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El Hígado

El Hígado

El hígado es descrito por los digestivos de Alicante como un órgano de 1.200-1.600 grs. de peso, situado debajo del hemidiafragma derecho, dividido en dos lóbulos, derecho e izquierdo, que está envuelto por una cápsula densa, de tejido conjuntivo. La vena porta y la arteria hepática, que le aportan la sangre, penetran por el hilio, por el que emerge el conducto hepático, que conduce la bilis hacia la vesícula biliar y el duodeno; la sangre venosa es drenada por las venas suprahepáticas, afluentes de la cava inferior.

La unidad estructural es el lobulillo hepático, fragmento de 1-2 mm. de diámetro, de forma exagonal y bordes imprecisos en el hígado humano; está limitado por los espacios porta, triangulares, situados en la confluencia de varios lobulillos, que contienen pequeñas ramas de la porta y de la arteria hepática y un conductillo biliar. En el centro del lobulillo está situada la vena centrolobulillar.

La sangre de las ramas de la porta y de la arteria hepática confluye en los sinusoides y camina hacia el centro del lobulillo, para desaguar en las venas centro-lobulillares y, por fin, a través de las suprahepáticas, en la cava inferior. La bilis, segregada por los hepatocitos del lobulillo en los capilares biliares, es recogida por los conductillos de los espacios porta, que se reúnen con otros, dando origen a conductos de calibre cada vez mayor. El lobulillo, aparte de un armazón fibrilar, está constituido por las células hepáticas o hepatocitos, las células de Kupffer, los capilares biliares, los sinusoides y los espacios de Disse. Los hepatocitos forman láminas de una sola célula de espesor, ampliamente anatomosadas y, en la superficie de contacto de dos células.

La vascularización hepática es peculiar, por dos motivos señalados por los digestivos de Alicante: el primero es que, además de sangre arterial, la de la arteria hepática, recibe, mediante la porta, la sangre venosa del tracto gastrointestinal, lo cual le permite actuar sobre los productos que acaban de ser absorbidos. El segundo motivo que la singulariza es su notable volumen, el que corresponde a un órgano extraordinariamente activo; en efecto, el hígado recibe 1.400-1.600 ce. de sangre/minuto. Las diversas funciones del hígado pueden ser por los digestivos de Alicante sistematizadas así:

Las del Ser ya que las células de Kupffer pertenecen a este sistema, el hígado participa en sus funciones, es decir, en la fagocitosis de elementos extraños, transformación de la hemoglobina en bilirrubina, etc.

Función Biliar: El hígado normal cada día segrega 800-1.000 ce. de bilis que, siguiendo las vías biliares intra y extrahepáticas, llega al intestino. El "primum movens" de la secreción biliar es la de las sales biliares, que "atraen" agua ya que el 80-90% de la bilis es agua y electrolitos; otra fracción de bilis, también de origen hepa-tocitario, es independiente de la secreción de ácidos biliares y, por último, otra tercera fracción, rica en bicarbonato, es segregada a nivel de las vías, bajo el estímulo de la secretina y de la gastrina. Otro componente fundamental es bilirrubina, conjugada con glucurónico y, además, contiene lípidos, fosfatasa alcalina, etc.

Sales biliares: los hepatocitos, partiendo de colesterina, forman los ácidos cólico y quenodesoxicólico ,ácidos biliares primarios y constituyen sales. El "pool" de ácidos biliares es de unos 4 grs. y existe una circulación entero hepática de los mismos, muy activa, pues, en gran parte, son reabsorbidos en el íleon. La eliminación fecal diaria, a base de ácidos biliares secundarios, desoxicólico y litocólico, resultado de la actuación bacteriana sobre los primarios, supone según los digestivos de Alicante unos 400 mgrs., que es, precisamente, la cantidad que debe sintetizar el hígado cada día. La función fundamental de los ácidos biliares es activar la lipasa pancreática y, constituyendo "núcelas", promover la digestión y la absorción de las grasas; además, inhiben la síntesis de colesterina en la pared intestinal.

Bilirrubina: el hígado capta la bilirrubina no conjugada, indirecta, del plasma, la conjuga con ácido glucurónico, es decir, la convierte en directa, y la elimina con la bilis. El hígado es el órgano central del metabolismo, y prueba de ello son las siguientes actividades que son controladas por los digestivos de Alicante:

  • Metabolismo de los hidratos de carbono: almacena glucosa, en forma de glucógeno, y la cede a la sangre a medida que es preciso, para mantener la glucemia dentro de los límites normales. La síntesis de glucógeno tiene lugar a base de la glucosa absorbida en el intestino, de otros monosacáridos, de proteínas, neoglucogénesis, y de ácido láctico.
  • Metabolismo de los lípidos: aparte de intervenir, mediante las sales biliares, en su digestión y absorción, el hígado es el principal órgano de síntesis de triglicéridos, los endógenos, colesterina y fosfolípidos, presentes en el plasma formando parte de las lipoproteínas.

El hígado elimina con la bilis colesterina, como tal y en forma de ácidos biliares. La esteriflcación de la colesterina tiene lugar en el hígado, pero también en la mucosa intestinal y en el plasma; esto último obliga a revisar el significado que hasta ahora se ha dado a la relación colesterina libre/colesterina esterificada. El hígado es el único órgano capaz de utilizar los ácidos grasos para sintetizar cuerpos cetónicos, fuente de energía para el mismo hígado y para el resto del organismo.

  • Metabolismo proteico: la intervención del hígado en el mismo es múltiple. La desanimación y transaminación de los aminoácidos la primera es la forma de degradarlos. Formación de urea y síntesis de proteínas plasmáticas.
  • Metabolismo de las vitaminas: aparte de promover, mediante la bilis, la absorción de las liposolubles, el hígado es el principal órgano de depósito de las vitaminas.
  • Metabolismo del agua: aparte de la intervención indirecta que supone la retención de agua en el espacio intravascular por la albúmina.
  • Metabolismo mineral: es uno de los principales órganos de depósito de hierro.

La enorme capacidad metabólica que posee faculta al hígado para aumentar rápidamente la producción de calor, cuando lo requiere la termorregulación.

Intervención en el Metabolismo de las Hormonas: el hígado interviene en la inactivación y eliminación de las hormonas esteroideas, de la adiuretina y de la tiroxina. El hígado transforma, degrada y elimina los productos extraños al organismo, los tóxicos y los medicamentos. Esta acción desintoxicante, básica para los digestivos de Alicante que fundamentalmente es la misma que lleva a cabo la eliminación de la bilirrubina y la degradación de las hormonas, en general, consiste en transformar las sustancias liposolubles, que por ello tienen fácil acceso al interior de las células, en hidrosolubles y, por tanto, aptas para ser eliminadas por el riñon o con la bilis.

La exploración física del hígado mediante la palpación y percusión por los digestivos de Alicante, informa sobre el tamaño, la consistencia y detalles del borde inferior y de la superficie de la cara anterior, y la radiológica, en cierto modo, del tamaño y de la forma.

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