Dieta alcalina


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Publicado en Nutrición

Promete facilitar la pérdida de peso, al tiempo que desintoxica el cuerpo y que incluso puede llegar a prevenir el cáncer. Forma parte de las denominadas “dietas milagros” y supone un recurso fácil para aquellas personas que ante, por ejemplo, la llegada de un acontecimiento especial necesitan deshacerse de esos kilillos de más. Aunque tampoco hace falta irse más allá de un evento, ya que a la vuelta de la esquina tenemos la operación bikini. La dieta alcalina trata de disminuir el peso corporal al consumir únicamente alimentos alcalinos que aumenten el pH del organismo.

Contando con el hecho de que ponerse a dieta no es algo agradable para nadie, debemos aplicar en nuestro día a día ritmos alimenticios saludables que se traduzca en un estilo de vida. La dieta alcalina es casi o completamente vegetariana ya que prioriza el consumo de frutas, verduras, granos y semillas. 

Este tipo de dieta establece las proporciones que debemos ingerir de estos alimentos para conseguir el objetivo deseado. En este aspecto, recomienda el consumo de alrededor de un 75% de productos alcalinos y el resto, un 25%, ácidos. Su principal objetivo basa su eficacia en la creencia de que mantener el pH del cuerpo dentro de los niveles normales facilitará el mantenimiento de un equilibrio y conseguirá alcalinizar la sangre y fluidos corporales.

Los beneficios de esta dieta son múltiples. Tales como la prevención de la enfermedad de cataratas y otros problemas oculares al consumir la luteína que nos ofrece verduras como las espinacas y las calabazas. Asimismo, conseguimos mantener a raya el colesterol, la hipertensión, al tiempo que eliminamos la grasa del cuerpo. 

En el marco de los alimentos alcalinos encontramos la siguiente lista:

  • Fruta, excepto ciruela y arándanos
  • Verduras
  • Semillas
  • Frutos secos
  • Lentejas
  • Quinoa
  • Tofu
  • Miel
  • Aceite de oliva
  • Agua

En el marco de alimentos ácidos por el contrario, podemos distinguir entre los siguientes:

  • Carnes
  • Lácteos
  • Cereales refinados
  • Huevos
  • Azúcar
  • Alcohol
  • Bebidas gaseosas

Al respecto de las incredulidades y la eficacia de este tipo de dietas, podemos resaltar determinadas ventajas de poner en práctica la dieta alcalina a la hora de comer, ya que su aporte de nutrientes repercutirá en un estado vital de gran energía en el que nos sentiremos llenos de vitalidad. Esto tiene sentido ya que mediante la ingesta de los alimentos recomendados en el régimen alcalino facilita el trabajo que tiene que realizar el organismo por lo que se traduce en un menor gasto de energía. Y en lo que a pérdida de peso se refiere, se sostiene en el hecho de que los productos que se consumen son bajos en calorías y ricos en fibras.

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Asimismo, se establece otro tipo de elementos a tener en cuenta a la hora de poner en marcha la dieta alcalina. En este sentido, se trata de mantener los ritmos biológicos, es decir, facilitar la asimilación de nutrientes del organismo. Para ello, se recomienda seguir algunas pautas como respetar el intervalo de tiempo que va entre las 14.00 a 22.00 horas para consumir alimentos; no acostarse justo el momento después de cenar; desayunar al menos una hora después de despertar; e hidratarse con al menos la ingesta de dos litros de agua al día. Además:

  • Respetar la tabla de alimentos alcalinos y ácidos una vez procesados
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras al día
  • El proceso de asimilación de nutrientes se realiza entre las 22.00 y las 06.00 horas
  • Nuestro organismo suele eliminar los desechos entre las 06.00 y las 14.00 horas por lo que no se recomienda el consumo de alimentos de difícil digestión en este intervalo

Pautas establecidas y entendidas, os proponemos un ejemplo de los que podríamos contener al día un menú que contenga las características de la dieta alcalina.

