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Apendicitis: qué es, causas, fases y tratamiento


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Publicado en Enfermedades, Salud

La apendicitis es la inflamación de un pequeño órgano llamado apéndice que se encuentra pegado al intestino grueso. El apéndice está ubicado entre el intestino delgado y el colon, y a veces se infecta.

Es una enfermedad conocida y cuyo único tratamiento es la cirugía para extirpar el apéndice. Después de la operación la persona necesita de un tiempo para poder recuperarse con normalidad.

¿Qué es la apendicitis?

A continuación se destacan aspectos del apéndice para comprender mejor cómo se desencadena la enfermedad. El apéndice es un pequeño órgano que es nexo de unión de intestino delgado y colon. Se encuentra pegado al intestino grueso, concretamente, en la parte inferior derecha del abdomen.

La zona interior del apéndice es similar a un callejón sin salida que se une al intestino grueso. Este órgano puede obstruirse por culpa de una masa de materia fecal dura y seca, por inflamación de los ganglios linfáticos de los intestinos o por la aparición de parásitos. Si el apéndice se obstruye acaba inflamándose y las bacterias de las heces se reproducen en su interior.

Cuando el apéndice infectado no se quita revienta y disemina las bacterias de su interior. Dicha infección produce una ruptura del apéndice muy grave que se puede extender por todo el abdomen y que se denomina peritonitis. La apendicitis puede afectar a cualquiera, pero sobre todo la padecen niños con edades que oscilan entre los 11 y 20 años. Es poco frecuente que la padezcan niños pequeños ni lactantes. La apendicitis suele ser la cirugía que más hacen los médicos de urgencia entre la población infantil y no es contagiosa.

Causas de la apendicitis

Como hemos mencionado antes, se trata de una cirugía de emergencia muy frecuente en los hospitales. La dolencia se produce al bloquearse el apéndice con las heces y muy raras veces por un tumor. El apéndice fabrica mucha mucosidad que va con las heces. Pero cuando este órgano, que es el único del tracto intestinal sin salida, se obstruye, la mucosidad se acumula y se dilata el apéndice. El apéndice se haciendo más grande y se comprimen los vasos sanguíneos y necrosis en sus paredes. Esto se va agravando hasta que se rompe el apéndice.

Esta obstrucción se produce por varios motivos, que antes apuntamos:

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  • Incremento de tejidos linfáticos por infección de bacterias o virus.
  • Bloque por tumor o lombrices intestinales.

Fases de la apendicitis

El paciente puede pasar por las siguientes fases de la apendicitis:

  1. Apendicitis catarral.
  2. Apendicitis flemosa.
  3. Apendicitis necrótica
  4. Apendicitis perforada.

Apendicitis catarral

Se produce cuando hay obstrucción por acumulación mucosa y se distiende el apéndice. El incremento de la presión intraluminal hace que se obstruyan las venas, se llenen de bacterias, provocando la reacción del tejido linfoide.

Apendicitis flemosa

La mucosa empieza a tener pequeñas úlceras o es totalmente destruida e invadida por bacterias.

Apendicitis necrótica

En esta fase de la apendicitis, el proceso flemoso se intensifica y se genera una distensión del tejido.

Apendicitis perforada

Se produce cuando las perforaciones pequeñas se acaban convirtiendo en muy grandes. La apendicitis debe tratarse con prontitud porque si no, las perforaciones pequeñas se agrandarán. Cuando la apendicitis no se trata a tiempo, el órgano (apéndice) inflamado puede estallar al cabo de las 24 a 72 horas de comenzar todos los síntomas. Si esto ocurre el dolor se expande por todo el abdomen y la fiebre puede llegar a subir hasta los 40º.

Tratamiento de la apendicitis: La operación de la apéndice

El principal tratamiento de la apendicitis será la extirpación de este órgano por el cirujano. Si tras realizarle al enfermo una tomografía computarizada aparece un absceso (acumulación de pus), primero se tratará con antibióticos.

Cuando la persona ya no presente ninguna infección ni inflamación se le operará el apéndice. Las pruebas para detectar apendicitis no son absolutamente perfectas. Por lo que pueden mostrar, a veces que el apéndice está normal. En ese caso, el cirujano extirpará este pequeño órgano y le hará una exploración en el resto del abdomen para intentar encontrar la auténtica causas de la apendicitis que provocan el dolor.

