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Enfermedades de transmisión sexual más comunes


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Publicado en Enfermedades, Salud sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se definen como aquel grupo de patologías que se contraen durante el acto sexual. Estas son comunes tanto en hombres como en mujeres y pueden ser provocadas por:

  • Virus.
  • Parásitos.
  • Bacterias.

En los últimos años, la incidencia de las ETS ha aumentado, ya que las relaciones sexuales se inician a temprana edad y esto provoca que a lo largo de la vida se tengan muchas parejas y, por consiguiente, se mantenga la actividad sexual durante más tiempo.

La principal desventaja es que en la mayoría de las ocasiones las ETS pasan desapercibidas, pues no hay ningún síntoma perceptible, pero en realidad las que sufren más riesgos son las mujeres, sobre todo cuando están embarazadas y desconocen que presentan problemas de esa índole.

En ese sentido, como hay un desconocimiento de las enfermedades que se pueden adquirir durante el acto sexual, los pacientes ni siquiera se preocupan por realizarse exámenes, por lo que la transmisión de cualquier patología es mucho más fácil.

De este modo, los más frecuentes factores de riesgo para presentar ETS serían:

  • Tener muchas parejas sexuales.
  • Iniciar la vida sexual a una edad temprana.
  • Tener una pareja sexual que tiene otras tantas más -o viceversa-.
  • No usar preservativo durante el acto sexual.

A pesar de que hay multitud de ellas, las enfermedades de transmisión sexual más comunes son las que se mencionan a continuación y en cada una las cuales se facilita una breve explicación al respecto para que usted tenga conocimiento de las mismas.

Clamidia

Se trata de una bacteria que pueden adquirir tanto los hombres como las mujeres, ya sea por sexo:

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No presenta ninguna sintomatología y es una de las más habituales enfermedades de este tipo.

Afecta más a los hombres que a las mujeres y una de sus características es precisamente esa, el hecho de no manifestar ningún tipo de signos. Sin embargo, las madres que presentan clamidia durante el embarazo corren muchos riesgos, pues los niños pueden nacer con alguna infección en los ojos o con neumonía.

En contados casos también puede causar infertilidad en las mujeres. Como se decía, no hay síntomas en sus primeras etapas que indiquen una señal de alerta en las personas infectadas, pues esta suele desarrollarse al cabo de una, dos o tres semanas después de la relación sexual.

Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente puede presentar:

  • Dolor a la hora de orinar y en la parte inferior del abdomen.
  • Dolor o molestia durante las relaciones sexuales.
  • Flujo vaginal anormal, además de períodos menstruales irregulares.
  • En el hombre se distingue un tipo de secreción amarillenta.
  • Dolor en los testículos.

Gonorrea

Se trata de una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. La gonorrea también se adquiere a través de las relaciones sexuales anal, vaginal y oral. Está causada por una bacteria conocida como “Neisseria gonorrhoeae”, la cual se encuentra sobre todo en aquellas áreas corporales que son húmedas o cálidas. De hecho, está presente en la uretra, el conducto que transporta la orina. En el caso de las mujeres se halla en:

En casos más graves, y quizás más extremos, la gonorrea también puede llegar a afectar los ojos.

Como en la clamidia, las personas más propensas a esta enfermedad son las que tienen múltiples parejas sexuales y las que no usan protección. Esos factores son de los que más inciden en la aparición de la misma.

Por otro lado, en cuanto a los síntomas, estos se manifiestan entre el segundo y el quinto día posterior al contagio, aunque en los hombres suelen demorarse. A continuación los detallamos:

  • Dolor y ardor al orinar.
  • Inflamación en los testículos.
  • Secreción en el pene.
  • Uretra inflamada.

En las mujeres:

  • Dolor en las relaciones sexuales.
  • Dolor en la parte baja del abdomen, cuando la bacteria ha llegado a las trompas de Falopio.

En cuanto al tratamiento, el médico receta antibióticos que son muy efectivos para el paciente en aquellos casos más graves.

Sífilis

Nos encontramos ante otra de las enfermedades de transmisión sexual más comunes y afecta a:



  • Genitales.
  • Ano.
  • Boca.
  • Labios.

Se distingue por el surgimiento de una llaga pequeña que, al no tratarla, puede desembocar en erupciones cutáneas en las manos y los pies. La sífilis es causada por un virus.

Uno de los mayores riesgos que corre el paciente es que a través de las llagas se pueda contraer VIH o SIDA y la madre puede infectar al bebé al momento del parto e incluso provocar un aborto. El tratamiento abarca la toma de antibióticos.

Herpes genital

Es causado por el virus del herpes simple y se contrae en cualquier tipo de actividad sexual. También la madre puede infectar al bebé durante el parto. Esta enfermedad consiste en la aparición de llagas o ampollas en los genitales o alrededor de las mismos, incluyendo el ano y los glúteos.

Esas ampollas son episodios de brotes que van y vienen y que producen ardor y picazón en el paciente. Ante el menor síntoma, se debe acudir al médico para contrarrestar la irrupción de esta enfermedad. Además, se deben evitar los encuentros sexuales con múltiples parejas.

VIH/SIDA

En este punto es importante que se haga una diferenciación. El VIH es un virus que ataca a las células del sistema inmunitario, mientras que el SIDA es la etapa más avanzada de esta enfermedad de transmisión sexual.