  • Al levantarse. Un vaso de agua con el zumo de medio limón
  • Desayuno. Té verde edulcorado con stevia o miel o tostada de pan integral con aceite de oliva o mantequilla o fruta de temporada
  • Media mañana. Ensalada de frutas
  • Almuerzo. Un plato de ensalada verde en la que se incluye lechuga, acelgas, repollo crudo, cebolla, cebolleta, apio y champiñón y lentejas con verduras o garbanzos con judías verdes y calabaza o filete de carne o pescado 
  • Merienda. Un vaso de batido de soja con fresas o cinco almendras, nueces o castañas
  • Cena. Patatas asadas con verduras o crema o sopa de verduras y ensalada de arroz salvaje

Clasificada en el marco de dietas rápidas o dietas milagro es importante entender que no se trata de perder peso a toda costa por lo que antes de someterse a cualquier tipo de régimen se recomienda la realización de un control médico que nos guíe sobre las alternativas para conseguir nuestras metas. Una dieta hipocalórica basada en el consumo de frutas y verduras nos hará adelgazar pero lo importante es encontrar un sistema alimenticio con el que nos sintamos cómodos y consigamos ante todo favorecer nuestra salud facilitando el aporte de nutrientes necesarios.



Es recomendable adelgazar de una forma lógica, es decir, respetando los ritmos de nuestro cuerpo y mediante métodos que nos aseguren el mantenimiento del peso perdido y eviten el popular efecto rebote. Dar más peso al consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales en nuestra dieta podría ser el camino de unos consistentes hábitos alimenticios saludables, intentando a su vez dejar a un lado el exceso de proteínas o azúcares.

Antes de someternos a cualquier tipo de régimen alimenticio es preciso acudir a un nutricionista que valorará qué tipo de hábitos tenemos a la hora de sentarnos en la mesa. En cualquier medida, una mera observación de nuestras pautas al comer puede darnos ideas para corregir el número de calorías que consumimos al día, es decir, por ejemplo podemos ser personas que no evitamos el hecho de picar entre horas o tenemos predilección por los dulces por lo que aumentamos su consumo más de los niveles recomendados. A simple vista, esta revisión y su corrección puede hacer que se pierda peso de forma adecuada sin necesidad de ponerse a dieta. 

Consejos nutricionales

Parece que la fórmula la tenemos en nuestras manos. Afrontaremos la vida con cuerpo y mente sanos mediante la aplicación de una equilibrada y variada alimentación y unos hábitos de ejercicios saludables. Les ofrecemos ciertos consejos nutricionales que le ayudarán a potenciar su vitalidad.

  • Variedad de alimentos. Cuanto mayor sea la variedad mayores serán los nutrientes
  • Consumo obligado del desayuno. No sólo no adelgazará saltándose esta comida sino que su cuerpo estará sobrecargado y apenas sin energía durante el resto de la jornada
  • Repartir las comidas en cinco espacios, es decir, desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena
  • Consumir alrededor de dos litros de agua al día
  • Ingerir con poca frecuencia carnes ricas en grasas o bolllería
  • Incrementar el número de piezas de frutas y verduras al día
  • A la hora de cocinar intentemos evitar los fritos o rebozados
  • Intentar comer bajo un clima relajado y masticando bien los productos
  • Para matar al gusanillo optar mejor por una pieza de fruta antes que por otro tipo de aperitivos
  • Muévase. Activar al cuerpo de forma habitual mediante la práctica de ejercicio

Para el correcto funcionamiento de nuestro organismo es necesario el consumo de cerca de medio centenar de nutrientes como magnesio, potasio, calcio, vitaminas del grupo A, C y E y fibra. Estos micronutrientes los encontramos repartidos en diferentes alimentos pero en su gran mayoría están presentes en frutas, verduras, carnes, pescado y lácteos. Y para seguir una dieta saludable es necesario encontrar un equilibrio en la ingesta de estos alimentos para evitar enfermedades como la obesidad, diabetes o hipertensión.

