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Enfermedad de Crohn: síntomas, causas, tipos, tratamiento y diagnóstico


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Publicado en Enfermedades

Son muchas las incógnitas que hay en torno a la enfermedad de Crohn, una patología inflamatoria intestinal que en España afecta a unos 70.000 pacientes. Como sucede con la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn es una dolencia cuyas causas aún se desconocen. Se sabe que hay una predisposición genética y que los pacientes se ven influenciados por factores ambientales, como el estrés o la alimentación.

La enfermedad de Crohn es una dolencia crónica y autoinmune que solo aparece en los países desarrollados. No se sabe muy bien el por qué, pero la explicación más aceptada entre los científicos es que su origen está en el exceso de higiene del primer mundo, lo que hace que ante la falta de ataques externos al organismo, el sistema inmunitario trabaja con el propio cuerpo.

Tampoco se sabe por qué afecta en su mayoría a la población joven de entre 15 y 35 años, pero la realidad es que la mayor parte de los diagnósticos se hacen antes de los 30 años. La enfermedad puede aparecer de forma súbita y desarrollarse durante años hasta que hay un primer diagnóstico de Crohn. Los nervios y el estrés contribuyen a empeorar las molestias.

La inflamación puede aparecer en cualquier parte del canal alimentario o tracto digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque normalmente afecta a la parte inferior el intestino delgado (íleon) o al intestino grueso (colon y recto), pudiendo provocar úlceras en las paredes intestinales. Conocer las características de la enfermedad, sus síntomas y causas ayuda a los pacientes no solo a aprender a controlar la patología, sino también a asumir que la padecen.

Síntomas de la enfermedad de Crohn

Dolor abdominal, vómitos, diarrea, cansancio y molestias articulares son algunos de los principales síntomas de la enfermedad de Crohn. En concreto, para no confundirla con otras dolencias intestinales como la gastroenteritis vírica, son varios los síntomas que se pueden señalar:

La mayoría de personas que tienen la enfermedad de Crohn son diagnosticadas antes de los 30 años.

La mayoría de personas que tienen la enfermedad de Crohn son diagnosticadas antes de los 30 años.

  • Cólicos.
  • Dolor abdominal.
  • Hinchazón.
  • Lesiones cutáneas. Aparición de úlceras en la piel que no se curan.
  • Dolor o secreción anal.
  • Absceso rectal.
  • Fisuras.
  • Artritis (dolor en las articulaciones).
  • Fiebre muy alta que dura varios días y que no tiene explicación aparente, como tener la gripe.
  • Sangrado en las heces.
  • Náuseas y vómitos.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Falta de apetito y pérdida de peso.

A quién afecta

La enfermedad de Crohn afecta por igual a hombres y mujeres, y puede encontrarse en personas de cualquier edad, pero la mayoría de los pacientes son jóvenes adultos de entre 16 y 35 años. Suele ser más frecuente entre la población que habita en climas septentrionales y, según se ha podido observar, es más común en algunas familias. 

De hecho, un 20% de los enfermos de Crohn tienen algún familiar con algún tipo de enfermedad inflamatoria intestinal. Normalmente es un hermano, pero también puede ser el padre, la madre o un hijo. Se estima que en Estados Unidos hay dos millones de personas que padecen esta patología, que no tiene que ir ligada, por ejemplo, con la aparición de hemorroides.

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Causas de la enfermedad de Crohn

Como se ha dicho antes, las causas de la enfermedad de Crohn siguen siendo un misterio, aunque la comunidad científica sitúa su origen más probable en un trastorno del sistema de defensas del organismo (el sistema inmunológico). Este fallo se traduce en que el propio sistema puede lanzar ataques contra el tejido sano del tubo digestivo, o también en una actuación desmesurada ante alguna bacteria o agente infeccioso cuya presencia dentro del intestino entra dentro de la normalidad. Es algo similar a lo que sucede con el Lupus o la enfermedad de Behçet, que también son enfermedades autoinmunes.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa comparten muchos síntomas.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa comparten muchos síntomas.

En las sucesivas investigaciones han sido detectados al menos tres mutaciones del gen NOD2/CARD15, que es específico para la enfermedad de Crohn, y que determina una respuesta alterada a las bacterias habituales de la microbiota intestinal (la variedad de especies de bacterias que viven en el intestino). Lo que no se ha conseguido averiguar todavía es si existe algún tipo de microorganismo que esté más relacionado que otro con esta patología.

