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La escoliosis y sus síntomas


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Publicado en Enfermedades, Traumatología

Al hablar de escoliosis, los especialistas en Traumatología se refieren a una curvatura anormal que se da en la columna vertebral y que hace que, en lugar de estar recta, esta adopte forma de ‘C’ o de ‘S’. Se trata de una patología que se puede presentar a cualquier edad, incluidos los niños, en quienes, a tenor de las radiografías, se produciría una rotación muy importante de las vértebras, de ahí la desviación de la misma. La gravedad, el diagnóstico, los síntomas y el tratamiento de la escoliosis dependerán del grado de la curvatura, de la edad en la que se produzca y de la localización de la misma.

Por otra parte, hay que decir que, por el momento la escoliosis sigue siendo una patología idiopática, es decir, no se conocen todavía las causas que la originan ni se ha encontrado una razón aparente por la cual afecta a niños, adolescentes y personas jóvenes. Lo que sí se ha podido observar es que afecta más a las niñas que a los niños. 

Algunas investigaciones han encontrado una relación entre la escoliosis y dos factores de riesgo que podrían intervenir en su aparición: la genética y el crecimiento del menor. La genética influye porque, según los expertos, hay estudios que muestran que los hijos cuyos progenitores tienen esta enfermedad, están doblemente expuestos a ella; en cuanto al crecimiento, se considera que es la etapa más sensible para el desarrollo de la escoliosis. Así, es importante diferenciar las dos etapas del crecimiento:

  1. Desde el nacimiento hasta los dos años.
  2. A partir de la edad anterior, lo que se conoce como periodo prepubertal, en el que suele aparecer la escoliosis.

Hay que saber que, en la mayoría de los casos, la escoliosis no se detendrá hasta que no finalice la etapa de crecimiento, por lo que, la deformación de la columna seguirá agravándose conforme la persona se siga desarrollando. Llegada la madurez, el crecimiento se detiene y la escoliosis se frena, aunque sus síntomas persisten.

Se estima que la escoliosis afecta al 3,5% del conjunto de la población, siendo la prevalencia mayor en mujeres que en varones, en una relación 4 a 1. En la mayoría de los casos la enfermedad aparece en la infancia, y tiende a empeorar en el periodo prepubertal, cuando el crecimiento es más rápido. En edades adultas, de 20 a 90 años, la incidencia de la escoliosis aumenta de forma considerable, alcanzando a un 12% de la población aproximadamente.

No es habitual que la escoliosis cause mucho dolor, de hecho, muchas veces la persona no sabe que tiene una desviación en la columna hasta que no ha llegado a su etapa adulta y empieza a tener molestias más intensas en la espalda, cintura u hombros. La detección precoz de la escoliosis es muy importante, para poder llevar a cabo medidas terapéuticas que eviten su progresión.

Lo usual es que el paciente acuda a la consulta del médico porque tenga un hombro en una posición más alta que otro, aunque también son otros los motivos que le pueden llevar a pedir consejo clínico: una escápula prominente y asimétrica, el relieve más acentuado de uno de los pechos, percepción de irregularidades en la ropa o curvaturas anómalas en la columna.

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Tipos de escoliosis

La verdadera escoliosis (también llamada escoliosis estructurada) es una deformación de la columna en tres planos. Es decir, aquella situación en la que existe un desplazamiento lateral de la columna, junto con una rotación de las vértebras y un desplazamiento en el plano antero-posterior de la columna. Se dice que es estructurada porque, frente a la actitud escoliótica (de la que se hablará más adelante), implica unas alteraciones anatómicas en la columna que no pueden corregirse de forma voluntaria, ni se deben simplemente a una mala postura.

Dependiendo de sus causas, existen varios tipos de escoliosis entre los que se pueden destacar los siguientes:

  • La escoliosis congénita: La que ocurre al nacer debido a que las costillas o vértebras no han terminado de formarse bien.
  • La escoliosis neuromuscular: Está asociada a enfermedades neurológicas o musculares; es consecuencia de un problema nervioso que afecta a los músculos, los cuales pueden abarcar desde parálisis cerebral, espina bífida, poliomielitis, entre otras.
  • La escoliosis idiopática: Es el tipo más habitual y su causa es desconocida. El 80% de las personas con esta enfermedad sufren escoliosis idiopática. La edad máxima de incidencia se sitúa entre los 10 y 14 años, siendo más frecuente entre mujeres (80%) que en hombres (20%). Se puede diagnosticar antes de los 3 años (infantil), en niños de entre 4 y 10 años (juvenil) o en mayores de esa edad (adolescente).
  • Otros tipos: Pueden encontrarse otros tipos de escoliosis provocadas por traumatismos, tumores, infecciones óseas, neurofibromatosis, etc.

Síntomas de la escoliosis

Con respecto a las zonas en las que esta enfermedad es más proclive a aparecer, se estima que cualquier parte de la columna vertebral es susceptible de deformarse, aunque se considera mucho más probable que suceda en la parte torácica que, por ejemplo, en el área cervical y lumbar. En parte, los síntomas de la escoliosis dependerán del lugar en el que esta se sufra, ya que, el dolor articular se presentará en una zona e intensidad variables.

