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Residencias de ancianos en Asturias

Residencias de ancianos en Gijón

Las residencias de ancianos en Gijón se definen como aquellas en las que las personas de edad avanzada son amparadas en régimen de alojamiento y manutención para recibir todos los cuidados y asistencia no hospitalaria que necesitan.

Es importante conocer parte de la historia de estos centros o residencias de ancianos en Gijón. En el siglo XIX ya existían instituciones que se especializaban en la atención de ancianos. En el siglo XX aparecen los denominados asilos, instalaciones reconocidas socialmente, que funcionaron durante las tres primeras partes del siglo pasado. La atención y servicios que se ofrecían en estos lugares eran sumamente básicos, tanto que se limitaban a dar un techo, alimento e higiene a los beneficiarios, debido que las circunstancias sociales y económicas no permitían dar más.

Un jubilado de Gijón

Un jubilado de Gijón

No obstante, a partir de los años setenta, se dio un cambio creciente que hizo pasar del concepto de asilo, relacionado a la antigua beneficencia, al de la residencia, vinculado con los servicios sociales, de manera que en la actualidad es casi imposible encontrar asilos propios de hace tres décadas, puesto que hoy cuentan con instalaciones y servicios más actualizados.

En relación al salto cualitativo del asilo a la residencia de ancianos en Gijón, se produce en la década de los setenta. El Estado, consciente de la necesidad social que ponían sobre la palestra las personas ancianas, comenzó a impulsar la construcción de centros de geriatría en Gijón para jubilados. Algunas de éstas se encontraban ubicadas en edificios que antes fueron hoteles, debido a que la concepción de residencia de esos años consistía en dar atención a pensionistas que podían valerse por sí mismos. Los usuarios de aquella época eran jubilados que preferían ser atendidos en centros alejados de sus casas para conocer otros lugares.

A medida que avanzaban los años, surgieron varias circunstancias que han obligado a la adaptación de dichos centros geriátricos en Gijón, motivado por las nuevas necesidades que demandaban los pensionistas actuales, por lo que las residencias se convirtieron en centros en lo que se atienden a mayores asistidos, es decir, ancianos que no pueden valerse por sí mismos. Algunos factores que han producido este cambio son:

  • En primer lugar, las personas que ingresaron en las residencias de válidos experimentaban desgastes propios de su edad (como problemas auditivosartrosis -de cadera, de columna, etc.-), con lo que comenzaron a demandar cuidados que dichos centros no podrían ofrecer. Las barreras arquitectónicas y la carencia de personal especializado complicaban estas asistencias.
  • La otra razón radica en que la sociedad en términos generales ha envejecido, lo cual implica que haya más personas mayores que necesitan cuidados y la familia no siempre está lista para atenderlos.
  • La tercera causa es que las familias cuentan cada vez con más recursos económicos para ofrecer este tipo de atenciones en el propio domicilio y en el entorno que el anciano requiere. Pero la situación cambia cuando el anciano necesita apoyo para desempeñar las actividades de la vida cotidiana y es en este momento cuando se suele demandar el ingreso en la residencia. Esto explica el hecho de que haya disminuido al punto de casi desaparecer la demanda de plazas para ancianos que pueden valerse por sí mismos y haya aumentado marcadamente la demanda de plazas para ancianos que requieren asistencia.

Los servicios de asistencia a ancianos en los antiguos asilos en Gijón fueron durante muchos años ofrecidos por instituciones religiosas, patronatos e inclusive, algunos organismos estatales como las Diputaciones Provinciales.

Con la aprobación de la Ley de Servicios Sociales, se pretendió garantizar la atención de las necesidades básicas de todos los ciudadanos, incluyendo los mayores, siendo responsabilidad del Estado cubrir el mismo. Lo anterior debía suponer que el Estado debía garantizar este servicio para quienes lo requieran, ya sea facilitándolo directamente mediante instituciones públicas o mediante organizaciones colaboradoras.

 

A principio de los años noventa, la gran mayoría de los centros de residencia de ancianos en Gijón dependían del Estado o de instituciones religiosas. Pero el aumento en la demanda de este tipo de servicios ha provocado que la iniciativa privada y la iniciativa social también se hayan involucrado en este ámbito, precisamente para dar respuesta a esta necesidad, con la que el Estado y las instituciones religiosas no podían cubrir.