Aumentar la marcha a la hora de caminar, coger con más frecuencia la bicicleta o incluso aumentar el ritmo y animarnos a correr. El ejercicio practicado de forma rutinaria no debe faltar en nuestro día, ya que se considera elemento indispensable en la práctica de unos hábitos de vida saludables.Movimiento para todas las edades y adecuado a las características de las personas mediante un ritmo más suave o más intenso.

Apostando por las frutas y verduras

Son alimentos esenciales para nuestro organismo ya que nos aportan las vitaminas, minerales y fibra necesarios para un buen funcionamiento del cuerpo. Además, las frutas y verduras son capaces de reducir las toxinas, nos facilitan la tarea de estar hidratados y actúan como nuestros aliados en la prevención del cáncer, diabetes, obesidad o colesterol.

Su dulce sabor es capaz de convertir el desayuno en un momento más placentero para los sentidos. Zumo de frutas naturales, plátano a rodajas o un buen puñado de cerezas. Debemos consumirlas a lo largo del día hasta conseguir la ingesta de un total de cinco piezas al día. Y cada una de ellas contienen una combinación distintas de micronutrientes por lo que a mayor diversidad mejor salud tendremos.

Nada mejor para comer si queremos mantener a raya esos kilos de más que hemos ido acumuland casi sin darnos cuenta. Con hecho de llevarnos a la boca unas dos o tres piezas de fruta al día podemos llegar a conseguir esa temida sensación de hambre entre comidas que es la que realmente incide en nuestro aumento de peso. Y es que uno de sus micronutrientes, la fibra, es la responsable de facilitar el proceso digestivo y de reducir el colesterol. Además, conseguir el aporte de esa gran variedad de nutrientes que nos faltan para funcionar no se quedará tan sólo en un intento, ya que al tiempo que reducimos calorías nos aseguramos una buena nutrición. Si además de este incremento en el consumo de frutas y verduras aplicamos a nuestra rutina algo de ejercicio estaremos en el buen camino de unos hábitos de vida saludables.

Si bien una ración de carne o pescado cocinada a la plancha resulta una delicia al paladar también lo es para nuestro organismo. La forma en la que cocinamos los alimentos va a influir también en su aporte calórico, ni que decir tiene que si lo hacemos fritos o rebozados conseguimos un inútil aumento de calorías. Hacerlo de una forma más ligera, al vapor, al horno, recompensará a nuestro organismo ya que podremos acompañar al plato principal de, por ejemplo, una ensalada de verduras, lo que se traduce en un incremento de micronutrientes y una bajada de calorías. En resumen, una forma ideal de mantenernos sanos y en nuestro peso perfecto.

Las cantidades que servimos en cada ración también va a influir en nuestro objetivo de nutrirnos a diario. A mayor cantidad de un mismo alimento menor cantidad de nutrientes. Debemos intentar conseguir un modelo alimenticio equilibrado a lo largo de las cinco comidas que se recomiendan hacer al día. Cinco sí, un número de platos que más allá de aumentar nuestro peso corporal va a contribuir a reducirlo. En este sentido, uno de los pasos fundamentales para iniciar el día asegurándonos el correcto funcionamiento de nuestro organismo es un sano y equilibrado desayuno. Introduce cereales integrales, lácteos o fruta pero esta comida debe contener un gran número de nutrientes y, de ninguna manera, saltársela. Los lácteos y las frutas también pueden formar parte de la parada que hacemos a media mañana y en la merienda. Y, por último, tanto a la hora de comer como a la de cenar debemos salvaguardar el citado equilibrio, es decir, si almorzamos una pieza de carne mejor cenar pescado y, siempre, acompañadas tanto de frutas como de verduras. 

Los pasos que estamos dando hacia un correcto sistema alimenticio alternado con la práctica rutinaria de ejercicio no estarían completos si no nos mantenemos hidratados. Un punto fundamental es la ingesta de unos dos litros de agua al día e incluso más dependiendo de las características y actividad de la persona.

