BonomédicoBlogEnfermedadesAnemia y sus causas

Anemia y sus causas


Comentar
Publicado en Enfermedades

Los glóbulos rojos son muy importantes para el organismo, ya que se encargan de abastecer de oxígeno a los tejidos del cuerpo. Cuando el cuerpo no tiene la cantidad suficiente de glóbulos rojos sanos para poder ejercer sus funciones con normalidad, entonces aparece la anemia. Los especialistas explican que esto sucede por multitud de causas, siendo la más común de todas la falta de hierro. En definitiva, la anemia se manifiesta como una respuesta a la disminución de hemoglobina en sangre.

Causas de la anemia

La principal causa de anemia es la insuficiente producción de hemoglobina en el cuerpo, tal y como se ha comentado anteriormente. Ahora bien, hay que saber que el cuerpo tiene muchas partes que pueden producir glóbulos rojos, aunque donde más se generan es en la médula ósea -el tejido blando que hay en el centro de los huesos y que ayuda a la formación de las células sanguíneas-.

La vida de los glóbulos rojos sanos es de 90 a 120 días, una vez pasado ese tiempo hay algunas partes del cuerpo que desechan las células sanguíneas viejas. Entonces, la hormona eritropoyetina comunica a la médula ósea que debe producir más glóbulos rojos. Además, la proteína llamada hemoglobina, encargada de transportar el oxígeno dentro de los glóbulos rojos y de dar a estos su color, disminuye cuando una persona padece anemia.

Para producir glóbulos rojos, el cuerpo humano precisa de una serie de vitaminas, minerales y nutrientes. Los más importantes son: la vitamina B12, el ácido fólico y el hierro. Se dan ciertas circunstancias en las que el organismo no dispone de la cantidad suficiente de estos nutrientes, dificultando por tanto la producción de glóbulos rojos. Estas circunstancias son varias y constituyen las principales causas de la anemia:

  • El organismo no absorbe los nutrientes porque hay modificaciones en el revestimiento del estómago o los intestinos, el caso de los celiacos.
  • Alimentación incorrecta e insuficiente.
  • Cirugía en la que se extrae parte del estómago o los intestinos.
  • Problemas o enfermedades que afectan a la médula ósea como: leucemia, linfoma, mieloma múltiple o anemia aplásica.
  • Algunos medicamentos.
  • Problemas del sistema inmunitario que hacen que se destruyan glóbulos rojos antes de lo normal.
  • Enfermedades crónicas, que se prolongan a lo largo de mucho tiempo, como el cáncer, colitis ulcerativa o artritis reumatoidea.
  • Embarazo.
  • Enfermedades de carácter hereditario como: talasemia o anemia drepanocítica.
  • Pérdida lenta de sangre por úlceras estomacales o, en las mujeres, por periodos menstruales intensos.
  • Pérdida súbita de sangre.

Hay un grupo de personas más proclive a padecer anemia, entre los que están los niños, las mujeres embarazadas, las mujeres jóvenes o adultos que tienen carencia de hierro y ácido fólico en su alimentación. También personas con enfermedades determinadas sufren anemia como síntoma de dicha dolencia. Otro grupo de la población que la padece con más fuerza es aquel que no tiene recursos para alimentarse bien (habitantes de países en vías de desarrollo o del denominado Tercer mundo).

En España, en concreto, la anemia suele ir ligada a la falta de hierro y su repercusión tiende a ser mayor en jóvenes y niños en edad de crecimiento. Sus síntomas y manifestaciones clínicas son consecuencia del esfuerzo que debe hacer el organismo para adaptar el descenso de la oxigenación de tejidos (hipoxia) y estará asociado a la edad del paciente, la rapidez de su instauración y el estado del sistema cardiovascular.

Síntomas de la anemia

Los síntomas de la anemia dependerán de la gravedad de esta, al igual que los riesgos de la anemia. Así, puede ser que el paciente no tenga ningún síntoma, bien porque la anemia sea leve o bien porque el problema se desarrolla de forma muy lenta. En cualquier caso los primeros síntomas que suelen producirse son:

¿Sabes que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta? Sin cuotas mensuales, sólo pagas si vas al médico. Consulta aquí como funciona.

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de cansancio más habitual de lo normal o al realizar algún ejercicio.
  • Dificultad para concentrarse cuando se están realizando actividades intelectuales como estudiar o aprender algún idioma y demás.

