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Riesgos de la abdominoplastia


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Publicado en Abdominoplastia

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La abdominoplastia es una cirugía estética con la que se consigue mejorar el aspecto del abdomen, con el objetivo de proporcionar un vientre plano y un contorno corporal más definido. Se trata de una de las operaciones plásticas que mayores avances técnicos ha ido atesorando a lo largo de las décadas, aún así, es importante subrayar que, como cualquier procedimiento quirúrgico, existen posibles complicaciones que se deben conocer. Si bien, los riesgos de la abdominoplastia son escasos si la intervención se realiza por parte de un buen cirujano, en un quirófano debidamente equipado y después de un estudio clínico individualizado.

En sus inicios, cuando surgieron, las técnicas de abdominoplastia eran demandadas sobre todo por mujeres de más de 40 años que habían sido madres y que, como resultado de varios embarazos, tenían el abdomen flácido. En estos casos, la cirugía abdominal es ideal para reconstruir los músculos y la pared del vientre. Y aunque hoy en día la mayoría de pacientes siguen respondiendo a este caso, son muchos los pacientes (tanto mujeres como hombres) y de diversas edades, los que recurren a la abdominoplastia por diversos motivos.

Hay que elegir un buen equipo y centro médico para evitar cualquier riesgo de la abdominoplastia.

Hay que elegir un buen equipo y centro médico para evitar cualquier riesgo de la abdominoplastia.

A lo largo del presente artículo se explicarán los detalles más importantes de esta técnica, así como algunos consejos de cara al postoperatorio y los posibles riesgos de la abdominoplastia.

¿Cómo se realiza la abdominoplastia?

Antes de tomar la decisión definitiva de pasar por esta intervención, y para evitar cualquiera de los riesgos de la abdominoplastia, la persona interesada debe consultar varios cirujanos plásticos y acudir a aquel profesional que le genere mayor confianza. En la primera consulta médica, el paciente debe recabar toda la información posible acerca de la técnica a la que desea someterse.

Así, el especialista le explicará en qué consiste la intervención quirúrgica, cuáles son las posibles complicaciones, los resultados previsibles y la utilidad, por ejemplo, de la técnica de la abdominoplastia para eliminar estrías. Al mismo tiempo, el paciente tiene que compartir con el cirujano cuáles son sus expectativas y le debe informar si está tomando algún medicamento o si padece alguna enfermedad.

Con todos esos datos y después de un examen físico, el especialista valorará si la persona es apta para esta técnica. En caso de que así sea, aconsejará una serie de cuestiones importantes para el éxito de la abdominoplastia. Por ejemplo, dejar de fumar o no tomar fármacos antiinflamatorios (como el Ibuprofeno).

La técnica

Hay dos técnicas mediante las que realizar una abdominoplastia: el procedimiento convencional de cirugía abdominal completa, y otro método más innovador conocido como miniabdominoplastia. En los dos casos el tipo de anestesia que se utiliza es la general, para que no haya ningún dolor ni molestia durante la intervención. A continuación se explicarán las diferencias entre una y otra.

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En primer lugar, la abdominoplastia completa se lleva a cabo realizando una incisión de cadera a cadera, justo por encima del pubis, y otro corte alrededor del ombligo (para separar este de los tejidos que lo rodean). De esta forma, el cirujano puede acceder a la pared del abdomen, donde se encuentran los músculos abdominales.

Así, ya se pueden fortalecer los músculos para que el vientre esté mucho más firme; la piel se estira de forma que cubra la pared abdominal y se elimina el exceso. Por último, el ombligo se sitúa en su nueva posición.

Para ayudar a conservar los cambios hechos con la abdominoplastia, el cirujano coloca en la zona intervenida un vendaje especial compresivo, dejando también un drenaje temporal para evitar el riesgo de acumulación de líquidos.

¿Cuánto dura la cirugía abdominal?

En total, la duración estimada de la operación oscila entre las 2 y las 6 horas, en función de la flacidez del abdomen y de la cantidad de grasa y piel que haya que retirar.

Si en lugar de una abdominoplastia convencional, el especialista se decanta por llevar a cabo una miniabdominoplastia, la intervención durará en torno a 1 o 2 horas. El tiempo de quirófano se reduce considerablemente porque se supone que la zona a tratar es más pequeña, necesitándose menos suturas y de menor extensión. En este caso, únicamente habrá que hacer un pequeño corte por encima del pubis, para eliminar la piel sobrante.

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Después de la operación

El postoperatorio de la cirugía abdominal resulta molesto durante los primeros días, pero el dolor se puede tratar con analgésicos o con cualquier otro fármaco que prescriba el especialista. Además de guardar reposo, el paciente llevará puesto un vendaje especial durante al menos tres semanas, hasta que la piel y los tejidos se acomoden a su nueva situación. Tras este tiempo, el vendaje será sustituido por una faja abdominal.

