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Fimosis en niños y bebés


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Publicado en Cirugía

La fimosis aparece cuando existe un problema o estrechez en la piel que envuelve la punta del pene, también conocido como prepucio, que impide la retracción de esa piel y descubrir el glande (parte final del pene) totalmente. La fimosis en niños y bebés es habitual porque hasta que no se hacen mayores esta piel es apretada y menos flexible de lo normal. Generalmente, al ir creciendo esto se resuelve de forma natural, sin necesidad de hacer ningún tipo de maniobra. Los niños de tres años ya pueden retraer de forma completa el prepucio.

Por tanto, es natural que los bebés tengan la piel del prepucio adherida al glande porque es una forma de evitar que éste se irrite en contacto con sustancias como la caca, orina, etc. El tiempo hace que el anillo de piel que rodea al prepucio se vuelva menos rígido y desaparezca.

Algunos pediatras quieren resolver este asunto antes de tiempo intentando bajarle la piel del prepucio al bebé. Pero esto, es muy doloroso para el pequeño y no sirve para nada. Otros pediatras les aconsejaban a los padres que durante el baño y con delicadez intentaran bajarle la piel al niño sin forzar. Pero puede cada vez son más los especialistas que aconsejan no hacerlo por varios motivos: primero que no sirva para nada y segundo porque los padres pueden hacerles daño, sin querer, a sus pequeños porque no son especialistas ni están cualificados para estos temas.

La naturaleza es sabia y el motivo por el que los bebés tienen prepucio es para proteger al glande. Por eso se desaconseja la retracción de la piel en este lugar, ya que si se separa esa zona quedará desprotegida. Además se puede dañar esa piel elástica, por forzarla, y hacer que se produzcan heridas y cicatrices. De este modo, la piel dejará de ser elástica y será más difícil que se pueda retraer cuando deba hacerlo (en la adolescencia).

Síntomas de fimosis en niños

La fimosis en niños se cura de forma natural antes de los tres años.

Entendemos que existe fimosis sólo si la piel que recubre el extremo del pene lo presiona mucho y es difícil volver a cubrirlo. El hecho de que el niño tenga mucha piel en esa zona no tiene que ser señal de fimosis.

A continuación expondremos cuáles son los síntomas de esta enfermedad:

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  • Cuando el niño orina le duele o el pipí no sale de forma normal. Incluso el prepucio puede abultarse por la acumulación de este líquido.
  • El prepucio se inflama y apenas se mueve.
  • Infecciones continuas. Como el niño no puede limpiarse bien el extremo del pene envuelto por la piel, la suciedad se acumula en dicha zona originando inflamaciones y secreciones al orinar. Esto puede llegar al punto de que la infección se extienda hasta la vejiga.
  • Balanitis: Ocurre cuando se inflama el prepucio y el glande del pene por infección debida a mala higiene en la zona.
  • Parafimosis: Es una enfermedad caracterizada porque el prepucio no puede volver sobre la cabeza del pene. Es habitual en niños. Las causas son por infección o por lesión en la zona entre otras.Esto causa un gran dolor.

Si el niño ( a partir de 3 años) presenta cualquiera de los síntomas hasta ahora expuestos habrá que llevarle al médico. Su pediatra puede que le recomiende al principio medicamentos tópicos para solucionar el problema. Si esto no diera resultado tendrá que realizar una pequeña operación.

El problema de la fimosis en niños y bebés se puede resolver con cirugía, en el peor de los casos. La intervención consistiría en retirar el prepucio utilizando anestesia general.

Evolución de la fimosis en niños

Existen estudios que demuestran que el prepucio puede bajar desde los dos años en adelante. Algunos pediatras creen que incluso en niños mayores esta fimosis fisiológica se resuelve de forma natural sin que haya que intervenir en ella.

Con todo esto se quiere demostrar el hecho de que la fimosis evoluciona de forma positiva desde que el niño nace. Así la piel va separándose del glande y desapareciendo el anillo cutáneo que dificulta la retracción del prepucio.

La cuestión es que evoluciona así, según algunos estudios sobre el tema. Pasado un año de vida, el 40 % de los niños tenía aún ese anillo de piel. Conforme pasa el tiempo éste va disminuyendo hasta que el pequeño tiene entre 11 y 15 años de edad. Entonces sólo un 8,6% de niños lo tiene.

Esto no significa que más de la mitad de los niños de un año puedan bajar la piel del pene, puesto que aunque no esté el aniño sí hay adherencias en la zona del glande que lo impiden. No obstante, dichas adherencias no tienen nada que ver con la fimosis.

El estudio mencionado señala que sólo 1% de los niños analizados necesitará que se les opere de fimosis porque no haya funcionado el tratamiento con cortisona.

La evolución normal de la fimosis es que se resuelva sin ayuda pues los niños pequeños tocándose la resuelven de forma espontánea y natural. Pues la mayoría cuando le quitan el pañal se toca el pene, pareciendo que se van a hacer daño. Algunos pediatras aconsejan dejarles porque así estiran la piel hacia afuera y van separando ésta del glande.

Tratamiento de fimosis

La fimosis en niños y bebés, como hemos podido ver a lo largo de todo este artículo, se resuelve de forma espontánea y con el paso del tiempo en la mayoría de ellos.

Aún así hay algunos que siguen sufriéndola a pesar de tener ya unos años.

El tratamiento de fimosis pasará por separar el prepucio del glande separando las adherencias que los unen utilizando crema de corticoides. Esta loción se aplicará todos los días, con sumo cuidado, entre el prepucio y el glande.



El especialista médico que trata estos temas es el urólogo. Este profesional se encargará de enseñarle a los padres a untar la crema.

El tratamiento con crema es el paso previo a la intervención. Si no funciona, el niño deberá ser operado.

La crema se aplicará 1 ó 2 veces al día. El médico visitará al pequeño mensualmente para ver su evolución. El tratamiento se mantendrá de 2 a 3 meses.

Puede que el médico le indique a los padres, que para que el tratamiento sea más efectivo, el niño realice ejercicios suaves de retracción del prepucio durante un minuto, de 2 a 3 veces al día.

En caso de que no haya mejoría y el tratamiento fracasa habrá que operar.

Operación de fimosis en niños

Cuando no hay otra opción porque el niño ya tiene una edad más avanzada y continúa sufriendo los síntomas de fimosis, no resueltos por un tratamiento con cremas corticoides, hay que operar. A esta operación se la conoce como circuncisión. Se trata de extirpar de forma quirúrgica la piel del prepucio del pene.

Técnica de la operación

El médico establecerá el tipo de anestesia más conveniente para este caso. Algunos médicos recomiendan que el niño tenga más de 8 años antes de operarlo, para evitar el uso de anestesia general.

El médico empleará anestesia local para insensibilizar el pene antes de operar. Administrará la anestesia inyectándola en la base del pene o aplicándole crema.

Hay muchas formas de afrontar este tipo de operación. Generalmente, el prepucio se lleva desde la cabeza del pene y se sujeta con un instrumento de plástico o metal, parecido a un anillo. En caso de que este aparato sea de metal se corta el prepucio y se tira el dispositivo metálico. La recuperación de la herida estará entre 5 a 7 días.

Si el anillo es de plástico la recuperación será también entre 5 a 7 días, pero el dispositivo de plástico cubrirá el pene y caerá por sí mismo, dejando la circuncisión totalmente cicatrizada.

Se le puede dar, si el niño es muy pequeño, algo endulzado y con paracetamol después de la operación.

En el caso de niños mayores o adolescentes la circuncisión se podrá realizar con anestesia general. Durante la intervención se quita el prepucio y se cose sobre la piel que queda del pene. La suturas serán de tipo absorbibles para cerrar la herida. Desparecerán, absorbidas por el organismo, pasados de 7 a 10 días. La herida podrá sanar pasadas 3 semanas.

Motivos para hacer una circuncisión

La fimosis en niños y bebés no es sólo el único motivo para realizan una circuncisión. Hay niños sanos que se la tienen que hacer por motivos culturales y religiosos. Bien sea antes de salir del hospital o, como en el caso de los niños judíos, cuando tienen ocho días.

Pero generalmente, se trata de una operación poco común y en la mayoría de los casos se hace por motivos de salud.

Riesgos de la operación

La circuncisión, como cualquier otra operación quirúrgica, conlleva una serie de riesgo (ya sólo por el hecho de tener que utilizar anestesia para su correcta consecución).

Entre los riesgos de la operación de fimosis están: la infección, lesión en el pene, sangrado o enrojecimiento de la zona operada.

Hay estudios en los que se expone que los bebés, que no se han hecho esta operación, pueden presentar mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades y problemas de salud tales como: infecciones del pene, fimosis, infecciones urinarias, enfermedades de transmisión sexual o cáncer de pene. Pero también señalan que se trata de un riesgo relativamente pequeño.

Si se mantiene una correcta higiene del pene y las relaciones sexuales son seguras se pueden prevenir muchas de estas afecciones. La higiene de hombres, que no han sido circuncidados es fundamental.

Después de la operación

Los niños recién nacidos que se hayan sido circuncidados después de la operación tardarán 1 semana en tener cicatrizada la herida. Sus padres deberán aplicarles vaselina en la herida tras los cambios de pañal para que cicatrice antes. Podrán presentar alguna hinchazón y se formará una costra amarilla alrededor de la zona operada.

Los niños y adolescentes operados:

  • La mayoría abandonará el hospital el mismo día de la cirugía.
  • Tardarán 3 semanas en que les cicatrice la herida.
  • Deberán evitar realizar ejercicios físicos forzosos.
  • Si tienen sangrado 24 horas después de la operación deberán usar una tela limpia para presionar la herida durante 10 minutos.
  • Colocarán una compresa de hielo en la zona (cada 20 minutos, descansando otros 20 minutos) durante las primeras 24 horas después de la cirugía para prevenir una posible hinchazón y dolor.

Además de todo esto, podrán bañarse o ducharse, en la mayoría de los casos. Se podrán lavar la herida quirúrgica con cuidad y con jabón sin alcohol

Los padres tendrán que cambiar el apósito por lo menos una vez al día y aplicar una crema antibiótica. También podrán darle al pequeño analgésicos, siguiendo las indicaciones de su médico. En el caso de los bebés, sólo podrán utilizar el paracetamol que indique su pediatra.

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Posibles complicaciones

Los padres llevarán al niño al médico urgentemente si: presenta un nuevo sangrado, le duele mucho el pene, tiene supuración en la zona de la incisión quirúrgica o tiene el pene rojo e inflamado.

A pesar de todo la circuncisión está dentro de los procedimientos más seguros que hay para niños muy pequeños y mayores.

Prevención de la fimosis

Existe un tipo de fimosis en niños y bebés de carácter congénito que no se puede prevenir. Pero hay otros tipos, como la fimosis por cicatrización que se puede evitar no retrayendo el prepucio de forma abrupta. También se puede prevenir esta dolencia evitando las inflamaciones del glande y el prepucio con una correcta higiene de la zona.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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