Quienes padecen esta enfermedad suelen pasar por épocas mejores, en las que incluso parece que la enfermedad ha desaparecido, y por otras peores. Es decir, hay brotes de mayor o menor intensidad. 

Asimismo, se ha podido comprobar que el tabaco es uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Crohn, y que las personas fumadoras no solo tienen mayores posibilidades de desarrollar esta dolencia sino que, además, fumar contribuye a empeorar su estado. De hecho, muchos estudios sobre personas con inflamación intestinal han arrojado un dato curioso: los fumadores tienen la enfermedad de Cronh; y los no fumadores, colitis ulcerosa.

Diagnóstico

Por otro lado, la ambigüedad de los síntomas descritos antes, hace que en muchos casos los diagnósticos se demoren. También dificulta el dictamen médico el hecho de que los síntomas puedan llegar a ser muy distintos entre unos pacientes y otros, ya que no todos tienen necesariamente que sufrir las dolencias enumeradas, y hay quienes, por ejemplo, pueden tener secreción o dolor anal, abscesos rectales, fisuras, lesiones en la piel y dolor en las articulaciones. Hay pacientes que pueden estar meses o años de una consulta médica a otra hasta que, finalmente, se le diagnostique de Crohn. 

Después de recoger datos clínicos y de una primera exploración, el médico recomendará al paciente que se realice una serie de pruebas, dependiendo del área que se crea que está afectada. Estas son imprescindibles para determinar el alcance de la enfermedad y descartar otras patologías.

El diagnóstico de la enfermedad de Crohn utiliza varias pruebas médicas, como las analíticas.

El diagnóstico de la enfermedad de Crohn utiliza varias pruebas médicas, como las analíticas.

Por lo general, las pruebas médicas incluyen una analítica para detectar posibles alteraciones en la sangre (anemia, déficit de minerales…). Aquí es recomendable valorar la prueba del Mantoux (tuberculosis), antes de iniciar cualquier tratamiento inmunosupresor.

También se llevarán a cabo diferentes pruebas radiológicas, para localizar las lesiones en el tubo digestivo y ver cuál es la gravedad de las mismas. Entre ellas hay que distinguir las siguientes para el intestino delgado:

  • Una prueba de tránsito intestinal, para el intestino delgado, que consiste en tomar un contraste que dibuja la luz intestinal al hacer radiografías seriadas. De esta manera se detectarán posibles úlceras y zonas de obstrucción.
  • Una resonancia magnética, para detectar dónde hay inflamación activa. Se realiza mediante la inyección en sangre del líquido de contraste.
  • Gammagrafía con leucocitos marcados con un isótopo radioactivo, que se utiliza para localizar lesiones anteriores en algunos tramos del intestino.
  • La ecografía, prueba con la que se podrá valorar en detalle la gravedad de las úlceras y lesiones encontradas en la pared intestinal. Antes de hacerla, se le administra al paciente un enema para limpiar el interior del intestino.

Por otro lado, para estudiar el intestino grueso el método más utilizado es la endoscopia, que permite al especialista apreciar el estado de la mucosa de las paredes internas y tomar biopsias para analizarlas después en el laboratorio. Esta prueba se realiza introduciendo un tubo iluminado a través del ano.

Si con una endoscopia no se consigue alcanzar el tramo afectado del intestino grueso, se puede recurrir a una cápsula endoscópica, una pequeña píldora que lleva un sistema de grabación por imágenes. El paciente se toma esta cápsula, que irá enviando datos a otro dispositivo conforme recorre el tubo digestivo. Sin embargo, frente a la endoscopia tradicional, esta técnica no permite tomar muestras de tejido para hacer una biopsia.

Cuando la enfermedad de Crohn ya ha sido diagnosticada, los análisis de sangre también se utilizan para hacer seguimiento de su evolución. Así, cuando la patología es más activa se pueden observar alteraciones propias de los procesos inflamatorios (mayor número de plaquetas y glóbulos blancos, incremento de la velocidad de sedimentación globular y aumento de la proteína C). Además, es habitual encontrar anticuerpos anti-Sacharomyces positivos en la sangre, algo que sirve para diferenciar el Crohn de otras inflamaciones intestinales.



Tipos de enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn se puede clasificar en diferentes tipos, según varios criterios como la edad a la que se hace el diagnóstico, la ubicación del tramo intestinal afectado y la evolución de la misma. Aquí se hará referencia a la tipología en función de la localización del daño en el intestino, así, se puede hablar de ileítis, colitis, íleo-colitis y enfermedad gastrointestinal alta.

