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¿Cuándo debe hacerse una ortodoncia?


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Publicado en Ortodoncia

¿Cuándo debe hacerse una ortodoncia? Esta es probablemente una de las preguntas que con mayor frecuencia se escucha en las consultas de los ortodoncistas, entre aquellos padres que perciben en sus hijos una posición incorrecta de los dientes y, también, entre aquellos adultos que desean solucionar un problema de malposición dental, no corregido durante la infancia. Tradicionalmente se ha pensado que la ortodoncia únicamente podía hacerse en niños y que cuánto antes, mejor. De hecho, la mayoría de los pacientes que reciben un tratamiento de ortodoncia lo hacen entre los 6 y los 14 años.

Sin embargo, en los últimos años entre los especialistas se ha extendido la opinión de que está indicada de forma estricta una edad para realizar una ortodoncia, sino que dependerá de la situación de cada persona y de la técnica de ortodoncia a aplicar.

Edad mínima para una ortodoncia

Es a lo largo de la niñez y, después, durante la adolescencia cuando la dentadura va cogiendo forma. Es decir, cuando se produce la salida de los dientes y molares definitivos, y cuando la mandíbula va creciendo. Esta es la razón por la que la ortodoncia infantil es más eficaz que aquella que se realiza cuando la persona es ya adulta.

Una de las dudas más comunes entre la población se refiere al momento idóneo para hacerse una ortodoncia.

Una de las dudas más comunes entre la población se refiere al momento idóneo para hacerse una ortodoncia.

Aunque no hay una edad mínima para un tratamiento de ortodoncia, para prevenir, generalmente se recomienda llevar a los niños a una revisión anual al dentista desde los 6 años aproximadamente. A esta edad los incisivos inferiores y superiores están emergiendo o son ya los definitivos, puesto que un posible defecto en la dentadura sería ya visible desde una edad temprana.

Por tanto, una visita a tiempo al ortodoncista es fundamental para hacer un diagnóstico precoz y plantear la opción más acertada. A estas edades, por ejemplo, suele ocurrir que los dientes definitivos salgan de un tamaño más pequeño que los dientes de leche, dejando un espacio entre las piezas, o que salgan en una posición más atrasada en el cielo de la boca. La ortodoncia en este momento puede ser más sencilla y resolutiva.

En definitiva, un niño debe utilizar un aparato de ortodoncia para evitar que los dientes que están saliendo crezcan en la posición correcta, sin causar malformaciones en la mandíbula, o para enderezar una dentadura ya desarrollada previamente. Así, se podría dar una pronta solución a un posible problema de malposición o maloclusión de dientes, intentando que los permanentes salgan bien, tanto de tamaño como de colocación.

De esta manera, como ya se ha señalado, la mayoría de los pacientes recibe el tratamiento de ortodoncia entre los 6 y los 14 años. El objetivo de estos tratamientos es prevenir o corregir alteraciones en el crecimiento óseo de la mandíbula. Además, se podría hacer de forma más sencilla que si el problema avanza con la edad, y se necesita de una ortodoncia más compleja o una futura cirugía ortognática. 

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Pero en este tiempo se pueden diferenciar varias etapas, en las que el tratamiento empleado por el ortodoncista puede variar:

El ortodoncista indicará cuándo debe hacerse una ortodoncia.

  • De 6 a 9 años: Se suele recurrir a un tratamiento interceptivo que se lleva a cabo cuando se está produciendo de forma más activa la sustitución de los dientes de leche por los permanentes. Con esto, se intenta que estos últimos salgan en la posición adecuada. En dichos casos la edad sí es un factor importante, ya que debe emplearse durante el crecimiento de los maxilares. 
  • De 11 a 14: A estas edades se utilizará ya lo que se conoce como tratamiento correctivo, es decir, el que tiene como finalidad corregir la posición de los dientes ya definitivos.

No obstante, no hay que descartar la opción de llevar al niño al odontopediatra a partir de los 3 años, para que este especialista vigile la fase de crecimiento de los dientes y de formación del hueso maxilar para, si fuese necesario, derivar al niño a la consulta de un ortodoncista que examine el caso y confirme que se necesita emplear algún tratamiento precoz.

Edad máxima para una ortodoncia

Hasta no hace mucho tiempo se decía que los problemas en la dentadura no podían corregirse más allá de la adolescencia. Sin embargo, en los últimos años cada vez son más las personas adultas que se realizan un tratamiento de ortodoncia para tener una sonrisa más bonita y agradable. La ortodoncia en adultos está especialmente indicada para aquellos casos en los que la dentadura presenta un deterioro alto, como consecuencia de una mala posición dental prolongada en el tiempo.

Muchas veces, lo que motiva a un adulto a someterse a una ortodoncia es la estética, sin embargo, hay que subrayar que en ocasiones este tratamiento se hace necesario cuando la dentadura presenta un grado de deterioro alto, como consecuencia de una mala posición dental prolongada en el tiempo.

En el caso de los niños se recomienda llevarlos al dentista a partir de los 6 años aproximadamente.

En el caso de los niños se recomienda llevarlos al dentista a partir de los 6 años aproximadamente.

La ortodoncia en los adultos no solamente va a mejorar la sonrisa y la estética dental, algo que rejuvenece a la persona, sino que también acarreará beneficios importantes a la hora de masticar o limpiarse los dientes, entre otras tareas rutinarias.

Es cierto que el tratamiento para corregir los dientes en los adultos será más complejo que en los niños, básicamente porque el punto de partida es diferente: los huesos ya no crecen, puede faltar algún diente, implantes, etc. Pero esto no quiere decir que no se pueda lograr el resultado esperado, para lo que en ocasiones puede que sea necesaria la participación de varios especialistas dentro de la Odontología, para abordar el problema desde una perspectiva global.

En este punto, cabe explicar que cada vez aparatos correctores más modernos que ofrecen buenos resultados en el caso de adultos con problemas dentales, y que, además, son casi imperceptibles a la vista.

Tipos de aparatos de ortodoncia

Se señalarán a continuación los aparatos de ortodoncia más utilizados. Los aparatos funcionales, removibles, fijos, extraorales y retenedores tras la ortodoncia, junto con los de ortodoncia metálica, estética o de zafiro, invisible y ortodoncia lingual, son los más habituales.

Unos y otros están indicados para problemas dentales concretos, siendo la edad del paciente también un criterio a la hora de decantarse por uno o por otro. Lo ideal es acudir a la consulta de un buen ortodoncista para que este pueda estudiar los defectos de la dentadura -con radiografías especiales, fotografías de la cara, copias en yeso de la dentadura…- para identificar dónde está el problema y recomendar un tratamiento personalizado.

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Aparatos dentales en niños

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Los adultos suelen retrasar más el momento de realizarse una ortodoncia.

En primer lugar, en el caso de los aparatos para niños, la técnica de ortodoncia a emplear dependerá de la edad del menor.



  • Aparatos removibles: A los 6 años normalmente se utilizan aparatos de quitar y poner, fabricados con materiales acrílicos que se fijan a los molares mediante unos pequeños enganches. De esta forma se pueden enmendar ciertos problemas como la mordida cruzada. El riesgo de esta técnica tal vez sea que el niño puede quitarse el aparato, no llegando al mínimo de 4 a 6 horas durante el día -además de toda la noche- que debe llevarlo puesto para que el efecto sea el adecuado. Será imprescindible la colaboración de los padres durante el tratamiento, para vigilar que se siguen al pie de la letra las indicaciones del dentista.
  • Aparatos fijos: Estos, también conocidos como brackets, se emplean a una edad más avanzada, usualmente a partir de los 11 años, cuando la dentadura se ha renovado por completo y todos los dientes son los definitivos. Consisten en pequeños soportes pegados a los dientes y unidos por unos alambres especiales con los que se ejerce la presión querida sobre la dentadura. Su objetivo es controlar el desplazamiento de las piezas dentales hasta lograr una oclusión perfecta. El material del que estén hechos los brackets  que se usen -metálicos, de zafiro, de cerámica, etc.- es fundamentalmente cuestión de estética, aunque el precio también puede variar.
  • Retenedores tras la ortodoncia: Una vez finalizado el tratamiento de ortodoncia, el paciente deberá seguir utilizando, durante el tiempo que estime el dentista, un aparato para mantener los resultados del mismo y evitar que los dientes vuelvan a su posición original. Esto será así tanto en niños como en adultos.

Aparatos de ortodoncia en adultos

Cada vez son más los adultos que optan por un tratamiento de ortodoncia estética.

Cada vez son más los adultos que optan por un tratamiento de ortodoncia estética.

Por otro lado, para la ortodoncia en adultos suele recurrirse a aparatos fijos o brackets. Por motivos de estética, muchos pacientes descartan la ortodoncia tradicional -de brackets de metal-, para lo que se han ido creando otras alternativas:

  • Ortodoncia metálica: Aquella en la que los brackets están hechos de metal. Su ventaja es la alta calidad del material y que es más efectiva en casos difíciles; por contra, tienen el inconveniente de ser antiestéticos, difíciles de limpiar y suelen causar heridas en la boca.
  • Ortodoncia estética o de zafiro: Se parecen a la anterior, pero los brackets son de porcelana o zafiro. Sus efectos son similares a la ortodoncia metálica, pero con un tratamiento más discreto.
  • Ortodoncia invisible: Se trata de usar férulas trasparentes hechas de silicona o materiales similares al plástico. Son apenas perceptibles y se pueden quitar. En cada consulta el ortodoncista irá adaptando la férula para provocar el efecto deseado en la dentadura.
  • Ortodoncia lingual: Consiste en un aparato que se coloca detrás de los dientes, entre estos y la lengua. No se ve al sonreir, pero es incómoda de llevar y difícil de limpiar.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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