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Alteraciones de la menstruación: disminorrea


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Publicado en Enfermedades, Ginecología

Entre las distintas alteraciones que pueden detectarse durante la menstruación por los ginecólogos se encuentran las siguientes:

Alteraciones de la menstruación

Dismenorrea: La dismenorrea o dolor menstrual comprende los trastornos dolorosos que pueden presentarse acompañando la menstruación bien de forma aislada como algias en la región genital o conjuntamente a otra sintomatología. Es uno de los síntomas más comunes en clínica ginecológica y la principal causa de pérdida de horas de trabajo en la mujer. En cuanto al momento de aparición puede ser premenstrual, intramenstrual o postmenstrual, con mayor incidencia de las dos primeras.Generalmente se localiza en ambas fosas iliacas con posible irradiación a hipogastrio y/o zona sacra, pudiendo acompañarse de sintomatología vegetativa.

Deben distinguirse la dismenorrea esencial o primaria de las distintas formas de dismenorreas sintomáticas o secundarias.

Dismenorrea esencial o primaria: El dolor se inicia ya premenstrualmente y alcanza su máxima intensidad el primer día de regla, es de tipo continuo con exacerbaciones más o menos intensas y de corta duración. Se localiza en hipogastrio con frecuente irradiación a zona lumbar o cara interna de los muslos. En muchos casos hay sintomatología general asociada, especialmente náuseas y vómitos. Según los especialistas en ginecología la dismenorrea primaria constituye alrededor del 75-80 % de todas las dismenorreas. Su fisiopatología está en relación con:

  • Excesiva contractilidad miometrial
  • Isquemia uterina secundaria a dicha hipercontractilidad y posiblemente a otros factores que actúan en su vascularización,
  • Mayores concentraciones de prostaglandinas, especialmente la PG F2ll, a nivel endometrial.También se ha demostrado que la vasopresina, que tiene una acción muy importante sobre el miometrio no grávido es un agente productor de contracción miometrial y de isquemia uterina en el momento de la menstruación, pero se discute si su relación con la dismenorrea primaria es de causa o de efecto.

Otros factores como los desequilibrios hormonales ováricos que ocurren sólo en ciclos ovulatorios y las condiciones del cuello uterino aunque desaparecen generalmente después del primer parto, pueden ser elementos asociados. Es importante destacar que en laactualidad no se da importancia a la hipoplasia o a la posición del útero y han perdido credibilidad los factores psicológicos a medida que han progresado los conocimientos bioquímicos en la investigación de esta dismenorrea primaria, quedando relegados a elementos de vivencia o potenciación del dolor menstrual. Para calificar un caso de dismenorrea primaria los ginecólogos consideran  indispensable descartar lesiones pélvicas, es decir, confirmar el diagnóstico.

El tratamiento se ha racionalizado con la comprensión de su fisiopatología. En los casos en que se necesita anticoncepción, se emplean contraceptivos hormonales de tipo combinado que proporcionan un alivio eficaz siempre que no exista contraindicación para su uso.

Como norma práctica, debe recurrirse a una más cuidadosa exploración pelviana como la laparoscopia en todos los casos en que la paciente no mejora tras un período de seis meses de tratamiento. Será la única forma de diagnosticar patologías que pueden fácilmente pasar desapercibidas con las técnicas exploratorias más convencionales.

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Dismenorrea sintomática o secundaria: Puede tener diferentes causas que podemos clasificar en congénitas o adquiridas. Las más frecuentes son:

  • Enaometriosis con la presencia de tejido endometrial en localizaciones anormales es una de las causas más comunes de dismenorrea secundaria que con frecuencia se inicia varios años después de reglas indoloras. 
  • Enfermedades inflamatorias pelvianas, tanto agudas como crónicas, que pueden dar lugar además a algias abdominales difusas y continuadas
  • Miomas uterinos, en especial los de localización submucosa y los intramurales
  • Malposiciones uterinas
  • Malformaciones uterinas
  • Estenosis cervicales, muchas veces secundarias a cauterizaciones
  • Imperforaciones himeneales.

Dolor intermenstrual: Se presenta a mediados del ciclo menstrual y se acompaña muchas veces de hemorragia, por lo general escasa pero que cuando es abundante puede confundir a la paciente que cree tener dos reglas. Puede ser ligero o intenso como la propia dismenorrea, durando desde unas horas hasta dos o tres días. Se diagnostica por los ginecólogos por sucronología con el fenómeno ovulatorio.

Síndrome de tensión premenstrual: Conjunto de síntomas que se presentan en la segunda fase del ciclo y desaparecen con la regla. Afecta a muchas mujeres en edad reproductiva con diversos grados de intensidad que, en los casos severos, puede cambiar su comportamiento profesional y afectivo. La clínica se manifiesta como irritabilidad, insomnio, tendencia a la depresión, hinchazón abdominal, edemas y mastodinia.

Algias pélvicas

El dolor pelviano es uno de los síntomas más frecuentes en la práctica ginecológica. Puede ser agudo o crónico y su causa común es la de tipo infeccioso. La multiplicidad de órganos y sistemas que pueden dar lugar a algias pélvicas aconseja agruparlas en cuanto a su origen en:

Alteraciones obstétricas o ligadas al embarazo

  • Amenaza de aborto: Tras un período variable de amenorrea se producen pequeñas metrorragias que tienden a ser más abundantes y acompañadas de algias pelvianas debidas a contracciones uterinas
  • Embarazo etiópico: El dolor se produce por el conflicto entre la gestación y su lugar de anidación. Puede dar lugar a cuadros distintos según su localización y su mayor incidencia alrededor del segundo mes de amenorrea, muchas veces con pérdidas flemáticas irregulares. El embarazo ectópico se da con mayor frecuencia en la trompa, y aunque clásicamente se hayadescrito el accidente o crisis por la rotura tubárica como dolor violento en puñalada, lo cierto es que se manifiesta de manera plurimorfa. Por la gravedad del cuadro abdominal agudo que puede producirse, así como para el futuro generativo de la mujer, resulta fundamental su diagnóstico lo antes posible. Orientará en este diagnóstico el retraso menstrual o la amenorrea, a veces confundida por las frecuentes pérdidas sanguíneas irregulares, así como las algias pélvicas repetidas. El tacto vaginal alertará de un anejo engrosado, pero el recurso de la ecografía puede ser confirmatorio junto a la analítica de sangre.
  • Incarceración uterina.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), que constituye un importante problema sanitario por el incremento de su incidencia y producida por la colonización microbiana de los genitales internos afectando principalmente a las trompas de Falopio.
  • Endometritis, producida secundariamente a instrumentación cavitaria o formando parte de una progresión bacteriana por vía ascendente. Puede complicarse con miometritis y parametritis.
  • Anexáis crónica
  • Endometriosis
  • Síndrome de congestión pelviana, que da lugar a algias, especialmente en la segunda fase del ciclo, que se acentúan con la bipedestación y el coito, y viéndose aliviadas con el decúbito. Es una de las causas más frecuentes de dolor pélvico crónico que se expresa como molestia sorda o sensación de peso en hipogastrio a veces con irradiación a fosas iliacas y/o región lumbosacra, con frecuentes fases de agudización. A la exploración se encuentra un cuerpo uterino congestivo y doloroso al igual que los paramemos, sin otros hallazgos significativos, y con frecuencia se ha ligado a problemas relacionados con la vida sexual
  • Hematoma del cuerpo lúteo, producido por la incidencia de una hemorragia en un cuerpo amarillo funcionante
  • Complicaciones de los quistes ováricos, con frecuencia asintomáticos o dando molestias de tipomecánico por su volumen. Los cuadros agudos de dolor son producidos por su rotura, torsión o hemorragia
  • Necrosis aguda de un mioma
  • Síndrome de Allen-Masters, responsable de dolor pelviano por insuficiencia traumática delsistema de sostén uterino ocasionado por parto o coito violentos. Se encuentra un desgarro o laceración de la serosa peritoneal de la cara posterior del útero y ligamentos uterosacros en la zona cercana al istmo.

Causas extragenitales

Con frecuencia, las pacientes consultan por algias abdominolumbares, muchas veces de tipo crónico, que no son causadas por los órganos genitales. En efecto, un porcentaje estimado en casi la mitad de estos cuadros tienen un origen extragenital y especialmente originados en estructuras musculoesqueléticas.

De origen ortopédico

Los diversos autores estiman que entre el 10 y el 25 % de las consultas ginecológicas son por algias lumbares y sacras debidas a insuficiencias estáticas o a alteraciones esqueléticas, con una mayor incidencia de las primeras. Otro síntoma frecuente en la consulta son las sacralgias que, aunque en la mayoría de casos tienen un origen osteomuscular, debe ser siempre descartada una etiología intrapélvica. Las patologías de tipo ortopédico más frecuentemente productoras de algias pélvicas son las insuficiencias y contracturas musculares, las lumbartrosis, las escoliosis y las listesis sin olvidar las osteítis pubianas. Cabe destacar el papel del sedentarismo y del sobrepeso.

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De causa psicosomática

Corresponden a aquellos casos de algias en las que no se pueden determinar la naturaleza y las características de una base orgánica. No existe ningún tipo de dolor característico de su origen psicógeno. Diversos estudios han demostrado una notable incidencia de este síntoma en la consulta  de los  ginecólogos de Valencia, en la que se pueden detectar hasta un 65 % de alteraciones emocionales y somatización de problemas afectivos de la mujer. Debe ser siempre un diagnóstico basado en la exclusión de patologías orgánicas aunque es muy frecuente su concomitancia, especialmente en forma de preocupación o angustia. En todos estos casos, la colaboración del psiquiatra o psicólogo  resultará de gran utilidad.

De origen urológico 

Las patologías más frecuentes en la producción de algias pélvicas son:

  • Cistitis. Procesos frecuentes en la mujer por la estructura corta y ancha de su uretra, así como por su vecindad con zonas ricas en flora como la vagina y el cuello uterino. Su diagnóstico se realiza por sedimento y cultivo urinarios que permiten su tratamiento etiológico.
  • Cervicotrigonitis. Consiste en una inflamación crónica de la mucosa del trígono vesical que se da con relativa frecuencia en la mujer. Produce poliquiuria y disuria, muchas veces asociada a patologías genitales crónicas. El diagnóstico se hace por cistoscopia y el tratamiento es con antiinflamatorios y estrógenos dada la estructura especial del epitelio de esta zona del trígono que es idéntica al epitelio vaginal
  • Cálculos. Especialmente si están enclavados en el uréter o en las vecindades de la vejiga urinaria. Aunque muchos son asintomáticos, pueden producir algias suprapúbicas con frecuente irradiación a genitales y/o trayecto ureteral. A menudo se asocia tenesmo vesical.

De origen digestivo:

  • Apenaicitis. Hay que pensar en ella en todos los cuadros dolorosos de lá fosa iliaca derecha. El diagnóstico será fácil en las de tipo agudo, pero puede complicarse en las situaciones atípicas del apéndice o en cuadros crónicos. La vecindad entre trompa derecha y apéndice puede proporcionar problemas de diagnóstico diferencial
  • Diverticulitis
  • Colon irritable
  • Adenitis mesentérica
  • Ileítis terminal (enfermedad de Crohn) que produce dolores ligeros pero persistentes en fosa iliaca derecha que irradian hasta el pubis y se acompañan de diarreas y anemia. Es poco frecuente.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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