posibles síntomas como dilatación, peristaltismo visible, ruidos intestinales, dolorimiento, espasmos, tumores, peso, pulso, presión sanguínea y temperatura.

En algunos casos son necesarias determinadas pruebas para confirmar el diagnóstico con análisis  de orina (incluido el peso específico para evaluar el estado de hidratación).

Coprocultivo: No es preciso hacer coprocultivo a todos los niños con gastroenteritis vírica aguda solo en los casos de diarrea en niños, persistentes de más de 4 días, lactantes y sangre.

El diagnóstico de la gastroenteritis vírica se efectúa por los antecedentes de contagio y el curso y cuadro clínicos.

Tipos de gastroenteritis vírica

Gastroenteritis vírica por Escherichia coli

Se observa comúnmente en niños menores de 2 años. Aparición gradual de diarrea con deposiciones desligadas, pastosas, de color verde y olor sumamente desagradable; los vómitos y la fiebre no suelen ser síntomas prominentes.

Gastroenteritis vírica por Salmonella

Incluida la toxiinfección alimentaria. El período de incubación suele ser de 6 a 72 horas. Grandes retortijones y heces desligadas, pastosas y de color verde, con olor a huevos podridos, son característicos de esta etiología; los vómitos son comunes. El diagnóstico se confirma mediante coprocultivo.

Toxiinfección estafilocócica

Inicio hiperagudo, a las 2-6 horas de haber ingerido alimentos contaminados con estafilococos; antecedentes de otras personas que ingirieron el mismo alimento y presenta la misma enfermedad. No se transmite de persona a persona.

Diagnóstico de la gastroenteritis vírica

En la práctica totalidad de las ocasiones, el diagnóstico de la gastroenteritis vírica se efectúa según las típicas molestias. Resulta determinante conocer la cantidad de líquido que el enfermo está perdiendo por la diarrea y los vómitos, si han surgido complicaciones así como otros diagnósticos -como las intolerancias alimenticias-.



El historial clínico y un examen físico suelen ser suficientes para el médico en este sentido. El paciente, por su parte, deberá exponerle la siguiente información:

  • Momento en el que comenzó el proceso diarreico.
  • La cantidad y frecuencia de las deposiciones y vómitos.
  • Apariencia de las deposiciones y si éstas contienen mucosa, sangre o pus.
  • Otro tipo de molestias que hayan aparecido -dolores abdominales, fiebre, etc.-.

Otro factor primordial a la hora de determinar tanto el nivel de reservas de líquido y energía del que dispone el paciente como el agente causante y método de contagio, será conocer con la mayor exactitud posible qué tipo y cuánta cantidad de alimentos ingirió durante las horas previas. Tampoco está de sobra saber si ha estado fuera del país, si se encuentra bajo la toma de medicamentos o si padece algunas otras enfermedades intestinales.

Con el objetivo básico de reforzar el diagnóstico de una gastroenteritis vírica, existen ciertas situaciones que precisan de una serie de pruebas posteriores. Estas situaciones serían:

  • Las deposiciones contienen sangre o, en general, la gastroenteritis vírica refleja una evolución que puede considerarse grave.
  • Se producen complicaciones -como una sepsis-.
  • Existen situaciones de decaimiento del sistema inmunológico -como en el caso del SIDA-.
  • El afectando es un lactante de menos de tres meses.
  • El paciente viene de estar en un país con cierto nivel de riesgo.
  • No se dispone de un diagnóstico certero.
  • Cuando afecta a unas cuantas personas que frecuentan la misma instalación -como las guarderías-, es decir, posee un carácter epidémico.

Mediante el análisis de una muestra de las deposiciones, se puede conocer qué agente patógeno es el causante de la gastroenteritis vírica.

¿Cuándo debo acudir al pediatra?

  • Lactantes menores de 3 meses de edad.
  • Vómitos persistentes durante más de 12 horas.
  • Diarrea con más de 3 días.
  • Cualquier signo o síntoma de deshidratación.
  • Dolor abdominal o dolorimiento a la exploración.

Tratamiento

Las infecciones gastrointestinales suelen precisar únicamente de tratamientos reponedores que compensen la pérdida de líquidos y electrolitos y de energía. Así, si el paciente es un adulto de salud aceptable, los síntomas mejoran por sí solos, por lo que la infección progresa de manera favorable y no serán necesarios medicamentos específicos.

gastroenteritis vírica

Beber muchos líquidos es una de las primeras recomendaciones en casos de gastroenteritis vírica.

Si la situación no reviste demasiada gravedad, las medidas a adoptar serán:

  • Beber líquidos -especialmente los isotónicos-.
  • Guardar el necesario reposo para recobrar la energía perdida.

Por lo tanto, podemos hablar de un tratamiento sintomático, es decir, no combate al agente patógeno causante de la enfermedad, si bien es cierto que las molestias se ven reducidas y el plazo de recuperación se vuelve inferior.

Existen ciertos casos de infecciones gastrointestinales en los que los síntomas son muy acusados y resulta necesario el ingreso clínico para aplicar el tratamiento. En el hospital se administrarían al paciente los fluidos que precisa para restituir la considerable pérdida de líquido.

