Dieta de la Piña


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Publicado en Nutrición

Una dieta exprés: la Dieta de la piña

Enmarcada dentro de las denominadas dietas exprés, es decir aquéllas que prometen perder una cantidad alentadora de peso corporal en un tiempo récord, la Dieta de la piña responde a una de las necesidades que caracterizan nuestra sociedad de consumo y del aparentar: parecer delgada de un día para otro. Ya sea por la aproximación de una celebración, la llegada tardía a la operación bikini o por lucir sin esos kilitos que nos sobran en reuniones de negocios o eventos de especial interés, todos hemos pensado alguna vez cuál sería la fórmula exacta para perder esa masa corporal. Tal es nuestra fascinación por entrar en un vestido determinado que dejamos atrás cualquier tipo de recomendación médica y ponemos todo nuestro hincapié en recuperar la figura de una forma inminente, sin esfuerzos, de la manera más fácil y rápida posible.

Aunque no estén aprobadas por un consentimiento médico especializado en nutrición, nos sometemos a este tipo de dietas con la esperanza de dejar a un lado esos kilos aumentados a razón de los excesos a sabiendas de que en ningún modo se trata de un sistema saludable para hacerlo. Y es que, en este sentido, la dieta de la piña hará que pierda en torno a unos cinco kilos en tan sólo tres días, gracias a los innumerables beneficios y propiedades de la piña.

Su sistema para conseguir adelgazar consiste en el consumo de un único alimento, la piña, una fruta diurética que nos facilita rápidos resultados, ya que nos ayuda a desinflarnos aunque sólo durante el tiempo que dure la dieta, aunque por otro lado pueda conllevar consecuencias negativas. Similar a la de la manzana, su característica diurética actuará de forma que se impida la retención de líquidos pero una vez que volvamos a nuestros hábitos alimenticios éstos volverán a acumularse de forma natural.

Según reconoce la dietista zaragozana Sara Garcés, con esta dieta (en la que se consumen a lo sumo unas mil calorías al día) “se les otorgan propiedades que no les corresponden porque se está haciendo una especie de ayuno, perdiendo masa muscular y peso que se recupera al poco tiempo”. En este sentido, la dietista insiste en la necesidad de enseñar a las personas a comer sano en vez de recurrir a dietas relámpago que pongan en riesgo su salud.

Pese a esto, el consumo de piña nos aporta propiedades antioxidantes, saciantes y digestivas por lo que es el alimento ideal a la hora de eliminar toxinas y desechos de nuestro cuerpo. Además es una manera rápida y sencilla de reducir nuestro peso al tiempo que reduce la inflamación abdominal y la grasa. Es más, las propiedades de esta fruta hacen limpieza de páncreas, hígado y riñones.

Asimismo, aunque el consumo de esta fruta tenga grandes ventajas como puede ser el aporte de vitaminas el hecho de limitar nuestra dieta a la ingesta de piña nos llevará a una carencia de nutrientes, proteínas y minerales. Es por ellos que se recomienda en la medida de lo posible no realizar esta dieta y en el caso de que se llevase a cabo hacerlo en contadas ocasiones.

Funcionamiento de la Dieta de la piña

Esta dieta exprés tendrá como máximo una duración de tres días en los que se deberán realizar las cinco comidas rutinarias combinando el consumo de piña con pollo, al menos dos litros de agua y evitar la práctica de ejercicio ya que se están reduciendo al mínimo la ingesta de calorías y el organismo se podría resentir dando lugar a mareos. De esta forma y a modo de ejemplo, éste sería el esquema a seguir durante estas jornadas:

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  • Desayuno. Dos rodajas de piña natural y media tostada de pan integral
  • Media mañana. Un zumo de piña casero
  • Comida. 200 gramos de pechuga de pollo a la que se pueden aplicar condimentos a gusto del consumidor y dos o tres rodajas de piña natural
  • Merienda. Un yogur desnatado de piña
  • Cena. Crema de verduras de zanahorias o puerros o espárragos y ensalada de lechuga, piña y dados de pollo. De postre dos o tres rodajas de piña

Si por cualquier motivo no fuésemos fan del pollo lo podríamos sustituir por atún. Fuente incalculable de proteínas y ácidos grasos omega 3, el atún es otra de las variables de la dieta de la piña. Con este alimento se podría recurrir al siguiente menú:

  • Desayuno. Té verde o café, dos rodadas de piña natural, una tostada de pan integral 
  • Media mañana. Una taza de té verde
  • Comida. Una lata de atún natural, dos rodajas de piña y una taza de arroz integral
  • Merienda. Un vaso de zumo de piña casero y un yogur de piña desnatado
  • Cena. Una lata de atún natural o una rodaja de atún a la plancha, una ensalada de verduras y dos rodajas de piña natural

Ambas variantes de la dieta de la piña constan de cinco comidas cuyas ingestas son indispensables, así como el consumo de otros alimentos no incluidos en estos menús o el picoteo entre horas. De hecho, en este último caso se recomienda optar por una taza de té verde para acudir a la sensación saciante.