Hay diferentes tipos de enfermedad de Crohn dependiendo de las partes del intestino que estén afectadas.

Hay diferentes tipos de enfermedad de Crohn dependiendo de las partes del intestino que estén afectadas.

Ileítis

Aproximadamente un 10% ó 30% de quienes padecen la enfermedad de Cronh tienen afectado únicamente el intestino delgado, a nivel del íleon. Esto causa un dolor agudo en la zona donde se sitúa la fola ilíaca derecha (parte abdominal que está por encima de la ingle derecha), que puede derivar en diarrea después de las comidas. Suele causar fístulas.

Colitis

Se da en el 20-30% de los pacientes. Estos tienen afectado exclusivamente el colon (intestino grueso), sin alteraciones en el intestino delgado. Suele provocar un dolor intenso en la fosa ilíaca derecha e ir acompañado de fiebre, pérdida de peso y rectorragias. También pueden aparecer problemas articulares o cutáneos.

Íleo-colitis

Es el tipo de enfermedad de Crohn más frecuente, que afecta al 65% de los pacientes diagnosticados. Afecta a la zona del íleon distal y a algunas partes más cercanas del colon. Sus síntomas suelen ser las diarreas, fiebre y dolor abdominal. Está asociada con la presencia de fístulas, obstrucción intestinal y abscesos.

 

Gastrointestinal alta

Este tipo no es muy frecuente, estando presente en menos del 10% de los casos de Crohn. Afecta al estómago y el duodeno, así como a la parte del intestino delgado conocida como yeyuno. Sus síntomas más frecuentes son vómitos y dispepsia (malestar abdominal persistente en la parte superior del estómago). También se puede producir junto con otras de las clases anteriores.

La enfermedad de Crohn se produce por una alteración en el sistema inmunológico que provoca inflamaciones intestinales.

La enfermedad de Crohn se produce por una alteración en el sistema inmunológico que provoca inflamaciones intestinales.

Tratamiento

Actualmente no hay ningún tratamiento que consiga curar la enfermedad de Crohn, aunque se puede actuar para intentar que afecte lo menos posible a la calidad de vida del paciente. Lo más importante es acudir al médico si el dolor abdominal es fuerte y persistente, y sobre todo, cuando este malestar se combina con otros síntomas.

Tras una evaluación, para paliar los síntomas de la enfermedad de Crohn los médicos suelen administrar desde antibióticos hasta corticosteroides. En casos graves, es posible que la persona con el tiempo tenga que someterse a una operación quirúrgica para que le extirpen las partes dañadas del intestino.

El tratamiento de la enfermedad de Crohn se plantea desde distintos ámbitos: fármacos, dieta, cambio de los hábitos de vida, cirugía… No hay un patrón establecido para todos los pacientes, sino que dependerá del cuadro clínico de cada persona, y de las diferentes fases de intensidad en las que se manifiesta la dolencia.

Medicamentos

Para ayudar a controlar la evolución de esta enfermedad hay varios fármacos que pueden utilizarse. Los especialistas insisten en que este tratamiento nunca es curativo, recordando que la enfermedad de Crohn es una patología crónica. El objetivo de estos medicamentos es reducir la inflamación intestinal, apaciguar los síntomas y evitar, en la medida de lo posible, nuevos brotes. Se pueden citar los siguientes tipos:

  • Antibióticos: el metronidazol y el ciprofloxacino son útiles sobre todo cuando está afectado el ano y zonas cercanas. Los efectos secundarios son las náuseas, sabor metálico, e interacciones desagradables con el alcohol. 
    El objetivo de los fármacos es reducirla inflamación intestinal.

    El objetivo de los fármacos es reducirla inflamación intestinal.