Al paciente se le colocará, antes de la operación, una vía intravenosa para administrarle medicamentos y líquidos cuando lo precise el paciente. Antes de la cirugía el paciente o su familia, en caso de ser menor de edad, deberán responder a todas las preguntas que les hagan el cirujano y el anestesista. Estas preguntas irán encaminadas a conocer el estado de salud del paciente, sus alergias, medicamentos que ha tomado y puedan interferir en la operación y si ha comido o bebido algo hace poco tiempo.

Todo esto es muy importante porque el paciente debe tener el estómago vacío cuando vaya a ser operado, para que no se produzca aspiración de alimentos o bebida en los pulmones. Por tanto, el paciente no podrá comer nada unas 6 horas antes de ser operado, y si lo ha hecho deberá esperar hasta que trascurra este espacio de tiempo.

Después, el anestesista administrará anestesia general, por la vía intravenosa que le colocaron anteriormente, o mediante una máscara que cubre la boca y la nariz. Así el paciente estará dormido durante toda la operación y no sentirá ningún dolor. Durante el procedimiento quirúrgico se controlará la respiración y el ritmo cardíaco de la persona.

Una vez dormido se utilizarán varios dispositivos como: la sonda nasogástrica (es un tubo delgado y flexible colocado por la nariz o boca y hasta el estómago cuya función es aspirar los líquidos gástricos para que no interfieran durante la operación). También se pondrá una sonda endotraqueal (tubo de plástico que se coloca en la garganta y la tráquea para ayudar al paciente a respirar durante la operación). Por otro lado, tendrá un catéter (tubo delgado y largo para drenar la orina de la vejiga).



Cuando la persona tiene puestos todos estos dispositivos comienza la operación del apéndice que se puede hacer de dos formas:

  • Apendectomía abierta: Es la forma tradicional de quitar un apéndice infectado. Consiste en realizar un corte en la piel del abdomen y cortar el apéndice del intestino grueso para quitarlo del cuerpo. Después se realizarán las suturas correspondientes.
  • Apendectomía laparoscópica: Mediante la cirugía de laparoscopia se emplea una pequeña cámara de vídeo (laparoscopio) que permite al cirujano ver el interior del paciente, realizando incisiones pequeña. De esta forma, se realiza un pequeño corte por el que se introduce el laparoscopio hasta llegar al apéndice y se realizan otros cortes para introducir el instrumental médico con el que operar. Toda la cirugía se puede ver por una pantalla de televisión.

El médico encargado de operar determinará cuál es el procedimiento mejor para el caso concreto de apendicitis al que se enfrente.

Si realiza una apendectomía abierta, primero se limpiará la piel del abdomen con una solución antiséptica. Luego el cirujano realizará los cortes de unos 5 centímetros en la piel del abdomen hasta llegar a la pared abdominal. Después separará los músculos abdominales y encontrará el apéndice. Posteriormente coserá con suturas o grapas para cerrar la zona del apéndice que está conectada al intestino grueso y evitar el desgarro o propagación de bacteria mientras lo está extirpando. Después cortará totalmente el apéndice del intestino grueso y lo quitará por la incisión. Hecho esto, coserá la pared abdominal y sus músculos con puntos que se absorben solos y pondrá una venda.

En el procedimiento quirúrgico de laparoscopia, el cirujano limpiará también primero la piel del abdomen con una solución antiséptica. Pero la incisión que hará será mucho menor, que la del otro procedimiento, en total de 2,5 centímetros en el pliegue del ombligo. Dicha incisión ayudará a introducir el laparoscopia hasta el apéndice. También se harán dos cortes para meter el material quirúrgico con el que se operará. Con ellos se extirpará el apéndice y se cerrará. Realizado todo esto se cosen los cortes con puntos que se autoabsorben y se colocan vendas.

Cambios de tipo de cirugía

Hay casos especiales en los que el cirujano tiene claro qué técnica utilizar pero que cuando se pone a operar debe cambiar de procedimiento. Esto ocurre por distintos motivos: el cirujano no puede encontrar el apéndice con el laparoscopio o puede que el paciente haya tenido operaciones que le hayan dejado tejido cicatrizal lo que dificulta quitar el apéndice por laparoscopia.

Si el cirujano cambia el tipo de operación de una laparoscopia a un procedimiento abierto, cerrará las pequeñas incisiones y empezará lo antes posible con la apendectomía abierta o puede que esta operación estime más oportuno realizarla más tarde.

Recuperación de la apendicitis

La mayor parte de los pacientes con apendicitis se recuperan de forma rápida después de la cirugía, si el órgano se lo quitan antes de que se rompa.

Pero si el apéndice se rompe antes de la cirugía, la recuperación puede ser más tardía. Asimismo el paciente puede sufrir otros problemas añadidos tales como: obstrucción intestinal, absceso, infección interior del abdomen (peritonitis), infección de la herida después de la operación quirúrgica.