Es por eso, que hoy en día encontramos residencias de ancianos en Gijón que dependen de una Administración Pública, pero también otras que dependen de organizaciones gubernamentales o religiosas, es decir, promovidas por iniciativas de carácter privado.

El pensionista válido y el pensionista que requiere asistencia en el centro residencial

El pensionista válido es un adulto mayor que es capaz de valerse por sí mismo y no requiere cuidados de ningún tipo, ya que cuentan con autonomía en las actividades de la vida cotidiana. Para los mayores que pueden valerse por sí mismos los centros de residencias ofrecen servicios parecidos a los de un hotel:

  • Alojamiento
  • Manutención con dietas para las personas con régimen especial de comidas
  • Lavandería
  • Aseo de la habitación y zonas comunes
  • Entretenimiento sociocultural: este servicio es de gran relevancia para garantizar el bienestar de los mayores y la buena comunicación entre ellos, puesto que los residentes pueden emplear su tiempo en actividades tales como juegos de mesa, biblioteca, periódico, charlas, viajes, bingo, excursiones a balnearios y salidas culturales, actividades de intercambio con el entorno, actuaciones de grupos, etc.

De igual forma se ofrecen:

  • Servicios de podología
  • Gimnasio para que los residentes realicen ejercicios físicos; incluso algunos cuentan con un monitor que fomente la participación de los mayores en grupos de gimnasia.
  • Peluquería
  • Servicio religioso con un oratorio

De igual forma pueden contar con servicio de enfermería puesto que, al tratarse de ancianos, existe la posibilidad de que enfermen. Los centros geriátricos en Gijón suelen promover la participación de los residentes con el objeto de coordinar y fomentar el desarrollo de las actividades que se van a realizar así como en la evaluación de las mismas.

Los pensionistas asistidos en centros residenciales

Los mayores o pensionistas asistidos son los que necesitan apoyo para desarrollar todas o alguna de las actividades de su vida cotidiana como el aseo personal, acostarse, levantarse, caminar, comer, autogobierno, entre otras. La falta de capacidad para el autogobierno consiste en que, aunque el mayor se encuentre físicamente en buenas condiciones, padece de una enfermedad grave que afecta severamente a su comportamiento y por ende su convivencia con otras personas, lo que también podría tener implicaciones en su propia seguridad. La falta de autogobierno es una afectación provocada por distintos tipos de demencia senil (o por alzhéimer), lo cual los incapacita y no pueden ser considerados válidos. Cabe mencionar, que gran parte de los ancianos internados actualmente padecen de algún tipo de demencia o padecimiento mental. Por ejemplo, tras haber sufrido algún ictus. Para ello, es fundamental hacer una valoración geriátrica integral y tener protocolos de actuación, por ejemplo, para la prevención de salidas involuntarias.

 

De acuerdo a las particularidades de este tipo de residentes, se ofrecen, además de los servicios básicos para ancianos válidos, otros más especializados enfocados en los cuidados del mayor. Es sumamente importante el servicio de enfermería, que deberá estar integrado por auxiliares de enfermería geriátrica, de manera que todo el equipo garantice la asistencia diaria que requieren los residentes de acuerdo a su grado de dependencia para vivir la vida de la manera más normal posible. Como parte del área asistencial, se requiere la intervención de un especialista médico para atender las necesidades médicas de los residentes. En esta línea, es preciso tener en cuenta que las residencias son centros de servicios sociales con equipos especializados, lo que quiere decir que las necesidades de atención en salud que implican visitas médicas, recetas, especialistas, pruebas diagnósticas, cirugías, ingresos hospitalarios, entre otros, deben ser subsanados desde los servicios que correspondan.

Además, es importante que la residencia cuente con otra serie de servicios como el de fisioterapia, atención psicológica y el de terapia ocupacional para garantizar una asistencia más integral a los residentes.

Las residencias de ancianos en Gijón deben contar, entre otros recursos, con todo el material técnico necesario, como camas articuladas, sillas de ruedas, colchones antiescaras, grúas de movilización, aparatos de rehabilitación y fisioterapia, equipo de oxigenoterapia, aspirador de secreciones, bandillas que eviten las caídas de la cama, elementos para sujetar a las personas que no pueden sostenerse solas en los sillones, etc.