En resumen, el síntoma de la anemia más común suele ser el cansancio debido a la falta de hemoglobina en la sangre. Cuando la anemia va avanzando, los síntomas empeoran y derivan en cosas como tener las uñas muy quebradas, manifestar necesidad de comer hielo o cosas no comestibles, sensación de mareo al incorporarse, palidez, problemas para respirar (incluso en estado de reposo), color azul en la esclerótica de los ojos y lengua dolorida.

Así, como se ha explicado en párrafos anteriores, la hemoglobina (proteína) se encuentra en el interior de los glóbulos rojos y tiene como una de sus funciones primordiales la de transportar el oxígeno a lo largo del organismo. Al haber deficiencia de hemoglobina, la anemia produce también problemas para respirar con normalidad. Por ejemplo:

  • Falta de aliento.
  • Vértigo.
  • Frío en manos y pies.
  • Palidez en el rostro, las uñas y hasta las encías.
  • Dolor en el tórax.

A su vez, todo esto provoca que el corazón deba trabajar más de lo normal, puesto que no cuenta con suficientes glóbulos rojos para transportar la hemoglobina, lo que genera que baje el nivel de oxígeno en sangre. De modo que, en un estado avanzado, una anemia puede desencadenar una arritmia, el aumento del tamaño del corazón, soplos y hasta insuficiencia cardíaca. En el caso de niños y bebés con anemia, los síntomas suelen ser la falta de apetito, el retraso en el crecimiento y el desarrollo de problemas conductuales, asimismo, también existe el riesgo de que los menores sufran una intoxicación por promo (saturnismo) e infecciones.

Las personas, que presentan síntomas de anemia por falta de hierro, pueden tener ganas de comer cosas raras que no son alimentos (pintura, almidón, etc.). Esto se conoce como pica o malacia. Además, también pueden presentar lo que se conoce como el síndrome de piernas inquietas, un trastorno poco habitual que suele ir unido a sensaciones extrañas y desagradables en las extremidades. A estas personas a menudo les cuesta conciliar el sueño.

Por otra partes, se conocen algunos síntomas de anemia por falta de hierro que están relacionados con otras enfermedades, como por ejemplo, cuando el paciente tiene deposiciones de color negro oscuro o sangre de color rojo muy vivo. Esto puede significar que se padece un sangrado intestinal que, en última instancia, acaba produciendo una anemia. Del mismo modo, las mujeres con menstruaciones abundantes y duraderas (más de una semana) tienen más riesgo de sufrir anemia.

Tipos de anemia

El tipo de anemia más grave puede provocar que los niveles de oxígeno disminuyan en órganos tan importantes como el corazón, provocando un posible ataque cardíaco. Como ya se ha dicho, la anemia provoca que el cuerpo no disponga de suficientes glóbulos rojos sanos que suministren el oxígeno necesario para el buen funcionamiento de los tejidos corporales.

De aquí, que según el origen de la anemia existan los siguientes tipos:

  • Anemia hemolítica
  • Anemia producida por enfermedad crónica
  • Anemia ferropénica. Esta es la que se produce por falta de hierro.
  • Anemia por falta o deficiencia de folato
  • Anemia por deficiencia de B12
  • Talasemia
  • Anemia drepanocítica
  • Anemia perniciosa
  • Anemia aplásica idiopática
  • Anemia megaloblástica

Diagnóstico

El médico, además de realizar pruebas clínicas, puede observar una serie de signos y síntomas que le indiquen que la persona padece anemia de algún tipo. Estas señales de la anemia son los siguientes:

  • Una baja presión arterial.
  • Respiración acelerada.
  • Cambios en el color de la piel.
  • Piel muy blanca y fría.
  • Ictericia, que se da cuando la anemia se produce por disminución de glóbulos rojos.
  • Un soplo cardíaco.

El especialista tendrá en cuenta tanto los síntomas del paciente como los resultados de las pruebas a las que lo someta. El primer paso que dará será estudiar el historial clínico de la persona, después la someterá a una exploración física. Una vez hecho esto, y habiendo descartado que se trate de anemia asociada a una enfermedad o por hemorragia, el doctor tendrá en cuenta el sexo, la edad y el tipo de anemia (aguda, crónica, si tiene antecedentes). Para corroborar el diagnóstico, habbrá que comprobar con un análisis de sangre, denominado hemograma, si efectivamente la persona tiene menos concentración de hemoglobina en sangre de lo habitual, al tiempo que podrá conocer el estado de otros parámetros que indiquen cuál es la morfología y el tamaño de los hematíes. Además, este análisis sanguíneo permitirá conocer las posibles alteraciones en otras células de la sangre, como los glóbulos blancos y las plaquetas.