Nutrientes del pescado, lácteos y productos light

Son realmente bajos en contenido calórico pero aportan innumerables nutrientes y beneficios para nuestro organismo así como para el tratamiento de determinadas enfermedades. El pescado, azul y blanco, es fuente de omega 3, calcio, yodo y vitaminas, y contiene ácidos grasos poliinsaturados capaces de prevenir y tratar patologías cardiovasculares y cerebrovasculares.Aunque para asegurar el correcto funcionamiento de nuestro corazón no se encuentra solo. Le acompañan diferentes productos ricos en aquellos nutrientes cardiosaludables que, además de reducir el colesterol también disponen de efectos antiinflamatorios. Los encontramos en las nueces, verduras de hoja verde, la cúrcuma, legumbres o aceite de oliva.

Si nos surgen dudas a la hora de incorporar lácteos desnatados o enteros a nuestra dieta debemos tener en cuenta su gran riqueza en proteínas, vitaminas y minerales, convirtiéndose así en alimentos indispensables con independencia de la edad o etapa de la persona. La principal diferencia entre unos y otros es la grasa indispensable para algunos e innecesaria para otros. De hecho, no existen estudios determinantes que relacionen el aumento de peso con el consumo de lácteos enteros, aunque en los régimenes para perder peso corporal no estén recomendados. Sin embargo, este tipo de grasa procedente de los alimentos lácteos está recomendada y de hecho es necesaria en algunas edades. Ejemplo de ello, son los niños en etapa de crecimiento que requieren de sus calorías y nutrientes o las embarazadas.

Si bien tanto el pescado como los productos lácteos están relacionados por su capacidad de aportar nutrientes a nuestro organismo, el caso de los alimentos comúnmente conocidos como “light” no es precisamente éste. Este tipo de productos empleados en dietas de adelgazamiento no nos asegura el éxito en nuestro objetivo ya que en la mayoría de los alimentos no son sin azúcar o sin grasas.

Condimentando las comidas

El consumo de sal no debe faltar para el correcto funcionamiento del organismo. Una ingesta moderada de este mineral, dentro de los límites establecidos nos ofrece los siguientes beneficios:

  • Mantiene hidratado nuestro cuerpo
  • Regula los fluidos del organismo
  • Transmite impulsos al cerebro
  • Sirve de relajante natural muscular

Por el contrario, si nos pasamos de estos límites conseguiremos una acumulación de líquidos o alterar la presión arterial de nuestro cuerpo.

Por su parte el azúcar nos ofrece muchas ventajas:

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  • Principal potenciador y aporte de energía
  • Propicia el saludable desarrollo a nivel físico y mental

Aunque, también, si consumimos más azúcar de la establecida podemos derivar en enfermedades como la obesidad o problemas dentales.

Analizando la pirámide de alimentos

La conocemos por su rigurosidad y equilibrio a la hora de servirnos como ejemplo para elaborar un nutritivo sistema alimenticio. Nos referimos a la pirámide de alimentos, una estructura que ha servido como base de diferentes dietas entre ellas la mediterránea.

  • Base. Grupo Pan, cereal, arroz y pasta. De seis a once raciones al día
  • Primer estadio. Grupo Verduras (de tres a cinco porciones) y Grupo Frutas (de dos a cuatro porciones)
  • Segundo estadio. Grupo Lácteos (de dos a tres porciones) y Grupo Carne, Pescado y Frutos secos (dos a tres porciones)
  • En el último estadio se recomienda un consumo moderado de alimentos con exceso de grasas como aceites saturados o poliinsaturados, bollería, patatas fritas, pastas rellenas o al huevo, carnes grasas, fiambres, embutidos, vísceras o lácteos enteros

Si bien este sistema favorece el correcto aporte de nutrientes así como el mantenimiento de nuestro peso, a la hora de adelgazar existen más factores que interfieren. Entre ellos, el índice de grasa corporal, es decir, la cantidad de grasa que contiene el cuerpo que se calcula mediante una fórmula específica.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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