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Derechos humanos para los adultos mayores

Entre los derechos que tienen las personas mayores de 60 años, se encuentra el derecho de asociación que es un mecanismo legal para que se luche por alcanzar el status socioeconómico, político y cultural que merecen, agruparse es una buena forma para plantear las demandas sociales y obtener los beneficios que los pueden alejar de la apatía y el aislamiento. 

Otros de los derechos de los que gozan son:

  • Disfrutar de niveles apropiados de atención en instituciones que les brinden protección y estímulo social y mental, en un ambiente seguro.
  • Trabajar y tener oportunidades que generen ingresos sin importar la edad.
  • Compartir sus conocimientos, experiencias y capacidades con las generaciones más jóvenes. 
  • Vivir en ambientes seguros 
  • Jubilarse y decidir la forma en que han de retirarse de la fuerza de trabajo.
  • Residir en su propia casa.
  • Tener acceso a los programas educativos.
  • Integrarse a la sociedad y a participar activamente en ella, que se tome en cuenta su opinión en el proceso de las políticas públicas que afecten directamente su bienestar.
  • Encontrar y desarrollar oportunidades para prestar algunos servicios a la comunidad o ser voluntarios.

La demencia senil se previene con una dieta sana

La batalla contra la demencia senil se debe reenfocar en la dieta mediterránea que es rica en verduras, frutas y pescados. Muchos médicos han expresado que la mejor manera de prevenir una crisis de demencia senil es que las personas comen más frutas y verduras frescas, aceite de oliva, nueces, pescados. Es fundamental que las personas ingieran esa dieta para que prevengan los padecimientos de demencia senil, además es importante que ejerciten la mente y el cuerpo.

Para ejercitar las mente es imprescindible adquirir el habito de la lectura, todos los días debe leer el periódico, alguna revista, un articulo, alguna publicación o el capítulo de un libro, también puede ayudar realizar operaciones matemáticas o tratar de memorizar números telefónicos todos los días, de esa manera la mente se mantiene activa y ejercitada. 

Otro factor importante es realizar ejercicio físico porque de esa manera se mejora la circulación sanguínea y las células del cuerpo humano se regeneran, además eso incrementa el apetito y la persona siente el deseo de alimentarse y recuperar el gasto energético que ha tenido. Así el cuerpo humano se mantiene activo y se conserva la salud mental.

El deporte y la tercera edad

Muchas personas consideran que hacer deporte es algo que no se practica después de los 60 años, y eso hace que frecuentemente se subestime la capacidad física de una persona de la tercera edad sin evaluarle de una manera objetiva. Se ha comprobado que no existe una edad en que las personas dejen de responder al estímulo de entrenamiento, y siempre se pueden seguir obteniendo los mismos beneficios de la práctica del ejercicio físico, por ejemplo:

  • Incrementa la longevidad.
  • Favorece la integración del esquema corporal.
  • Incrementa la capacidad respiratoria.
  • Facilita las relaciones intergeneracionales.
  • Mejora las relaciones sociales.
  • Aumenta la eliminación de colesterol.
  • Disminuye el riesgo de hipertensión.
  • Frena la atrofia muscular.
  • Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Incrementa la calidad del sueño.
  • Disminuye la depresión, el insomnio y la ansiedad.
  • Refuerza la actividad intelectual.
  • Favorece la movilidad articular.
  • Previene caídas.
  • Aumenta la capacidad aeróbica, fuerza muscular y la flexibilidad.
  • Hace más efectiva la contracción cardíaca.
  • Evita la descalcificación ósea.
  • Reduce el riesgo de formación de coágulos en los vasos y por tanto de trombosis y embolias.

La incidencia de los medicamentos en el apetito

En la tercera edad las personas presentan muchas enfermedades crónicas simultáneamente, que pueden tener cierto grado de influencia en el estado nutricional, esas enfermedades son diabetes, insuficiencia respiratoria, demencia, insuficiencia cardiaca, osteoporosis, hipertensión arterial, depresión, y enfermedades del aparato digestivo que pueden interferir con la digestión y la absorción de nutrientes. Entre más enfermedades padece una persona, mayores son las probabilidades de que padezca de alteraciones nutricionales.