Cabe recalcar que las personas no solo se infectan a través de las relaciones sexuales, sino también por contacto directo con la sangre de la persona infectada.

Entre las primeras señales de esta enfermedad están la inflamación de los ganglios y los síntomas gripales.

Tricomoniasis

La tricomoniasis está causada por un parásito y se contrae a través de las relaciones sexuales con las personas infectadas. No suele presentar síntomas pero, si los hubiese, aparecerían entre los 5 y 28 días siguientes al contagio.

Mientras que en los hombres hay secreción en el pene, algunos de los síntomas en las mujeres que están infectadas con esta enfermedad serían dolor y mal olor vaginal, además de secreción amarilla o verdosa.

Condilomas

Se trata de unas verrugas genitales muy habituales que se contagian con gran facilidad y que están provocadas por el virus del papiloma humano, VPH o HPV. El contagio se produce durante el acto sexual con la persona infectada sea por vía anal, genital u oral, aunque también puede aparecer simplemente por contacto cutáneo con ella.

En esta clase de enfermedades de transmisión sexual, en el caso de que no se traten, las verrugas se desarrollarán y adoptarán una apariencia semejante a la de una coliflor.

Entre la población masculina, lo más común es que las verrugas se presenten en el glande. En las féminas, determinadas clases de VPH pueden conllevar cáncer del cuello uterino. Aparte de estas verrugas, las manifestaciones típicas abarcan también constantes molestias en el área genital. Cuando una mujer que padece condilomas se encuentra en estado de gestación, el bebé puede ser infectado en el alumbramiento.

Su tratamiento es simple y no demasiado duradero. A través de una sencilla cirugía las verrugas pueden eliminarse, aunque también puede hacerse mediante calor, frío, láser e incluso algunas cremas.

Candidiasis

Un hongo denominado “Candida albicans” que habita en piel, boca y zona genital es el causante de la candidiasis. Aunque de forma común es perfectamente controlable, en ocasiones se desarrolla y evoluciona provocando esta enfermedad, cuyo riesgo se incrementa con:

  • La utilización de prendas demasiado ceñidas como pantalones vaqueros o ropa interior sintética que perjudican la ventilación.
  • El período de gestación.
  • La quimioterapia.
  • Diabetes.
  • Afecciones del sistema de defensa como, por ejemplo, el VIH.
  • El empleo de ciertos jabones o geles que puedan provocar irritaciones vaginales.

Además de por sexo anal, vaginal u oral, el contagio de este hongo puede venir provocado también por el uso compartido de objetos sexuales. No son pocas las ocasiones en las cuales no se presenta sintomatología alguna. Por su parte, el tratamiento es bastante sencillo y está basado en:

  • Cremas.
  • Óvulos vaginales.
  • Pastillas.
  • La combinación de las tres anteriores.

Ladillas

Son unos pequeños piojos ubicados en el pubis que causan bastantes molestias al incrustarse en la piel y alimentarse de sangre. Pueden encontrarse además en el vello axilar, facial o pectoral. Las ladillas utilizan sus pinzas para sujetarse a las hebras del vello y presentan una tonalidad amarillenta o grisácea.

El contagio de estos piojos durante la actividad sexual es muy sencillo. No obstante, pueden transmitirse también al compartir prendas, toallas o sábanas con alguna persona infectada. Eso sí, el contagio no puede producirse a través de asientos de retrete o, por ejemplo, en piscinas.

Se trata de otra de las enfermedades de transmisión sexual más comunes y sus manifestaciones principales son picores e hinchazón de la piel. En determinadas ocasiones pueden apreciarse los piojos y los huevos, incluso puntos de sangre sintómaticos de su alimentación.

Su curación se realiza con geles específicos y se recomienda lavar bien toallas, sábanas y no mantener relaciones hasta que el tratamiento pueda darse por finalizado.

Sarna

En este caso es un diminuto parásito que se aloja en la piel y que depositas sus huevos el que provoca la aparición de esta infección cutánea. Su contagio es bien sencillo mediante demasiado contacto físico o de tipo sexual. En este sentido, lo más pequeños también son susceptibles de contraer esta enfermedad en el caso de encontrarse junto a alguna persona ya infectada.

Estos bichos pueden habitar en:

  • Área genital.
  • Manos.
  • Entre los dedos.
  • Muñecas y codos.
  • Axilas.
  • Zona abdominal.
  • Pectoral.
  • Rodeando los pezones femeninos.
  • Pies.
  • Tobillos.
  • Glúteos.

Estos parásitos sobreviven hasta tres días alejados de la superficie cutánea, por lo que pueden hallarse asimismo en prendas, en toallas y en la cama.

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Los síntomas habituales son:

  • Intenso picor, que puede ser exclusivo de las horas nocturnas.
  • Irritación de la zona.
  • Daños provocados por el rascado frecuente.

En determinadas ocasiones, estos síntomas no se presentan con claridad, pues pueden aparecer hasta un mes y medio después del contagio.

El tratamiento de estas enfermedades de transmisión sexual es también sencillo y consta de la administración de una crema. Las personas de alrededor deben tratarse igualmente y lavar a conciencia ropa, toallas y sábanas.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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