Fecundación in vitro


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Publicado en Reproducción asistida

La fecundación in vitro es una de las técnicas de reproducción asistida más utilizadas en los últimos tiempos -junto con la inseminación artificial-, pues tiene un alto porcentaje de éxito en sus resultados. La fecundación in vitro busca la generación de un embrión humano a través de la fecundación de un ovocito -fase anterior al óvulo- por un espermatozoide maduro.

Fecundación in vitro y posterior transferencia de embriones

¿Qué es la fecundación in vitro?

Este procedimiento es totalmente natural. En ese sentido, la fecundación es la misma que la que se produce en una relación sexual plena sin medidas anticonceptivas pero, en este caso, se lleva a cabo en un laboratorio. En el procedimiento se sitúan unos 200.000 espermatozoides alrededor del óvulo -a diferencia de lo que sucede con la microinyección espermática– y, una vez fecundado, permanece en la incubadora entre dos y cinco días antes de ser implantado en el interior del útero de la mujer.

La transferencia de embriones

Hay que subrayar que la transferencia de embriones es un procedimiento muy sencillo que no produce ningún tipo de dolor o molestia en la mujer. Además, no requiere anestesia ni preparación previa alguna. Se coloca a la paciente en posición ginecológica y se introducen los embriones en el útero. Tras esta transferencia de embriones, la mujer debe guardar reposo durante un breve espacio de tiempo y, transcurrido el mismo, puede irse a casa, donde también deberá permanecer -durante unas 24 horas- tranquila y sin moverse en exceso.

Procedimiento de la fecundación in vitro

Para optimizar los resultados de esta técnica, en el procedimiento se transfiere al útero más de un embrión. Se suele administrar determinada medicación a la futura mamá para que experimente una estimulación ovárica con el fin de que maduren un número mayor de ovocitos y poder así recuperar más óvulos -y que se desarrollen más embriones-.

La fecundación in vitro tiene un alto porcentaje de éxito

La fecundación in vitro tiene un alto porcentaje de éxito.

Tras lograr la estimulación de los ovarios, se recuperan los ovocitos a través de una punción y se eligen los ovarios más adecuados para incubarlos junto a los espermatozoides. Pasadas unas horas, se lleva a cabo un examen de los óvulos y se comprueba si estos han sido finalmente fecundados. En caso de que así sea, se mantendrán dentro de una incubadora, como hemos mencionado con anterioridad. La duración total del tratamiento es de aproximadamente entre 16 y 18 días.

Por lo tanto, ya hemos visto que la fecundación in vitro consta de cuatro fases principales: 

  1. Estimulación ovárica.
  2. Punción ovárica.
  3. Cultivo embrionario.
  4. Transferencia de embriones.

Tipos de Fecundación in vitro

Asimismo, hay que conocer que la fecundación in vitro puede realizarse de varias maneras, dependiendo de cuáles sean las causas de esterilidad o infertilidad -ya que hay diferencias entre estos términos- que padece la pareja.

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  1. En primer lugar, se puede hacer con óvulos propios y semen de la misma pareja. Es la fórmula ideal, pues se fecundan los óvulos de la mujer -previamente extraídos- con el semen del hombre. Tras esto, el óvulo se transforma en preembrión y se aloja en el útero. Esta opción se aconseja en aquellas parejas que tienen una cantidad insuficiente de esperma, cuando hay una obstrucción en las trompas de Falopio o cuando se han realizado varios intentos de inseminación artificial sin éxito.
  2. Por otro lado, la fecundación se puede ejecutar con óvulos propios y semen de un donante. Esta técnica se realiza con esperma de una persona anónima. La única diferencia con la anterior es que en la fecundación se emplea semen de un banco, el cual tiene unas condiciones favorables tanto de calidad como de cantidad. Cuando se utiliza este procedimiento es porque, por ejemplo, se quiere ser madre soltera, la pareja la forman dos mujeres o porque se han hecho varios intentos de fecundación in vitro con semen de la propia pareja y no se ha podido conseguir el objetivo perseguido.
  3. La fecundación in vitro también se desarrolla con óvulos de una donante y semen de la pareja. Se trata de fecundar los óvulos de una mujer anónima con los espermatozoides del hombre y, tras la fecundación, se transfiere al útero de la mujer de la pareja. En España, la legislación vigente establece que la donación de óvulos u ovodonación tiene que ser completamente anónima -así como voluntaria-. Este tipo de técnica se aconseja cuando hay problemas en los ovarios o cuando se padece algún tipo de enfermedad genética u otra anomalía.
  4. En cuarto y último lugar se encuentra la fecundación con óvulos de donante y semen de donante. Se trata de fecundar óvulos y semen de personas desconocidas en un laboratorio para posteriormente transferir el preembrión al útero totalmente preparado de la mujer de la pareja.