Las personas de la tercera edad son el grupo de la sociedad que más fármacos consume, y existen muchos que pueden tener una influencia directa en el metabolismo, absorción y excreción de nutrientes, así como en la sensación del  apetito. Es importante que las personas de la tercera edad tengan un historial farmacéutico completo que incluya todos los medicamentos que han sido recetados por los médicos con los que está en control y lo que el adulto mayor toma por su cuenta, como analgésicos, ansiolíticos o laxantes. Entre más medicamentos consuma, más son las probabilidades de que tenga problemas nutricionales.

Lo mejor siempre es que consulte con el médico para que sea él quien determine la mejor opción para incrementar el apetito de manera saludable.

Comunicarse con los médicos y enfermeras de sus padres

Se pueden brindar algunas sugerencias para asegurar que las personas de la tercera edad saquen el mayor provecho de las citas médicas.

Se tiene que aprovechar a todo el personal médico, las enfermeras están capacitadas en educación y consejería para pacientes y pueden ser que sean ellas quienes le expliquen mejor un diagnóstico pueden enseñarle al adulto mayor a realizar los diferentes aspectos del tratamiento. Por otro lado, los farmacéuticos se especializan en medicamentos y ellos pueden brindar recomendaciones que sean más detalladas de los mismos. Los nutriólogos se encargan de brindar asistencia en cómo planear la alimentación y la labor de los trabajadores sociales es guiar a los pacientes por medio de los sistemas de atención médica y servicios sociales.

Se recomienda hacer preguntas, de ser posible escribir las dudas por adelantado y llevar esa lista como una referencia en la consulta médica. 

Brindar la información necesaria es labor del adulto mayor, porque los doctores necesitan información acerca de sus pacientes para hacer un diagnóstico ideal y para prescribir un tratamiento seguro y eficaz. El historial médico no siempre brinda todos los datos sobre salud que el médico necesita conocer.

¿Por qué trabajan las personas de la tercera?

Frecuentemente, las personas de la tercera edad que se ven obligados a trabajar son los que a lo largo de su vida estuvieron realizando actividades físicamente desgastantes y carentes de buenas condiciones, ya sea en el comercio informal, en el sector agrícola o en servicio doméstico, en muchas ocasiones son las mismas tareas las que siguen realizando al llegar a esa etapa de sus vidas. Ese grupo de personas se caracteriza por haber tenido pocas oportunidades de educación. En muchos casos la cobertura del sistema educativo era baja, sobre todo para las mujeres. Eso redujo la posibilidad de que ellos pudieran tener un trabajo bien remunerado, con lo que hubieran podido garantizar un mejor futuro. A eso se le puede agregar, que muchas personas que trabajan en esos sectores económicos no cotizaron para tener una pensión en la primera etapa de su vida laboral, o nunca lo hicieron, también algunos patronos se aprovechan de su desconocimiento y no los reportan a la seguridad social.

También se deben considerar las personas que aun recibiendo su pensión no logran cubrir las necesidades básicas con ese dinero y deben recurrir a un trabajo para subsistir.

¿Por qué se deprimen los adultos mayores y cómo se deprimen?

Las personas de la tercera edad experimentan muchos cambios a lo largo de la vida que pueden elevar el riesgo de depresión o contribuir a que la depresión existente se agrave. Este sentimiento de tristeza y desmotivación se puede deber por diferentes situaciones: porque sus familiares o amigos no los visitan, por la muerte de algún familiar y amigos, por dolor o alguna enfermedad crónica, porque sus familiares abandonan el hogar o porque el anciano se muda a una residencia de ancianos o simplemente por tomar algunos medicamentos.

Es importante saber que existe un menor número de hombres deprimidos en comparación del número de mujeres deprimidas.

Por todo lo anterior, es necesario volver a motivar a los adultos mayores. Algunos estudios han demostrado que cuando la persona tiene el interés de vivir, eso contribuye a que mejore el cuerpo y el estado general de salud de la persona. Hay que entender que esta manera de simbolizar la salud se traduce en una motivación por vivir que no solo está representada en desear vivir por vivir, sino que se relaciona al dar sentido a la vida.

Para ayudarlo a sobrellevar su depresión demuestre cuánto ama a esa persona y verá lo motivado que se pondrá.

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