Tratamiento de gastroenteritis vírica en niños y ancianos

La gastroenteritis vírica conlleva determinados riesgos en el caso de lactantes, niños pequeños y ancianos. Debido a esto, el médico deberá prescribir en estos casos un tratamiento idóneo lo antes posible. Por ejemplo, las bebidas de cola en absoluto se consideran recomendables en lactantes y niños pequeños, pues su alto contenido en azúcar facilita una aún mayor difusión de agua hacia el interior del intestino.

Estas pérdidas de líquidos provocan una mayor reacción en los niños que en los adultos. En este sentido son muchos más sensibles, por lo que puede resultar peligroso. Una buena medida para compensar dichas pérdidas podría ser la denominada limonada alcalina -una mezcla casera de zumo de limón, sal, bicarbonato, azúcar y agua-.

Lo más recomendable es conseguir que el niño aquejado de gastroenteritis vírica ingiera más cantidad de líquidos de la habitual, con una dieta adecuada. Dependiendo de la edad y el hábito, se recomiendan leche materna, leche para lactantes, agua, limonada alcalina, etc. Es decir, se deber dar el pecho al bebé o alimentarlo de la forma habitual.

En este sentido, una alimentación específica para perder o ganar peso no se considera necesario, como tampoco se precisan pausas especialmente prolongadas en la alimentación. En el caso de que la pérdida de líquido resultase significativa, puede equilibrarse mediante una determinada solución de electrolitos.

Técnicamente, a una solución de electrolitos y azúcar de este tipo se le llama solución de rehidratación oral -de forma abreviada, SRO-. Dicha solución resulta idónea para compensar la pérdida de líquidos en, sobre todo, lactantes, niños pequeños, personas ancianas y personas enfermas, evitando de este modo la deshidratación -o al menos combatiéndola-. El contenido de esta solución no es otro que la mezcla perfecta que el cuerpo requiere en esas situaciones: electrolitos, disueltos en agua, como sal de cocina (NaCl), cloruro de potasio (KCl) o citrato de sodio.

A pesar de que no tiene por qué considerarse perjudicial, un tratamiento basado en el método casero de cola y barritas saladas no se estima demasiado adecuado en el caso de aquellos adultos que presenten infecciones gastrointestinales y diarrea leve.

Si bien es cierto que dichas barritas saladas contienen un elevado nivel de sodio, lo que el cuerpo realmente requiere es potasio, por lo que son los plátanos los alimentos idóneos a ingerir. Además, deberá intentar beber mucha agua mineral y/o limonada alcalina.

Consejos básicos en la gastroenteritis vírica

  • El propósito del tratamiento es mantener al niño bien hidratado.
  • Los líquidos claros deben estar a temperatura ambiente y no deben administrarse grandes cantidades. Emplear un reloj con timbre y ofrecer el líquido a intervalos de 5-10 min.
  • Si se dan grandes cantidades de cola, la cafeína puede provocar estimulación.
  • No debe ofrecerse leche completa al menos durante 48 horas.
  • No debe usarse leche descremada hervida, pues posee una elevada carga de solutos.
  • Una vez controlados los vómitos, increméntese la cantidad de líquidos claros y redúzcase la frecuencia de su administración para evitar la estimulación demasiado frecuente del reflejo gastrocólico, lo que agravaría la diarrea.
  • Es muy importante seguir al pie de la letra el régimen dietético, con el fin de no prolongar el curso de  la afección.
  • Si solo se ingieren líquidos claros durante más de 48 horas, es posible que se produzcan deposiciones diarreicas reactivas.
  • Las deposiciones debidas al ayuno (escasas, mucosas, desligadas y de color verde-marrón) pueden interpretarse erróneamente como heces diarreicas.
  • Monitorizar la temperatura y el volumen urinario.
  • Debe aplicarse vaselina en el área perianal para impedir las excoriaciones.
  • El tratamiento es lento.
  • La gastroenteritis vírica puede producirse en toda la familia. Es muy contagiosa, ya sea mediante transmisión fecal-oral o fecal-respiratoria.
  • Lavado meticuloso de manos para impedir la diseminación.
  • Impedir que los demás niños de la casa beban del vaso del niño enfermo o usen los mismos cubiertos y otros utensilios.
  • Estrecho control cada 2 horas si los vómitos y la diarrea son frecuentes.
  • Determinación diaria del peso hasta que éste se haya estabilizado.
  • La complicación más importante es la deshidratación.

¿Qué medicamentos se aconsejan ante un caso de gastroenteritis vírica?

Únicamente en situaciones concretas las infecciones gastrointestinales precisan de un tratamiento basado en medicamentos específicos para combatir los patógenos. Si la infección es de tipo bacteriana, dichos medicamentos son los antibióticos. Es el ejemplo de ciertas manifestaciones de diarrea del viajero, provocadas de forma habitual por bacterias como la salmonella, la shigella, la Yersinia o algunas cepas patógenas de Escherichia coli.

gastroenteritis vírica

La ingesta de medicamentos para tratar un caso de gastroenteritis vírica debe ser supervisada por en facultativo.

Estos antibióticos resultan totalmente ineficientes en el tratamiento de una gastroenteritis vírica de tipo vírico -rotavirus o nonovirus-, por lo que quedan completamente descartados.

En otros casos en los que la diarrea presenta un carácter más severo, hay otro tipo de fármacos que no actúan combatiendo los agentes patógenos de forma directa, sino que su finalidad es suavizar los síntomas en la medida de lo posible.

Para combatir el proceso diarreico, algunas sustancias activas empleadas serían: 

  • Opiáceos: Para reducir la frecuencia de la diarrea, puede utilizarse algún inhibidor de la motilidad del intestino como la loperamida. Si la infección gastrointestinal está provocada por bacterias invasivas -como la Shigella-, la loperamida no resulta aconsejable debido a que la inmovilidad del intestino conlleva una mayor lentitud en la eliminación tanto de las bacterias como de las sustancias tóxicas que producen, con lo que el daño se extiende durante más tiempo. Tampoco debe administrarse a lactantes ni a niños pequeños.
  • Carbón activado: El carbón activado o carbón medicinal -carbo medicinalis- es una sustancia que posee la capacidad de absorber otras sustancias. Es un agente adsorbente.
  • Sustancias mucilaginosas -es el caso de la pectina-.
  • Astringentes: Inciden sobre la mucosa intestinal actuando como antiinflamatorios y liberando una cantidad de agua inferior hacia el intestino.
  • Levaduras (como la Saccharomyces cerevisiae) o levaduras liofilizadas: A pesar de que no ha podido comprobarse su eficiencia a la hora de combatir la diarrea, pueden convertir en inofensivas ciertas bacterias.

Evolución en una gastroenteritis vírica

Un paciente de gastroenteritis vírica o infección gastrointestinal suele recuperarse muy velozmente, pues su evolución no presenta grandes complicaciones en casi ningún caso. No obstante -sobre todo en el caso de lactantes, niños pequeños y personas ancianas-, puede manifestarse de forma severa y la pérdida de líquidos puede considerarse grave, situación en la que se hace necesario un tratamiento concreto lo antes posible. Lo más habitual es que dure de dos a seis días.

La gastroenteritis vírica puede llegar a ser realmente peligrosa, ya que si la pérdida de líquidos o electrolitos es verdaderamente excesiva, es posible que ocasione un fallo orgánico o incluso multiorgánico.

Complicaciones derivadas de una gastroenteritis vírica

Las posibles complicaciones que pueden presentarse tras un caso de infección gastrointestinal son:

  • Shock hipovolémico. Debido a la enorme pérdida de líquidos, también se reduce el volumen sanguíneo circulante.
  • Septicemia, la cual puede desembocar en un shock séptico.
  • Hipoglucemia.
  • Perforación intestinal.

Siguiendo un adecuado tratamiento, y disponiendo de la atención médica idónea, es posible la prevención de estas complicaciones. De otro lado, en aquellos países en vías de desarrollo en los que la atención médica es insuficiente, las complicaciones gastrointestinales constituyen una de las causas más habituales de enfermedades y muertes.

Prevención de una infección gastrointestinal

Cumpliendo determinadas normas de higiene -lavarse las manos tras ir al baño o después de cambiar el pañal de un bebé- es posible prevenir la gastroenteritis vírica. Asimismo, hay otra serie de medidas que son de obligado cumplimiento en hospitales mediante las cuales se impide que la propagación de los agentes patógenos continúe.

También se recomienda cocinar correctamente cualquier tipo de comida -sobre todo carnes, pescados y mariscos-, ya que el contagio de una infección bacteriana puede originarse mediante alimentos y bebidas contaminadas.

gastroenteritis vírica

Hay una serie de vacunas que previenen infecciones gastrointestinales, pero cumpliendo normas de higiene es posible combatirlas.

Para prevenir estas infecciones gastrointestinales, hay una serie de vacunas que combaten contra agentes patógenos. Por ejemplo, desde el año 2006 existe una vacuna contra los rotavirus, que es aconsejada por especialistas para la totalidad de lactantes -incluso prematuros-.

Así, la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) afirma que “la vacuna de rotavirus presenta una relación beneficio-riesgo muy positiva”. Es decir, se conseguirá disminuir la morbilidad infantil y la calidad de vida de la sociedad en general experimentará un notable aumento.

En este sentido, y según las normas medicinales basadas en la evidencia, tanto la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas Pediátricas (ESPID) como la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) han consensuado y plasmado en un reciente documento el beneficio de la vacunación de la totalidad de lactantes de Europa.

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De este modo, el Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha estimado oportuno incluir en su calendario desde el año 2008 la vacunación frente a rotavirus, al tiempo que aconseja a todos los pediatras la vacunación para combatir este tipo de agentes que pueden derivar en gastroenteritis vírica u otras patologías similares. Aunque aún no figure en la financiación de la Seguridad Social, se aconseja encarecidamente que usted vacune a su bebé contra estos patógenos.

  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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