Los especialistas recomiendan anestesia general en las abdominoplastias completas.

Los especialistas recomiendan anestesia general en las abdominoplastias completas.

El tiempo de ingreso hospitalario dependerá del tipo de abdominoplastia. Es decir, según sea la extensión de la zona intervenida y la complicación de la operación, el paciente pasará entre uno y tres días en el centro médico. Una vez que reciba el alta, tendrá que seguir una serie de consejos para facilitar su recuperación y evitar riesgos de la abdominoplastia. Con relación a esto, las recomendaciones más frecuentes tienen que ver con la necesidad de evitar esfuerzos. En concreto:

  • Se aconseja comenzar a andar cuanto antes, pero sin hacer grandes esfuerzos o estiramientos.
  • No realizar ninguna actividad que implique esfuerzo, hasta que no hayan pasado cuatro o seis semanas tras la cirugía.
  • Habrá que estar de baja laboral durante unas semanas, generalmente entre dos y cuatro, aunque dependerá de cada paciente.
  • Los puntos de sutura (externos) se quitan a los cinco días o a la semana de la operación; mientras  que los internos tardarán más.

Con relación a los efectos secundarios de la abdominoplastia, hay que decir que la cirugía deja unas cicatrices cuyo tamaño dependerá de lo grande que fuera la zona intervenida. Para evitar dificultades en la curación y cicatrización de las heridas, hay que seguir ciertas precauciones, entre ellas, proteger las cicatrices del sol.

En circunstancias normales, todas las cicatrices se vuelven más claras y planas con el tiempo, siendo prácticamente imperceptibles. En caso de que el paciente, por su tipo de piel o por predisposición genética, tenga dificultades para cicatrizar, debe informar al cirujano antes de la intervención.

Riesgos de la abdominoplastia

Los casos en los que los medios de comunicación recogen muertes de pacientes por someterse a una operación estética son muy llamativos y dan la sensación de que estos procedimientos son peligrosísimos. Sin embargo, lejos de la realidad, lo extraño es que esto ocurra, porque por lo general los cirujanos que acometen estos trabajos son grandes profesionales, que conocen a la perfección la materia y que prácticamente no cometen ningún fallo. No obstante, cuando se lee al completo la noticia, suele aparecer como causa de esa muerte que la operación estética de la que informan se realizó en un centro no hospitalario o sin las herramientas y garantías necesarias y que quien ejecutó la operación fue un médico, pero no un especialista en estética.

Los riesgos de la abdominoplastia más frecuentes son los derivados de la anestesia.

Los riesgos de la abdominoplastia más frecuentes son los derivados de la anestesia.

Por ello, hay que ser conscientes de que existir sí existen riesgos y posibles complicaciones, pero que poniéndose en las manos adecuadas estas se atenúan y desaparecen.

Dicho esto señalaremos los posibles riesgos.