Riesgos de la fecundación in vitro

Esta técnica de reproducción asistida (al igual que ocurre con la inseminación artificial, la microinyección espermática o la ovodonación, por ejemplo), posee una serie de riesgos, los cuales hay que saber asumir desde un principio para ser conscientes en todo momento de lo que puede ocurrir o no. Por eso, es muy importante que la pareja o mujer que quieran ser padres o madre y estén interesados en este procedimiento, acudan a la consulta de un médico especializado y se informen con detalle.

Son varias las variantes de la fecundación in vitro según el caso

Son varias las variantes de la fecundación in vitro según el caso.

Como en todas las técnicas, existen ciertos peligros y efectos secundarios que hay que conocer. En este caso, con la fecundación in vitro se puede dar lugar a una gestación múltiple. Aunque es muy poco frecuente, como se transfieren varios embriones al útero para que aumenten las probabilidades de embarazo, puede ser que todos ellos consigan su objetivo y se produzcan varias gestaciones a la vez. 

De igual modo, puede originarse el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO). Esto ocurre cuando la producción de folículos se multiplica al administrar hormonas a la mujer para estimular la ovulación. Cuando esto sucede, se suele tratar de manera ambulatoria con la ingesta de bebidas isotónicas y permaneciendo en reposo. Sin embargo, si la situación se hace más grave, será necesario el ingreso hospitalario. 

También puede ocurrir que se provoquen efectos secundarios por la punción folicular. En este paso del procedimiento existe el riesgo de causar algún daño en los órganos de la mujer tales como, por ejemplo, la vejiga, el uréter o el intestino. 

Igualmente, en un porcentaje muy reducido de casos se produce un embarazo ectópico -fuera del útero-. Esto suele ocurrir en un número mínimo de parejas, pues se sitúa alrededor del uno por ciento en lo que se refiere a la población en general.

Pese a su consideración en la Seguridad Social, la idoneidad del reposo posterior o la dificultad de éxito que presenta conforme avanza la edad de la mujer, esta técnica no se parece en nada a la inseminación artificial. Además, cada uno de los procedimientos de reproducción asistida están indicados para casos concretos. Para poder distinguir de manera adecuada ambos métodos, vamos a mencionar las principales diferencias entre la inseminación artificial y la fecundación in vitro.

La inseminación artificial consiste en la introducción de semen seleccionado en el interior del útero de la mujer, mientras que la fertilización in vitro consiste en la extracción de los óvulos para fertilizarlos en el laboratorio con los embriones y posteriormente introducirlos en el interior del útero.

Otra de las diferencias es que, mientras en la inseminación la fecundación se produce en el interior de la mujer, la técnica de fecundación in vitro se realiza y efectúa en el laboratorio. La estimulación ovárica en el primer caso debe ser mínima -ya que se debe evitar el riesgo de embarazo múltiple- y, sin embargo, en la segunda es mucho mayor, pues se persigue obtener un número de óvulos adecuado.

Igualmente, la inseminación tiene un coste mucho menor, aunque sus probabilidades de éxito son también menores si las comparamos a las de la fecundación in vitro. Y es que la fecundación in vitro es uno de los tratamientos con mayores posibilidades de éxito en lo que se refiere a reproducción asistida y es una de las primeras opciones que se estudian entre las parejas que presentan ciertas dificultades para la gestación.

La fecundación in vitro es una técnica mucho más compleja que la inseminación, pues precisa de una intervención quirúrgica para la obtención de los óvulos que luego serán fecundados. Por el contrario, la inseminación artificial resulta muy sencilla y no requiere ninguna extracción.

Para finalizar, hay que subrayar que no existen posibilidades reales de éxito cuando se trata de inseminación para aquellos casos de mujeres con obstrucción tubárica o si existen factores severos en el hombre. Sin embargo, en la fecundación in vitro -salvo casos muy extremos- las probabilidades de buenos resultados son independientes a las alteraciones de las trompas o a la severidad del factor masculino.

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La experiencia de los especialistas es muy importante para el éxito de la fecundación in vitro

La experiencia de los especialistas es muy importante para el éxito de la fecundación in vitro.

La fecundación in vitro ofrece mucha información tanto al centro clínico como a la pareja que se somete a este procedimiento, pues se puede observar durante todo el proceso el comportamiento que presentan los embriones en el interior del laboratorio. Se emplea en aquellos casos en los que el problema masculino no es muy grave, la esterilidad de la pareja tiene una causa desconocida, existen alteraciones en el endometrio, hay dificultades inmunológicas o se han producido multitud de intentos fallidos de inseminación artificial, entre otros. 

La pareja debe estudiar las distintas técnicas de fecundación in vitro y ponerse en manos de un buen equipo médico que cuente con una larga trayectoria profesional. Lo último que hay que hacer es desanimarse o perder la esperanza, pues la medicina se encuentra en uno de sus mejores momentos y existe todo un abanico de posibilidades para poder cumplir el sueño de ser padres y formar una familia.

La pareja debe acudir a una clínica especializada en esta materia para poder someterse a las pruebas pertinentes que determinen las causas del problema. Tras ello, el médico establecerá unas pautas a seguir y el tratamiento que más se adapte a sus características.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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