Al mismo tiempo que el médico pide el hemograma, solicitará un frotis sanguíneo, una prueba que aporta mucha información acerca de las causas de la anemia y con la que se podrá comprobar, de forma directa, cómo está la sangre.

Existen otras pruebas para determinar los niveles de hierro y depósitos de éste en el organismo (ferritina), niveles de ácido fólico y vitamina B12, distintos autoanticuerpos, etc.



Para las anemias cuyo origen se encuentra en el interior de la médula ósea, puede ser necesario realizar un estudio de dicha médula mediante un aspirado o biopsia. Así, el aspirado consiste en una punción de la que se extraen células de la médula ósea y que se realiza a través del esternón. Cabe precisar que la biopsia es una punción con una aguja más gruesa de lo habitual, donde se coge un cilindro de hielo para realizar un estudio más pormenorizado de la médula osea. Además de en el esternón, también se puede hacer en la cresta ilíaca (reborde de hueso que está por encima de la cadera).

En definitiva los especialistas diagnostican la anemia teniendo en cuenta los resultados de los análisis, la exploración física y los antecedentes familiares:

  1. En el caso de los antecedentes familiares el médico querrá conocer si el paciente tiene algún síntoma de anemia o si es algo que ha padecido algún familiar. Preguntará si ha tenido alguna enfermedad o dolencia que pueda haberle causado anemia. Por su parte, el paciente informará de su alimentación y de los productos farmacéuticos que está tomando.
  2. La exploración médica en consulta consistirá en investigar las causas de la anemia. Así el profesional médico auscultará el corazón del paciente, para determinar si los latidos son rápidos o irregulares, y los pulmones. Además palpará el abdomen para ver el tamaño del bazo o hígado. Por último, el médico podrá hacer otro tipo de exámenes para determinar posibles pérdidas de sangre.
  3. Con los resultados del análisis de sangre completos, el médico podrá averiguar distintos componentes de la sangre que tengan los valores correctos o deficitarios. Puede darse el caso de que precise otras pruebas como recuento de reticulocitos, electroforesis de hemoglobina u otras para determinar las concentraciones de hierro en la sangre y en los depósitos del organismo.

Tratamiento de la anemia

El tratamiento de la anemia deberá tener en cuenta varias cuestiones:

  • El tipo de anemia.
  • La causa.
  • La gravedad de la enfermedad.

En resumen, el tratamiento contra la anemia debe tener en cuenta: transfusiones de sangre (para casos graves y extremos); cortioesteroides u otros medicamentos para reprimir el sistema inmunitario; suplementos de hierro, ácido fólico, vitamina B12 u otras vitaminas y minerales y medicinas que ayuden a que la médula ósea produzca más células sanguíneas (eritropoyetina).

Casos leves

Si la anemia no es muy grave puede que se solucione cambiando los hábitos alimenticios o administrado suplementos nutricionales, es decir, para acabar con la anemia puede bastar con modificar el tipo de dieta. Así,  se pueden incluir productos como espinacas, hortalizas, lentejas, frutos secos o garbanzos. Otros alimentos que tienen hierro y son buenos para luchar contra la anemia son:

  • huevos, carnes y pescados (que contienen vitamina B12)
  • pan, pasta, judías o plátanos (presentan importantes cantidades de ácido fólico)
  • kiwi, fresas y melón (ricos en vitamina C).

Por otra partes, también puede servir de ayuda tomar hormonas (disminuye el sangrado menstrual), algunos medicamentos (que eviten que el sistema inmunitario destruya sus glóbulos rojos) y fármacos antimicrobianos para curar infecciones.

Si tienes algún problema de salud, recuerda que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta. Consulta aquí como funciona.

Casos graves

Cuando la anemia no se resuelve con suplementos de hierro ni cambio en la alimentación hay que recurrir a medidas más drásticas. Es entonces cuando el médico aconseja realizar una transfusión de sangre, trasplante de células madre de la sangre y de la médula ósea para incrementa el número de glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Esto suele hacerse para casos de personas con hemorragias graves por cirugía.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes

  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *