Traumatólogos en Barcelona

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Fracturas del esqueleto facial

Fracturas del esqueleto facial

Ante este tipo de fracturas, el traumatólogo de Barcelona tiene como principal objetivo conservar las relaciones anatómicas y el funcionalismo de la dentadura, porque pueden quedar asimetrías que reduzcan o impidan un buen funcionamiento de la mandíbula. Los traumatismos de la cara no constituyen una urgencia grave, salvo que produzcan una asfixia o una hemorragia importante. Con excepción de estos dos casos, el tratamiento de las fracturas de los huesos de la cara, puede demorarse hasta que el traumatólogo corrija otros traumatismos. No obstante, los pacientes con este tipo de fracturas suelen alarmarse mucho por lo aparatoso y visual de los síntomas que padecen. En algunas ocasiones existen grandes hematomas por lo que resulta imposible tratarlos. En esos casos los traumatólogos de Barcelona tienen que esperar poniendo un tratamiento antiinflamatorio contra el edema, y después analizar las lesiones que se hayan podido producir. Los principales medios para diagnosticar estas lesiones se basan en la exploración ya que ante todo paciente que ha sufrido una contusión y tiene una fractura, existen una serie de signos que orientan al traumatólogo:

  • Mala oclusión dental: presentan la "mordida abierta" (no pueden cerrar la boca por imperfecta oclusión de los dientes), o desplazamientos anteriores o posteriores de la mandíbula.
  • Asimetría facial, aunque debe tenerse en cuenta que hay gente que tiene la cara desviada.
  • Preguntar al enfermo si ve doble a partir del accidente.
  • Edemas, hematomas. Deben palparse estas zonas buscando el dolor selectivo, la motilidad anormal, etc.
  • Rinorrea: expulsión de un líquido claro por la nariz, por una fractura en la zona cercana a las meninges.
  • Palpación en la zona fracturada.

Es imprescindible en la mayoría de los casos un estudio radiológico: de entrada el traumatólogo hace una proyección antero posterior y una lateral (siempre que sospeche de una fractura del macizo facial). En las fracturas de los huesos de la cara, la antero posterior no da una idea clara de los rebordes de la fractura. La proyección más recomendada entre los traumatólogos de Barcelona es la naso-mento-placa que permite observar con claridad los huesos maxilares, el reborde orbitario y la silueta del malar, pero se ven también el septo nasal y la mandíbula. Debe acudirse a un TAC si no ha sido diagnosticada con las exploraciones anteriores, y sobre todo, si el traumatólogo sospecha de lesiones encefálicas asociadas. Algunos casos requieren un tratamiento urgente y son aquellos que tiene asociada una asfixia o hemorragia importante, en los que de entrada hay que hacer una traqueotomía para que el enfermo pueda respirar. Sin embargo, no todos los casos son graves y su tratamiento en general se basa en:

  • Fijación intermaxilar, también llamada "bloqueo intermaxilar": colocar una férula en cada una de las arcadas dentarias, y unirlas. El enfermo no puede abrir la boca.
  • A veces lo anterior no va bien y los traumatólogos de Barcelona recurren a la osteo-síntesis a cielo abierto o anclajes.
  • En las fracturas nasales se opta por la inmovilización con férula enyesada.

Fracturas de la mandíbula

En general suponen el 2-3 % de todas las fracturas del organismo y casi el 40% de las fracturas de la cara. La mandíbula es el hueso más grande de la cara, no está soldado a ningún otro, y a través de una articulación y de músculos y ligamentos se une al resto del cráneo. La mandíbula se puede lesionar por un mecanismo directo (la fractura aparece en el lugar de actuación del agente traumático) o indirecto (un golpe lateral ej.: un puñetazo, en una rama mandibular puede producir una fractura de la articulación). Las zonas más frágiles de la mandíbula son el cóndilo y su cuello, el cuerpo a la altura del canino y la zona de la sínfisis. Una vez producida la fractura, la dirección de la desviación dependerá de las inserciones musculares. Existen dos grandes grupos de músculos: depresores (tiran hacia abajo) y elevadores (tiran hacia arriba). Los traumatólogos en Barcelona clasifican las fracturas de la mandíbula según distintos grados:

  1. Grado I: quedan piezas dentarias a ambos lados del trayecto de la fractura.
  2. Grado II: la mandíbula se fractura dejando dientes sólo en un lado, ya sea porque ocurre a nivel del ángulo o porque al enfermo le faltan piezas dentarias.
  3. Grado III: no hay dientes ni a un lado ni a otro del trayecto de la fractura. Aparecen sobre todo en ancianos y niños pequeños, que tienen las mandíbulas desdentadas.

Los síntomas de las fracturas suelen ser:

  • Dolor.
  • Mala oclusión.
  • Disfagia.
  • Sialorrea: ya sea porque la irritación hace que produzca más saliva o porque no la traga.
  • Edema.
  • Tumefación.
  • Deformidad visible o palpable (se observa mejor desde el interior de la boca).
  • Crepitaciones.
  • Halitosis: aparece cuando se produce una lesión de la mucosa, que origina una hemorragia y a continuación la sangre entra en descomposición.
  • Anestesia parcial del labio inferior y de la región mentoniana, si la fractura afecta, lesiona o comprime al nervio dentario inferior.

El tratamiento y curación de estas fracturas precisan de un especialista. El tratamiento consiste en la reducción y estabilización de la fractura. En fracturas muy desviadas, una vez reducidas se mandan al traumatólogo después de haber hecho un vendaje para mantener cerrada la boca y tras la administración de un analgésico potente vía intramuscular y un antiinflamatorio. La reducción de la fractura es sumamente importante (el máximo de desviación aceptada es el milímetro), porque si no se reducen bien aparecerá una artrosis. A su vez, la fijación y estabilización debe ser perfecta, de ahí que se manden a un especialista.

En las fracturas de grado I se realiza un bloqueo intermaxilar que consiste en poner delante de las piezas dentarias y en ambas arcadas, unas férulas metálicas moldeables, con unos salientes metálicos que acaban en una bolita, pasando varias veces un alambre por cada diente para que queden bien fijadas. A continuación, con la boca cerrada se pasan unos alambres o gomas uniendo ambas férulas (uniendo los extremos metálicos de la férula de arriba con los de la férula de abajo, y así sucesivamente), quedando la boca totalmente cerrada. Para poner los dientes en la posición adecuada (como los tenía al principio) se toma como referencia a los molares. Estas férulas permanecen colocadas aproximadamente unos 40 días, mientras tanto, estos enfermos se alimentan mediante una pajita. En las fracturas de grado II se recurre a la osteo síntesis, abriendo la piel y poniendo placas o tornillos. Por último, en las fracturas de grado III los traumatólogos de Barcelona ponen una prótesis dental, fijándola al hueso y haciendo un bloqueo.

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(Los centros y/o especialistas que aparecen a continuación no trabajan con Bonomédico. Se muestran solo a título informativo.)

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