Síntomas de la apendicitis

Cuando una persona padece apendicitis experimenta distintos tipos de síntomas. La destreza y experiencia del médico será determinante para poder diagnosticarla en niños pequeños, ancianos o mujeres jóvenes.

Primero la persona puede sentir un leve dolor en la zona de alrededor del ombligo, que con posterioridad se convertirá en grave. Puede que junto con este síntoma exista otro como falta de ganas de comer, nauseas, vómitos y fiebre baja.

El dolor suele ir hasta la parte inferior derecha del abdomen, concentrándose justo en el lugar donde se encuentra la apéndice. Esto suele ocurrir pasadas entre 12 y 14 horas desde el comienzo de la enfermedad.

Cuando el apéndice se rompe, la persona puede tener menos dolor pero en poco tiempo en poco tiempo empeora y se encuentra más enfermo. Este dolor puede agravarse al caminar, toser o moverse con rapidez. Otros síntomas que aparecen posteriormente son: temblores y escalofríos, fiebre, heces duras, nauseas con diarreas o vómitos.

Aunque los síntomas vendrán determinados también por la edad del paciente. Si se trata de niños de 2 años o menos, los síntomas más habituales son abdomen inflamado, vómitos y dolor.

Si el padre sospecha que su hijo puede padecer apendicitis deberá ir de inmediato a urgencias al hospital y no darle analgésicos para aliviar el dolor, ni alimentos ni bebidas, a menos que el médico lo aconseje.

¿Cómo detectar que sufrimos apendicitis?

Si se conocen los síntomas de la enfermedad será más fácil que el médico la detecte cuando la persona vaya a consulta con un gran dolor abdominal en la zona inferior derecha del abdomen. Si la persona cuando va al médico tiene más síntomas el mismo procederá a operarle de inmediato, tras detectarle la enfermedad.

Si tras realizarle una prueba como una tomografía computarizada aparece la presencia de un absceso se tratará primero la infección con antibióticos y después se operará el apéndice, como señalamos al mencionar el tratamiento más indicado para la apendicitis.

En casos de pacientes obesos o muy mayores el médico utilizará laparoscopia para confirmar el diagnóstico antes de operar.

Diagnóstico de apendicitis

El médico es la única persona que con los síntomas, que le describa el paciente, podrá diagnosticar si padece apendicitis. Para ello, será preciso que le haga un examen físico exhaustivo.

El paciente con apendicitis experimentará un dolor creciente cuando se le presione suavemente el cuadrante inferior derecho del abdomen.
Si el apéndice se rompió, cuando el médico toque la zona del vientre sufrirá de mucho dolor y apretará los músculos.

El médico podrá realizar una exploración rectal para encontrar sensibilidad en la zona derecha del recto. También un análisis de sangre podrá mostrar la existencia de cantidad muy alta de glóbulos blancos e infección. Por otro lado, el médico podrá encargar la realización de:

  • Ecografía abdominal.
  • Tomografía por ordenador del abdomen.

Al diagnóstico se podrá llegar por los síntomas y todas las pruebas realizadas al paciente. No obstante, el síntoma más característico será el dolor abdominal, otras señales como nauseas y vómitos suelen ser comunes, aunque también se producen en enfermedades como la pancreatitis. Aunque hay síntomas que aisladamente no significan que la persona tenga apendicitis como por ejemplo el cambio intestinal que causa la diarrea.

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Prevención de apendicitis

No es posible prevenir la apendicitis. Aunque se puede diagnosticar, como hemos visto, de forma rápida, tratarla con antibióticos y operarla sin grandes complicaciones. Algunos médicos creen que para prevenir la apendicitis se debe llevar una dieta rica en fibra que facilite el tránsito digestivo. Para ello se recomienda tomar muchas frutas y verduras así como cereales integrales.

Durante el tratamiento de la apendicitis y en sus fases iniciales se recomienda que el paciente tome antibióticos para prevenir la proliferación de microorganismos en el aparato digestivo. De esta forma se evitarán las infecciones y que la enfermedad se agrave. Evitar sufrir estrés y descansar lo necesario ayudará también a prevenirla.

Conclusión

Si una persona sufre de apendicitis es inevitable que se opere lo antes posible. La recuperación de este tipo de intervenciones quirúrgicas suele ser buena y en un plazo corto de tiempo, siempre que el apéndice no se rompa durante la misma. En ese caso, se podría producir una peritonitis lo que complicaría la cosa y el paciente tardaría más tiempo en mejorar.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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