  • Inmunosupresores: actúan sobre el sistema inmune, para inhibirlo y evitar la reacción inflamatoria. Se suelen utilizar para evitar nuevos brotes. Los más empleados son la azatioprina, 6-mercaptopurina y el metrotexato; su principal efecto adverso es el aumento del riesgo de infecciones. Con respecto al metrotexato hay que tener especial cuidado si se está pensando en tener hijos, ya que puede provocar alteraciones genéticas en los embriones; así, tanto el hombre como la mujer deben dejar de tomarlo al menos tres meses antes de la concepción.
  • Glucocorticoides: se usan en cuando la enfermedad pasa por un momento grave y, una vez controlada, se deja de suministrar. Así, para la afectación más habitual, que es la que perjudica al íleon (extremo del intestino delgado), se suministra budesonida. Para casos más graves se administra prednisona. Los efectos secundarios son varios, entre ellos, la redistribución de la grasa corporal, la retención de líquidos, aparición de estrías en el abdomen, aumento del nivel de azúcar en sangre, catarátas…
  • Fármacos 5-Aminosalicílico o 5-ASA: se trata de antiinflamatorios útiles que sirven en casos leves. Los más utilizados son la sulfasalazina y la mesalazina por vía oral, también hay preparados en enemas y supositorios.
  • Anti-TNF: eliminan una molécula que potencia la inflamación, denominada TNF. Los más usados son el infliximab, adalimumab y certolizumab.

Por último, se puede hacer referencia a una serie de suplementos vitamínicos que ayudarán a mejorar el estado de salud de los enfermos de Crohn, quienes suelen pasar rachas de gran debilidad y extenuación, debido a las infecciones y alteraciones en el intestino. Es importante mantener el nivel de vitaminas y minerales en el organismo, por lo que, si el médico interpreta que es necesario, puede recomendar tomar algunos suplementos vitamínicos como el cinc, el aceite de onagra y aceite de linaza, o el ácido fólico.

Dieta para enfermos de Crohn

Hay que tener en cuenta algunas cuestiones a la hora de establecer una dieta para la enfermedad de Crohn. Los especialistas coinciden en que no hay una dieta específica que sea efectiva por igual para todas las personas, lo recomendable es que cada paciente, dependiendo de su cuadro clínico y de las épocas, tendrá que dar prioridad a unos alimentos y desechar otros. Así, habrá periodos en los que el malestar no sea tan intenso, los síntomas disminuyan y se pueda comer alimentos que en otras épocas provocan daños en el intestino. No obstante, no hay que bajar la guardia en estos momentos, sino que se deberá estar alerta para modificar de nuevo la dieta en cuanto se perciban los primeros síntomas de dolor abdominal o hinchazón.

También hay que decir que muchas veces lo que puede estar provocando la inflamación no es un alimento en sí, sino algún condimiento o especia de las que se utilizan para cocinar. Por ello, se aconseja prestar atención a estas sustancias. Ayudará el saber que el dolor por la intolerancia a algún alimento se suele desencadenar en los primeros 30 minutos o antes de las dos horas después de haber comido. La reacción es prácticamente inmediata en el momento en que el alimento responsable llega al intestino.

Además de los alimentos recomendados y prohibidos para la enfermedad de Crohn, hay que tener en cuenta una serie de pautas y rutinas alimenticias. Por ejemplo, se aconseja evitar los atracones y procurar comer cantidades pequeñas, pero muchas veces al día. De esta manera, la irritación en el intestino será menor y las molestias casi ni aparecerán. También se recomienda masticar muy bien la comida, comer despacio y hacer un breve reposo después (durante 30 ó 60 minutos). Asimismo, es muy importante cuidar el estado de ánimo, evitar el estrés y realizar esfuerzos en exceso. Las personas que tienen la enfermedad de Crohn deben intentar llevar una vida lo más tranquila posible.

Frutas y verduras

A las personas que tienen Crohn, en algunas fases de esta enfermedad las frutas y verduras también pueden ser dañinas. Casi todas las clases de dietas incluyen estos alimentos como clave, como la dieta mediterránea. Los enfermos de Crohn pueden tomar: manzanas (al horno o en mermelada, nunca con azúcar), peras, papaya, plátanos (aunque puede haber quien no los tolere), carne de membrillo (también hay que tener cuidado), espárragos, zanahorias, patatas (cocidas, no fritas), pepino, boniatos, endivias, apio, alcachofas y berenjenas.

La alimentación muy importante para controlar la enfermedad de crohn.

La alimentación muy importante para controlar la enfermedad de crohn.