Para continuar explicando los síntomas de la escoliosis es importante hablar antes de la curvatura compensatoria, referida a los huesos que se sitúan por encima o por debajo (en altura) de la zona de la columna afectada por la desviación. Esta curvatura compensatoria tiene como función la de mantener el equilibrio del cuerpo, entre la cabeza y la pelvis. Dicho de otro modo: cuando hay escoliosis, el esqueleto intenta compensar al organismo, dando lugar a una alteración mecánica con la que se busca que la enfermedad no desvíe demasiado la columna vertebral.

Es bastante habitual que la escoliosis avance sin que aparezcan síntomas evidentes de la enfermedad, es decir, no hay ninguna señal inequívoca que alarme de la desviación de la columna. No obstante, es importante que los padres estén atentos a ciertas cosas que pueden indicar que algo va mal en el niño:

  • Tener los hombros ligeramente desnivelados.
  • Curvatura visible de la columna.
  • Tener la cadera desnivelada.

Por otro lado, los síntomas de la escoliosis también se pueden presentar en forma de dolor. Según confirman los especialistas, lo más frecuente es:

  • Dolor de espalda.
  • Dolor de hombros.
  • Sensación de cansancio después de sentados durante un tiempo.
  • Inclinación de la pelvis.

Cuando alguno de estos síntomas de la escoliosis, sino todos, sean detectados, lo primero que se ha de hacer acudir al médico para que este pueda realizar las pruebas necesarias y hacer un diagnóstico. Así, un primer paso será hacer un examen físico y visual del paciente, en el que el especialista pedirá a este que se agache para intentar ver si hay o no una curvatura rara en la columna, así como el estado de la misma.

Sin embargo, para poder determinar el avance de la enfermedad y descartar otras enfermedades (como la artrosis de columna) habrá que realizar una radiografía en la que se observe la posición exacta de las vértebras. Además, también está la opción de realizar una resonancia magnética y hacer una medición de la columna.

El tratamiento

Por último, en cuanto al tratamiento de la enfermedad de escoliosis, lo principal es detener el crecimiento deforme de la columna, de forma que este no sea progresivo. Es decir, que cuando el paciente haya pasado su etapa de crecimiento, la curvatura de la columna no sea superior a 45 o 50 grados. Por ello, el tratamiento dependerá de cada caso concreto, del grado de curvatura y de lo avanzada que se encuentre la escoliosis.

Así, cuando la escoliosis no está todavía muy avanzada, sino en un grado igual o inferior a 20 grados de desviación, el paciente únicamente tendrá que acudir a controles médicos con regularidad, durante al menos tres o seis meses, como medida preventiva y de control para evitar que la enfermedad avance, y para poder actuar a tiempo antes de que se sitúe en un estado severo. En el caso de que la columna ya ronde los 25 o 30 grados de inclinación, el especialista optará por vigilar más de cerca la enfermedad, considerando que existen muchas posibilidades de que la patología progrese con facilidad, dando lugar a una curvatura más pronunciada.

Si esto último sucede, normalmente se recomendará el uso de un corsé para corregir el crecimiento. Eso sí, hay que hacer una salvedad cuando el paciente tiene entre 13 y 14 años (en el caso de las niñas) o entre 15 y 16 años (si es niño), pues a esas edades se considera que la maduración ósea ha llegado a su fin, por lo que el corsé perdería su eficacia y no sería necesario utilizarlo. Asimismo, es imprescindible tener en cuenta que el uso del corsé requiere de una actitud comprometida del paciente con el tratamiento, es decir, se debe llevar puesto prácticamente todo el día y es posible que se requiera su uso incluso para dormir.



En casos más graves, cuando el grado de la curvatura de la columna vertebral se presenta entre 45 o 50 grados, el traumatólogo podría prescribir al paciente someterse a una cirugía, como única solución para corregir la deformación en las vértebras consecuencia de la escoliosis.

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Actitud escoliótica

Por último, resulta interesante hacer referencia a lo que se ha denominado actitud escoliótica, es decir, una desviación lateral de la columna que podría corregirse de forma voluntaria, pues normalmente sus causas son externas a la columna vertebral, de modo que si se corrigen esas causas, se soluciona la desviación de la columna.

Al igual que la escoliosis tiene distintos tipos, también puede encontrarse variedad dentro de la actitud escoliótica según el origen de la misma:

  • Postural: Aquella que se debe a una postura incorrecta y que se corrige cuando la persona está tumbada.
  • Histérica: Se debe a un factor psicológico subyacente que provoca, de un modo u otro, una desviación en la columna. Es muy infrecuente.
  • Compensatoria: Está provocada por una diferencia, más o menos considerable, en la longitud de las piernas entre sí.
  • Inflamatoria de vecindad, por ejemplo, a causa de una apendicitis.
  • Antiálgica: Cuando como consecuencia de otra enfermedad, por ejemplo, una hernia discal, el paciente adopta la llamada postura antiálgica, para intentar  aliviar el dolor lumbar o de espalda.

La actitud escoliótica es tan importante de tratar como la enfermedad de escoliosis, aunque el tratamiento deba dirigirse a corregir las causas que la originan. Si esto no se hace, el paciente corre el riesgo de que con el tiempo su actitud escoliótica se transforme en una escoliosis estructurada, consecuencia de la retracción de los ligamentos y las cápsulas articulares.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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