  • Los trombos venosos o una infección se pueden dar tras la operación pero de forma muy ocasional. Si se diera, la infección se curaría tomando antibióticos y con un drenaje, aunque obligaría al paciente a permanecer más tiempo en el centro hospitalario. En cambio, los trombos se podrían evitar con el movimiento de piernas y poniéndose en pie lo antes posible tras la cirugía.
  • Otra complicación es la mala cicatrización, que en casos severos, puede dar lugar a otra cirugía. La cicatrización también estará relacionada con las medidas que tomen los pacientes para su pronta recuperación. Una de estas medidas podría ser dejar de fumar pues el tabaco, no favorece una cicatrización rápida.
  • Además de lo mencionado se pueden producir coágulos, sangrados, dificultad al respirar, una cicatrización mala, reacción a las medicinas, perder parte de piel, perjudicar a nervios que puedan causar dolor en la zona del abdomen y una curación no adecuada a lo que esperábamos.
  • El paciente también puede sufrir una acumulación de una especie de líquido denominado seroma, que es transparente como una especie de suero y no es sangre. Dicho líquido se presentará debajo de la piel, transcurridos unos diez días después de la operación. La persona que lo sufre tendrá el abdomen laxo y con algo parecido a una ondulación de líquido entre la piel, los músculos y la grasa de la zona abdominal.
  • La infección o un aspecto de la piel sin vida pueden significar que la circulación sanguínea no funciona bien y dar lugar a una complicación grave. Este proceso se denomina necrosis. No suele suceder, pero se produce por estirar en demasía la piel o realizar un exceso de liposucción en la zona anterior del abdomen. El resultado estético será nefasto en este caso. Esta complicación suele ser diagnosticada por el cirujano pasados unos cuantos días de la operación, normalmente al tercero o cuarto. Antes de que esto ocurra las señales que se manifestarán serán: zona hinchada, morada, pálida, fría, enrojecida, incluso con ampollas. Según se produzca una necrosis leve o grave, variará el modo de curación. En el primer caso se retira el tejido afectado y se practican curaciones diarias e intensas. En el segundo caso, se puede producir una extensión mayor de la afección hacia abajo y dar lugar a lesión estética y de las funciones.
  • Si la sangre se queda bajo la piel, por mala coagulación de los vasos o fallos en los mecanismos de coagulación sanguínea se producen hematomas, otra de las complicaciones relacionadas con la abdominoplastia.
  • Los hematomas se podrían evitar realizando medidas preventivas como usar tubos para drenar los líquidos hacia el exterior y con fajas que se ajusten bien. Pero si aparece esta complicación se atajará de varias formas. La primera forma de abordar el problema de un hematoma leve es mediante la punción y luego drenaje de la sangre que se ha acumulado. Posteriormente, se pondrá un vendaje, que apriete la zona tratada, y el paciente deberá realizar un reposo total. Pero si se produce un hematoma severo, la cosa cambia. Se realizará un tratamiento de urgencia, reponiendo la sangre total mediante transfusión y habrá una nueva intervención para evacuar la sangre acumulada y se detiene de forma rotunda el sangrado.
  • Otro de los problemas que pueden aparecer es piel sobrante en los extremos de la herida, parecida a “orejas de perro”. Esta complicación se solucionará quirúrgicamente transcurridos al menos seis meses del postoperatorio.
  • Tras la operación puede aparecer el ombligo mal colocado. Puede ser que el cirujano no lo haya colocado en la línea media exacta y que lo tenga que solucionar. Para que esto no ocurra antes de operar deberá marcar la zona exacta antes de la operación. Pues si esto ocurriera y se detectara en el postoperatorio, el paciente no podrá volver a someterse a una operación para corregir la posición del ombligo hasta pasados seis meses o un año.
  • Un inconveniente más y bastante desagradable, es la colocación de la cicatriz en el lugar incorrecto, pues esto hará que el paciente no pueda disimularla como quiera. El cirujano realizará las marcas en las que quedarán después las cicatrices, durante el preoperatorio de la abdominoplastia y teniendo en cuenta factores como la vestimenta que utilizará el paciente después, sobre todo, en verano (bañadores, bikinis) para que no se vea.

¿Cómo minimizar estos riesgos y complicaciones?

Primero eligiendo un buen cirujano estético-plástico, con la titulación adecuada y con la experiencia suficiente para no cometer errores como los mencionados.

Por otro lado, el paciente deberá escuchar y seguir al pie de la letra todas las instrucciones y recomendaciones, que su cirujano plástico le facilite antes y después de la operación y sobre la actividad que podrá hacer, cuándo se podrá reincorporar a su vida laboral, o de las medidas y precauciones postoperatorias deberá guardar.

¿Qué finalidad tiene este procedimiento?

La abdominoplastia es una cirugía eminentemente estética, es decir, que se practica para mejorar la apariencia, en este caso del abdomen. Su finalidad es por tanto, embellecedora.

Aunque no hay un motivo de salud para realizársela sí que hay razones psicológicas que empujan a muchas personas a hacérselas. Por ello es necesario precisar en qué casos se recomienda una abdominoplastia. Un abdomen muy dañado o estropeado, tras varios embarazos, o por una pérdida rápida y excesiva de peso empujan a las personas a ponerse en manos de profesionales estéticos.

La abdominoplastia hace que se tense y aplane la piel del bajo abdomen e incluso mejora y alivia problemas dermatológicos que surgen debajo de los pliegues sobrantes de piel distendida del abdomen.

Esta cirugía además se utiliza en personas que lo han intentado todo para mejorar su tono muscular abdominal sin ningún éxito o debido a un excesivo deterioro, como hemos mencionado anteriormente, por ejemplo, por varios embarazos. También cuando músculo y piel presentan un tono fuera de lo normal en personas que han perdido mucho peso.

A pesar de la aceptada relación entre obesidad y abdominoplastia, los médicos tendrán como última opción esta cirugía, pues antes habrá que intentar métodos menos agresivos para tener un vientre plano y una cintura estrecha como hacer una dieta equilibrada y ejercicio físico.

Esta técnica nunca deberá sustituir a las mencionadas para perder peso y parecer esbeltos.

Abdominoplastia o liposucción

Dos técnicas que buscan un mismo objetivo pero que se acometen de distinta manera y que necesitan la una de la otra para obtener el mejor resultado. De este modo, puede afirmarse con rotundidad que existen diferencias entre liposucción y abdominoplastia.

Cada técnica sirve para personas con unas características determinadas, pero con un mismo objetivo: librarse la barriguita y obtener un vientre plano.

La liposucción está más indicada para personas que no tengan demasiado exceso de peso y su piel y tono muscular abdominal sean fuertes y buenos, sin ninguna flacidez. Además, la grasa que se quiera extraer deberá ser externa -en el caso de la liposucción- la grasa visceral, típica de una barriguita alta, no se puede quitar con este procedimiento, que la única solución posible será el ejercicio físico.

El modo de abordar la liposucción pasa también por la utilización de la anestesia, para evitar el dolor, pues la zona de la que se extraerá la grasa, debajo del pecho, el abdomen, es muy delicada y sensible. Aunque, se pueda realizar con anestesia local, los especialistas recomiendan la anestesia epidural e incluso la general, para que la operación se pueda realizar de una forma más rápida, eficaz y sosegada.

En contadas ocasiones los cirujanos realizan la liposucción junto con una aspiración o lipoaspiración de lados y espalda, ya que quien tiene grasa en la zona abdominal también presenta en otras áreas. Así el resultado es más completo y mejor. Sobre todo, en aquellos pacientes que tienen grasa en abdomen, cintura y espalda, cuya piel y tono muscular son muy óptimos. Tras este tipo de liposucción el resultado es muy completo.

Lo hasta ahora señalado es para la liposucción, en casos peores donde la persona que se opere tenga mucha grasa, piel muy flácida y unos músculos con un tono pésimo, deberán practicarse liposucción junto con abdominoplastia. Pues de nada sirve aspirar grasa si luego cuelga la piel. Por ello, se tensará esta y se reforzarán los músculos del abdomen.

Liposucción y abdominoplastia, dos técnicas combinadas que dan un resultado excepcional

La unión hace la fuerza y en este caso es muy cierto pues la forma de tratar una de las zonas más difíciles por acumulación de grasa, el vientre, requiere para su optimización de los dos métodos.

Primero el médico aspira el exceso de grasa con la liposucción y luego acomete la cirugía del abdomen, consiguiendo un resultado excepcional y muy eficaz. De esta forma, los tejidos y la piel se tratan mejor, una vez eliminada la grasa, y se consigue una cintura más estrecha y un contorno más bello, con menor volumen del abdomen.

Estos dos procedimientos quirúrgicos tienen una duración de dos a cuatro horas y se realiza bajo anestesia general. Lo realiza un profesional cirujano-plástico y el resultado es cintura estrecha y abdomen plano y firme.

El postoperatorio puede ser incómodo y largo. Como hemos mencionado en los posibles riesgos de la abdominoplastia, algunos problemas que se dan en la combinación de ambas técnicas son: hinchazón, cicatrización lenta, infección y moretones, pero en escasas ocasiones.

Señalar de nuevo, que esta técnica es usada cada vez más por hombres y mujeres por igual, aunque en la mayor parte de los casos, siguen siendo las mujeres las que más se lo realizan, tras un embarazo que les deja secuelas graves en la piel y músculo del abdomen, y donde la piel cuelga y no responde ni a dietas ni a horas de gimnasio. También los hombres que quieren presentar unos músculos fuertes y un abdomen plano se lo realizan, así como personas de avanzada edad, que han experimentado aumento y pérdida rápida de peso, para cambiar drásticamente la apariencia de su “tripita”.

Resultados de la abdominoplastia

El paciente que se opera tanto de una abdominoplastia como de una miniabdominoplastia suele sentirse muy contento y satisfecho con los resultados. Estas personas entran en el quirófano con unos músculos abdominales débiles, con grasa y exceso de piel y salen con un vientre firme y con la autoestima mucho más alta.

Uno de los principales beneficios de una abdominoplastia es que casi siempre los resultados son definitivos y con ellos se produce un cambio en los hábitos de vida, como realizar ejercicio físico a diario o una dieta equilibrada.

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La persona que se somete a esta intervención quedará muy bien pero siempre llevará una cicatriz. Lo bueno es que la podrá disimular debajo de la ropa interior y del bañador o bikini y que con el tiempo tenderá a hacerse más tenue y suave. Para recuperarse de esta intervención se deberá tener paciencia, pues el postoperatorio es largo y durante el mismo hay que seguir ciertas indicaciones. Por ejemplo, las relativas al sexo tras una abdominoplastia o a futuros embarazos.

 
  • Artículo escrito por:
  • Doctor Miguel Fernández Calderón

  • Dr. Miguel Fernández Calderón es Licenciado en Medicina por la Universidad de Castilla La Mancha y número 1 en el examen MIR de su promoción. Se especializó en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva en el Hospital Universitario La Paz. Se ha formado en cirugía de la mano y de reconstrucción mamaria así como en cirugía estética complementaria (cirugía del envejecimiento facial, contorno corporal y rinoplastia, cirugía de reasignación de género facial, corporal y genital, cirugía íntima…) y cirugía estética mamaria y cirugía del envejecimiento facial.
  • El Dr. Fernández es el miembro número 1.097 de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).
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