Calcio y proteínas

Debido a los procesos inflamatorios que padecen y a las diarreas, los pacientes tendrán que incrementar las cantidades diarias de calcio y proteínas a través de la dieta y para ello puede servir, por ejemplo: 

  • La leche de arroz enriquecida con calcio: Es una buena alternativa para los enfermos de Crohn que a causa de la enfermedad no pueden tolerar la lactosa.
  • El tofu: Es una importante fuente de calcio, superior incluso a la leche, que se obtiene al procesar los granos de soja. Procede de la cocina oriental, especialmente de Japón, pero se ha extendido con éxito al resto del mundo. Se puede probar a comer tofu, vigilando cómo reacciona el organismo después; si se tolera bien lo recomendable es incluirlo de forma regular en la dieta del enfermo de Crohn, ya que es rico en calcio y en proteínas vegetales. Este alimento se incluye, por ejemplo, en la dieta Dukan y la dieta Alcalina.
  • El jamón: Es un alimento rico en proteínas y no contiene tanta grasa como la carne roja. También se puede probar con las carnes magras, como el pollo o el pavo, pero nunca fritos.
  • Los huevos también son recomendables, como fuente de proteínas.
  • Algunos pescados como el atún, la caballa o las sardinas, el estómago suele tolerarlos bien y son ricos en proteínas.

Bebidas

En cuanto a las bebidas, es importante evitar el alcohol de alta gradación, el té y el café, ya que irritan el intestino. Asimismo, se aconseja beber agua con frecuencia, pero en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día; infusiones de manzanilla (planta con propiedades relajantes y antiinflamatorias); infusiones de menta y zumo piña (que ayudará a digerir los alimentos mejor, reduciendo la pesadez e hinchazón).

 Alimentos prohibidos si se tiene Crohn

Por otro lado, hay que señalar algunos alimentos que se deberían evitar, como las legumbres ricas en fibra (que pueden producir gases), los dulces, los cereales (excepto el arroz) o las comidas con demasiadas especias. De igual forma, hay algunos hábitos alimenticios que, si se destierran, pueden ayudar a la hora de disminuir los síntomas de la enfermedad de Crohn. Entre ellos, se recomienda hacer pequeñas comidas a lo largo del día, es decir, comer más veces pero menos cantidad de comida para evitar que las digestiones sean pesadas.

También es aconsejable beber mucha agua, también en pequeñas cantidades, para mantener la hidratación. No se debe tener una dieta basada en alimentos grasos, como los fritos o la mantequilla, y reducir todo lo posible productos como la leche y sus derivados, especialmente si hay problemas para digerirlos. 

Cirugía para tratar la enfermedad de Crohn

En algunos casos de urgencia, normalmente debido a una perforación en el intestino, un absceso o una hemorragia, es necesario intervenir quirúrgicamente para evitar que el estado de salud del paciente se agrave o para proporcionarle una mejoría en el bienestar y la calidad de vida de la persona.

La cirugía suele ser el último recurso ante la enfermedad de Crohn, pero en ocasiones se hace necesaria.

La cirugía suele ser el último recurso ante la enfermedad de Crohn, pero en ocasiones se hace necesaria.

Otras veces se trata de una operación programada con antelación, a la que es necesario recurrir porque otros tratamientos médicos no han hecho efecto, o porque hay una obstrucción intestinal o fístulas. Aún así, la cirugía siempre es el último recurso.

Se calcula que cerca del 80% de los pacientes pueden necesitar una cirugía cuando han pasado unos 10 años desde que tienen la enfermedad. Las técnicas más frecuentes que se utilizan en esta cirugía son:

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  • Proctolectomía: consiste en retirar el recto y el colon o parte de él. Normalmente incluye una ileostomía.
  • Resección intestinal: se extirpa la parte afectada del intestino, y se unen las partes sanas.
  • Ileostomía: es una intervención durante la cual se crea una pequeña abertura (llamada estoma) para que las heces tengan por donde salir del cuerpo. Este orificio se realiza en el estómago, a la altura de la cintura aproximadamente, hacia donde se redirige el extremo del intestino delgado. Se hace cuando no es posible volver a unir los extremos sanos del intestino.

Hábitos saludables para el paciente de Crohn

Aunque la enfermedad de Crohn sea una dolencia crónica para la que no existe cura definitiva, las personas que la padecen pueden llevar una vida diaria normal. Eso sí, para controlar su patología será necesario cambiar algunos hábitos. Habrá que procurar por todos los medios que el estrés y la ansiedad dejen de ser un problema añadido, puesto que son dos de los factores que, junto con la alimentación, más influyen negativamente sobre los trastornos intestinales.

Por ello, es conveniente aprender a manejar las situaciones estresantes y rebajar la tensión emocional; el estado mental y psicológico de la persona es bastante importante para controlar los brotes y para asegurar la eficacia del tratamiento.

Pero más importante que esto es dejar de fumar (si se es fumador), pues la rapidez con la que avanza y empeora la enfermedad, así como los nuevos brotes, están claramente relacionados con el tabaco.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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