Ya que se trata de una dieta exprés y su duración es limitada se deben de llevar a cabo ciertos cuidados para intentar mantener el peso reducido y prevenir el efecto rebote. Para ello resulta tan sencillo como incorporar hábitos de vida saludables, una alimentación sana complementada con la continua práctica de ejercicio y la ingesta de al menos dos litros de agua al día.

Pudiendo llegar a eliminar de entre dos a tres kilos en tres días es recomendable solicitar la opinión de un experto antes de poner en marcha esta dieta. Asimismo, no estaría de más acudir al especialista antes y después de la realización de esta dieta para la comprobación de los resultados y el estado de salud de la persona que ha realizado dicha dieta. Cabe destacar que el peso ideal de todas y cada una de las personas varía según sus características personales.

Consejos nutricionales

Alimentarnos es esencial para que nuestro organismo funcione. Pero para que este funcionamiento se realice de forma correcta no sólo se trata de ingerir alimentos o mantener un peso adecuado. La ingesta de determinados productos va a satisfacer además de nuestra hambre nuestras necesidades nutricionales. Puede ser que no seamos conscientes de estos requisitos, pero nutrirse adecuadamente es igual de importante para estar saludables que alimentarse. Así, a la hora de llenar nuestro carritos de la compra lo más recomendable es que intentemos elegir alimentos saludables, es decir aquellos ricos en nutrientes. Un producto que nos ofrezca una determinada cantidad de minerales y vitaminas y que contenga límites reducidos de calorías será una buena opción.

La importancia de una completa nutrición radica en el bienestar de la persona. Y es que mediante el consumo de alimentos que nos faciliten las cantidades adecuadas diarios de micronutrientes tendremos más vitalidad, más energía, nos sentiremos mejor física y mentalmente, al tiempo que estaremos previendo o tratando diversas enfermedades. Para conseguir este objetivo no tenemos que elegir fórmulas mágicas, resulta tan sencillo como cambiar nuestras rutinas y elegir hábitos de vida mucho más saludables. Nuestros aliados son las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas, lácteos, carnes magras y el pescado. Alimentos ricos tanto en propiedades como en combinaciones con los que podemos preparar deliciosos menús que al tiempo que agradan a nuestro paladar también agradan a nuestro cuerpo. En este sentido, también debemos tener en cuenta que el hecho de llevar a cabo dietas poco saludables puede contribuir con efectos negativos para nuestro organismo, es decir, de esta forma podemos favorecer la aparición de la obesidad, enfermedades circulatorias o cardíacas.

Para hacernos buena idea, nuestra organismo requiere el consumo de alrededor de medio centenar de micronutrientes al día y, la mejor manera de proporcionárselo es mediante la ingesta de una gran variedad de productos. Claro está que no disponemos de un alimento que almacene todos estos elementos indispensables, si bien podemos encontrar complementos alimenticios que lo suplan. Lo recomendado para cambiar nuestra nutrición y hacerla girar hacia hábitos más saludables es recurrir al gran conjunto de alimentos frescos que encontramos a nuestro alrededor.

Y para poner el broche de oro saludable no podemos dejar de incorporar el ejercicio a nuestras vidas. Da igual la edad que tengamos, es más intentemos que nuestros años no nos sirvan como excusa ya sólo nos estaremos realizando un flaco favor. El ejercicio se puede adaptar a cada una de las circunstancias, etapas y características de cada persona, lo importante es practicarlo con la frecuencia de unas dos o tres veces en semana.

Elegir frutas y verduras

Son los alimentos que predominan por excelencia en todas y cada una de las dietas valoradas tanto para mantener nuestro peso como para reducirlo. Nos aseguran ese equilibrio indispensable a la hora de compensar calorías y aporte de nutrientes. Son fuentes de vitaminas, minerales y fibra y necesitamos degustarlas unas cinco veces al día. Pero estos nos son todos los beneficios. Las frutas y las verduras nos ayudan a controlar la sensación de hambre entre horas al tiempo que nos ayudan a disminuir nuestro peso de forma saludable.

Parece contradictorio que sean tan ricas en micronutrientes si tenemos en cuenta su bajo aporte calórico. Además, estos frescos productos son capaces de mantenernos nutridos e hidratados, ya que contienen altos niveles de agua. El hecho de consumirlas en diferentes momentos del día nos da la oportunidad de ampliar nuestra gama de sabores y de ampliar nuestra ingesta de nutrientes. Ninguna de ellas tiene la misma composición de micronutrientes por lo que cuanta mayor sea la diversidad que pongamos encima de la mesa, mayores beneficios para nuestra salud. Sus ventajas, innumerables: facilitan el trabajo del aparato digestivo, reducen el colesterol, tienen efectos antioxidantes y antiinflamatorios, ayuda a absorber otros nutrientes, reducen el apetito.

Así que, si nuestro objetivo es adelgazar, lo recomendable es echar mano a estos alimentos para llegar conseguir un camino exitoso. Aunque esto no significa que tengamos que basar nuestra dieta únicamente en frutas y verduras. No es cuestión ni de realizar grandes sacrificios ni de eliminar o prohibir ciertos alimentos, todo es cuestión de equilibrio. Equilibrio a la hora de alimentarse para nutrirnos y equilibrio a la hora de hacer deporte para mantenernos sanos. Si bien, debemos mantener a raya ciertos alimentos que sean ricos en grasas y  azúcares, también debemos cuidar la forma de cocinarlos. No nos aportan las mismas calorías el pescado frito, que el hecho al horno, al vapor o a la plancha.



Y en este sentido, el pescado es una de las mejores opciones para alimentarnos y nutrirnos. Se recomienda incluir en nuestra dieta mayores porciones de pescado a la semana que de carne por la cantidad de propiedades beneficiosas para la salud. Independientemente que se consuma el pescado blanco o el azul, nos va a aportar grandes ventajas. Previenen y tratan enfermedades, sobre todo aquellas relacionadas con el sistema circulatorio  el cerebro. Fuente de omega 3, calcio, yodo y vitaminas del grupo B, componentes indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro principal órgano motor: el corazón. Cumplin similares funciones otro tipo de alimentos que siempre conviene apuntar ya que son muy recomendados en este aspecto. Entre ellos, las nueces, legumbres, aceite de oliva o verduras de hojas verde.

Para completar nuestro diseño de una dieta saludable también es requisito el hecho de mantenernos bien hidratados. Unos dos vasos de agua con cada comida pueden ser suficientes para conseguir tal objetivo, aunque también va a depender de las características y actividad de cada persona. Los zumos de frutas y verduras son aliados en este sentido. Es decir, si tenemos que realizar un total de cinco comidas al día, podemos optar por un buen desayuno rico en nutrientes mediante el consumo de lácteos, frutas, cereales integrales; incorporar un zumo de frutas frescas a media mañana; seguir con almuerzo comprendido por dos platos, uno de ellos destacado por el aporte de verduras; una merienda en la que consumamos un batido de verduras; y una cena ligera, también protagonizada por las frutas y verduras. De esta forma, además de mantenernos hidratados, conseguimos un equilibrio en nuestro cuerpo que se manifiesta físicamente en el peso de nuestro cuerpo. Un equilibrio que también debe mantenerse en las cantidades que disponemos en cada porción; si bien es indispensable no saltarse en la medida de lo posible el desayuno en el que además se incluirán buenas cantidades, dichas porciones deben ir reduciéndose conforme se acerca la tarde-noche y con ella el cese de la actividad de nuestro cuerpo hasta el dia siguiente.

Cantidades adecuadas de sal y azúcar

Las desventajas de un excesivo consumo tanto de sal como de azúcar parecen claras. El azúcar en grandes cantidades favorece la obesidad y debilita los órganos; por su parte la sal, es capaz de producirnos la temida retención de líquidos o hipèrtensión.

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Muy al contrario de sus inconvenientes, ya que pueden suponer graves problemas para la salud, también son indispensables para el funcionamiento de nuestro organismo. Si bien del azúcar obtenemos la gran parte de la energía con la que funcionamos cada día, la sal es capaz de proteger nuestro sistema inmunitario. Pero como todo, siempre en los límites adecuados.

Pirámide de alimentos

La pirámide de alimentos no es más que una base en la que se sustentan los pilares de una sana y equilibrada alimentación. Se divide en diferentes estadios que, de mayor a menor, se van delimitando las porciones a consumir al día. Es buen ejemplo para estructurar nuestra dieta, aunque no contempla el consumo de alimentos “light”. Atención a este tipo de productos que aunque prometen reducir el número de calorías que podemos encontrar en los originales, estos sustitutos no en todos los casos nos bajan los niveles calóricos. El equilibrio de la pirámide alimenticia se basa en los siguientes estadios:

  • Base. Grupo Pan, cereal, arroz y pasta. De seis a once raciones al día
  • Primer estadio. Grupo Verduras (de tres a cinco porciones) y Grupo Frutas (de dos a cuatro porciones)
  • Segundo estadio. Grupo Lácteos (de dos a tres porciones) y Grupo Carne, Pescado y Frutos secos (dos a tres porciones)
  • En el último estadio se recomienda un consumo moderado de alimentos con exceso de grasas como aceites saturados o poliinsaturados, bollería, patatas fritas, pastas rellenas o al huevo, carnes grasas, fiambres, embutidos, vísceras o lácteos enteros

La pirámide de alimentos no especifica si el consumo de lácteos se debe hacer entero o desnatado. si bien la principal diferencia entre ambos es su contenido en grasa, también es cierto que esta característica está recomendada para diferentes etapas de la vida. En las dietas de adelgazamiento se recomienda optar por los desnatados. Aunque en este tipo de regímenes, el peso a perder va a depender del índice de grasa corporal de la persona en cuestión. Un porcentaje que oscila entre el 25 y el 30% en las mujeres, y entre el 15 y el 20% para los hombres.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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